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Las 5 recomendaciones que debes seguir para negociar el sueldo con tu jefe

Te damos algunos consejos para negociar tu salario con tu jefe

Uno de los temas más peliagudos a la hora de comenzar una nueva aventura profesional es el salario y su probable negociación. A continuación te proponemos algunas pautas para hablar de ello con naturalidad y tacto.

Nunca es sencillo hablar con tus superiores sobre tu trayectoria profesionalespecialmente en el caso de los jefes con un carácter “particular”, pero si deseas que las condiciones económics de tu nómina mejoran o crees que tus resultados y tu buen rendimiento deben plasmarse en una revisión de tu sueldo, deberás planificar previamente los pormenores de dicha conversación y dirigirte a ellos con el lenguaje corporal y verbal apropiado, desde una posición de respeto.

Si supieras lo que gana tu jefe, ¿serías más productivo?

Para no trabarte, caer en el nerviosismo ni olvidar los detalles más importantes de tu petición o negociación de salario, te aportamos algunas recomendaciones esenciales. Es importante que dediques un tiempo previo sin recurrir a la improvisación ni a los momentos poco oportunos.

5 claves para hablar de tu sueldo con tu jefe

Sigue las siguientes recomendaciones a la hora de tratar tu aumento de sueldo:

Evalúa el pack completo

El salario es muy importante en la satisfacción laboral, pero no es el único factor importante a medir. De hecho, recientes estudios apuntan que 6 de cada 10 empleados anteponen la felicidad ante un sueldo más alto. ¡Incluso la pizza gratis y las alabanzas son en ocasiones más valoradas que un bonus económico!

Por lo tanto, una vez puedas pagar tus facturas y cubrir tus gastos, plantéate cuál es la calidad de tu ambiente de trabajo, el margen de creatividad, qué otros beneficios -como la conciliación, la flexibilidad o las vacaciones– tienes como empleado, si estás satisfecho con la cultura corporativa o cuál es tu crecimiento potencial en el seno de la compañía. Reflexiona sobre el valor total que te aporta tu trabajo antes de lanzarte a la piscina a pedir un aumento

Investigación exhaustiva

No dejes la negociación en manos del azar o de la suerte e indaga todo lo necesario sobre la situación de tu sector laboral y cuáles son los salarios promedio para el desempeño de tu funciónes. Puedes emplear fuentes como LinkedIn o Tusalario.es.

Por otra parte, también debes relacionar tus condiciones económicas con las exigencias de tu compañía, las horas extra realizadas -y remuneradas o no- o las posibilidades de ascenso y permanencia en la compañía. Otro factor de tu investigación puede aludir al nivel de vida en tu ciudad y su relación con tu sueldo.

Propicia una conversación abierta

Desde un punto de vista psicológico, es adecuado que tus preguntas sean abiertas, en lugar de solicitar una cantidad económica explícita, que podría sonar a exigencia. Buscar el equilibrio entre tu demanda y las condiciones de tu superior se puede convertir en una demostración de tu asertividad, flexibilidad y capacidad de adaptación.

Es importante buscar un momento propicio, tranquilo y cómodo, por lo que no es recomendable sacar en tema en medio de una reunión ni en un momento de estrés general para la compañía.

Saca tus dotes a relucir como en una entrevista

Aunque ya tengas tu puesto asegurado y tu superior esté dispuesto a negociar, no quiere decir que no debas venderte a ti mismo. Por tanto, puedes hablar -siempre desde la humildad y el espíritu colaborativo-, como lo harías en una entrevista laboral, destacando tus puntos fuertes, tus méritos en la trayectoria profesional en la compañía o tus habilidades y formación.

Además, una gran recomendación es preparar sugerencias como ideas para un rediseño de la web, un nuevo proyecto creativo para la firma o maneras en la que puedes aportar más valor a la compañía. 

Sé razonable

Aunque pueda parecer obvio, es importante que afrontes la negociación de salario con la premisa de ser razonable, desde la empatía y la intención de progresar y crecer como empleado, incrementando tu compromiso con la empresa, en lugar de centrarte en el aspecto meramente económico.

No propongas cifras irreales o desorbitadas, escucha las puntualizaciones de tu jefe y modula tus peticiones en función del tono, éxito y derroteros de la conversación de jefe.

 

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Sobre el autor de este artículo

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.