Emprendedores

Los inversores de Silicon Valley viran de las ‘apps’ a la ciencia

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Escrito por Mihaela Marín

Una de las tendencias que apuntan a un cambio en la atención que recibían hasta ahora las empresas tecnológicas es la reorientación de los inversores hacia las ‘startups’ científicas.

El ritmo acelerado al que avanza el desarrollo tecnológico significa que vamos a esperar cada vez menos hasta que la siguiente innovación haga su aparición. Evidentemente esto supone ventajas para los consumidores, pero para las empresas que forman parte del sector, y que ya no son pocas, el principal reto es el de tener preparada la próxima solución tecnológica en el menor tiempo posible.

La adaptación se convierte en un elemento clave para que las startups tecnológicas sobrevivan en el fuerte entorno competitivo por una sencilla razón: a cuanta más velocidad de crecimiento más posibilidades de producirse cambios. Sin embargo, en el mundo empresarial, este dinamismo no siempre viene acompañado por resultados satisfactorios.

Una de las tendencias que apuntan a un cambio de sentido en la atención que recibían hasta ahora las empresas tecnológicas es la reorientación de los inversores de Silicon Valley hacia las startups científicas. Después de un largo periodo en el cual las grandes cantidades de dinero iban destinadas a sostener modelos de negocio de empresas tecnológicas como Uber o Snapchat, ahora parece que los intereses de las firmas de capital riesgo se centran en las empresas emergentes enfocadas en la ciencia, ingeniería o las tecnologías limpias.

En agosto la empresa de capital riesgo, Founders Fund, que ha respaldado nombres conocidos como Facebook, SpaceX o Airbnb, anunciaba sus intenciones de invertir 2 millones de dólares para impulsar el trabajo de desarrollo de Transatomic Power, una startup fundada por expertos del sector nuclear del MIT que están investigando cómo generar energía limpia sin necesidad de crear residuos nucleares, usando reactores de sales fundidas.

Según apuntan las fuentes, no es la única iniciativa de este tipo. Y Combinator es otro inversor que después de apoyar startups como OMGPOP o Reddit, decide invertir 1,5 millones de dólares en el proyecto de Helion Energy para construir un motor de fusión nuclear. La lista podría continuar con la noticia que Google adelantaba el mes pasado y a través de la cual anunciaba que había comprado Lift Labs, una startup que diseña una cuchara especial para las personas con temblores en las manos.

Los proyectos científicos empiezan a ganar confianza

Los informes indican que el año pasado la industria del software ha obtenido una inversión de 11,2 mil millones dólares, un 85% más que en 2008. Aunque no superan las cantidades de dinero que se vierten en negocios enfocados en el sector móvil o de Internet, las startups científicas empiezan a atraer cada vez más la atención de los inversores. Prueba de ello es el incremento del 26% de la inversión realizada en las startups de biotecnología en el primer semestre de 2014 respecto al año anterior, llegando a los 2.930 millones dólares.

El hecho de que hasta ahora los proyectos científicos hayan sido apartados de la lista de prioridades de los inversores se debe a las preocupaciones de tener que destinar capital en ideas que necesitaban largos periodos de desarrollo y por lo tanto el beneficio era difícil de estimar. A falta de estos datos, los fondos de los inversores han seguido el camino más seguro de las empresas tecnológicas, aplazando por un tiempo la solución de los grandes problemas de la humanidad:

Queríamos coches voladores, en cambio hemos obtenido 140 caracteres”, sintetiza Founders Fund el motivo que empuja de nuevo a los inversores a apoyar los proyectos científicos.

Por otro lado, la necesidad de ganar fondos ha impulsado a los científicos a dejar de lado los objetivos a largo plazo para enfocarse más en encontrar soluciones a los problemas de la realidad. Es el caso de Xcor Aerospace, una empresa que aplazó su proyecto de construir aviones espaciales y se centró en buscar una modalidad para demostrar que su idea podría aportar beneficios. La startup decidió obtener ingresos comercializando motores para cohetes y con el dinero obtenido de las ventas junto con los fondos aportados por los inversores fue capaz de adelantar su proyecto inicial.

El modelo seguido por Xcor y por otras empresas emergentes del sector que quieren atraer los fondos de los inversionistas es un señal de que las ideas científicas, en apariencia inalcanzables a corto plazo, tienen el potencial de consolidarse en modelos de negocio viables si se buscan las estrategias adecuadas para promoverlas.

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Sobre el autor de este artículo

Mihaela Marín

Mi interés por la tecnología ha nacido cuando me he dado cuenta de que nos permite ver el lado escondido de la realidad. Todavía quedan muchas cosas por descubrir y suficiente curiosidad para entender lo que realmente somos. Especializada en Periodismo y Marketing, he podido compartir experiencias con profesionales del mundo empresarial tecnológico. Siempre en búsqueda de ideas, escribo para hacer conocido el trabajo innovador, capaz de cambiar los problemas en soluciones.