Emprendedores

Pitch Competition, un concurso para satisfacer la necesidad de emprendedoras en Latinoamérica

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Escrito por Manuela Astasio

Hablamos con una de las responsables del certamen, Susana García Robles, que busca a mujeres que quieran acelerar el crecimiento de sus empresas.

Las mujeres recuperaron muy rápidamente el “terreno perdido” como usuarias online y hoy lideran casi todas las redes sociales. Sin embargo, la escasez de presencia femenina en las plantillas de empresas tecnológicas sigue siendo preocupante en el mundo, y también en América Latina.

Lo dice Susana García Robles, oficial principal de Inversiones en etapas tempranas del FOMIN, el Fondo Multilateral de Inversiones del Banco Interamericano de Desarrollo. García Robles es una de las personas que ideó Pitch Competition, un concurso (inscripciones aquí) para elegir a las mujeres emprendedoras más brillantes de Latinoamérica.

Susana Garcia Robles

Susana GarcÍa Robles.

Pitch Competition es el certamen de negocios de WeXchange, el programa del Fondo Multilateral de Inversiones (FOMIN)  del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que apoya el crecimiento de las emprendedoras latinoamericanas a través del networking, la mentoría, la oportunidad de acceder a inversores y la inspiración. Es un programa con “espíritu emprendedor”, señala García Robles en una entrevista con TICbeat.

A Pitch Competition se pueden presentar emprendedoras interesadas en acelerar el crecimiento de sus compañías. Los requisitos son que las startups operen total o parcialmente en Latinoamérica y el Caribe, que cuenten al menos con una mujer a tiempo completo en el equipo original y que tengan un producto en alguna de las siguientes áreas: cloud computing, publicidad online, ecommerce, e-salud, e-learning, apps móviles, redes sociales y aplicaciones de Internet, videojuegos y entretenimiento, Big Data, Internet de las cosas, fintech y agroindustria.

La ganadora de la pasada edición de Pitch Competition, que tuvo lugar en 2013, fue Lastroom, la aplicación móvil para reservas de última hora en hoteles de la italo-mexicana Ángela Cois, a quien el FOMIN otorgó 5.000 dólares para viajar a Silicon Valley y presentar su negocio allí, así como sesiones de mentoría, recuerda García Robles.

En segundo y tercer lugar quedaron, respectivamente, Nidmi, una plataforma destinada a contactar familias con asistentes de confianza de la española Montse Piquer, y Fotter, de la argentina Ana Horstein, que aporta a empresas de moda un esquema de venta multicanal de mínimo riesgo, añade.

Una cuenta pendiente

García Robles señala que “sólo el 14% de las empresas pertenecientes al Fortune 500 cuentan con mujeres en puestos ejecutivos, y un 25% no tiene presencia femenina en los altos mandos”.

En el de la tecnología, un mundo muy ligado a la vanguardia empresarial, las mujeres, cuenta García Robles, “actúan más tiempo en las redes sociales, usan más los dispositivos móviles, consumen más noticias e interactúan más con las marcas”.  Pero lamenta que en Europa y Estados Unidos su presencia como profesionales en el sector no suele superar el 25%. “En Europa solo 9 de cada 100 desarrolladores son mujeres, y el porcentaje de féminas que abandona las compañías tecnológicas duplica al de los hombres, a causa de “las condiciones de trabajo” (30%) y la (poca) “integración con la vida personal” (27%) como principales factores”, señala, citando datos de Why Women Leave IT.

Sin embargo, García Robles asegura que “la productividad en América Latina y el Caribe podría aumentar un 25% si se impulsara la capacidad emprendedora de las mujeres. Ellas representan más del 40% de la población económicamente activa en la región, pero su aporte como emprendedoras se reduce al 15%. Si se impulsara este potencial con financiamiento y otras medidas, los beneficios derramarían sobre toda la economía”. Esto podría hacerse, a su juicio y según un estudio del BID,  “con medidas que liberen trabas económico-culturales”.

García Robles explica que estas trabas suelen ser de dos tipos. Por un lado, están, cita, “los arraigados obstáculos culturales que en algunos países de América Latina estigmatizan a las mujeres como personas que no saben negociar y que deben quedarse siempre en casa”. Por otro, a muchas mujeres les faltan fuentes alternativas de financiación más allá de su grupo inmediato de familia y amigos, ya que los bancos de la región, explica, “financian menos de un 20% de sus necesidades de negocio”.

La oficial del BID recuerda que los gobiernos, las empresas y las universidades latinoamericanas “tienen pendiente generar políticas que brinden apoyo a las mujeres para derribar las barreras culturales que les impiden llegar al mercado laboral en las mismas condiciones que los hombres”.

Sobre el autor de este artículo

Manuela Astasio

Soy una periodista especializada en nada, que ha pasado por Deportes, Agroalimentación, Cultura y por la delegación de Efe en México DF. Ahora me toca hablar de nuevas tecnologías y redes sociales, cosa que hago con mucho gusto y un poco de cinismo.