Emprendedores

Las incubadoras fiscalizadas por el TCE han hecho un uso insuficiente de las buenas prácticas

TEC
Escrito por Mihaela Marín

Aunque el apoyo financiero de la UE ha sido importante, los resultados de los viveros investigados por el Tribunal de Cuentas Europeo (TCE) no han llegado a las expectativas.

Una investigación del Tribunal de Cuentas Europeo (TCE) analiza los resultados obtenidos por los viveros de empresas emergentes cofinanciados por la UE. El organismo regulador de la Unión Europea encargado de la fiscalización y el control de las cuentas informó que el importe de la ayuda destinada a respaldar a las pymes durante los dos últimos periodos de programación ascendió a 23.000 y 15.000 millones de euros, respectivamente.

La iniciativa de ofrecer soporte financiero a las incubadoras de startups con alto potencial forma parte de un proyecto a través del cual la Unión Europea pretende apoyar el desarrollo de empresas emergentes ya que las pymes desempeñan un importante papel en estimular el crecimiento económico y la creación de empleo.

El informe apunta que los 20,7 millones de pequeñas y medianas empresas de Europa representan el 67% del empleo total y el 58% del valor añadido bruto, por lo que el apoyo a estas empresas se ha convertido en una prioridad política europea y al mismo tiempo regulada por el Tribunal de Cuentas Europeo (TCE).

El objetivo principal de su última investigación era evaluar si las incubadoras de empresas cofinanciadas por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) habían apoyado satisfactoriamente a las empresas emergentes. En cambio las principales conclusiones del estudio revelan que los resultados obtenidos por los viveros de empresas no han estado a la altura:

Consideramos que la prestación de servicios de incubación (y, en consecuencia, su incidencia general en las empresas a escala local) ha sido bastante limitada, debido a las restricciones financieras y al bajo nivel de actividades de incubación. Este resultado se explica principalmente por la falta de conocimientos especializados de los Estados miembros y los responsables de los viveros sobre prácticas de incubación y por las carencias de los sistemas de gestión”, declara Henri Grethen, miembro del TCE responsable del informe.

Las causas

¿Cuáles han sido las principales causas que han generado estos decepcionantes resultados de los 27 viveros investigados? Según el mismo estudio las buenas prácticas establecidas se han aplicado de forma limitada:

  • Cuando se crearon los viveros se ha dedicado muy poca atención a la eficacia de las funciones de apoyo a las empresas emergentes; aunque la mayoría de las incubadoras fiscalizadas habían preparado un plan estratégico sólo la mitad de ellos incluía detalles de su actividad y objetivos orientados a resultados
  • Se ha observado que los servicios de incubación han tenido una relación tangencial con los objetivos de los clientes (en este caso emprendedores o empresas que reciben asistencia en base al acuerdo de cooperación con un vivero); sólo un 53% de los viveros analizados estuvo en condiciones de facilitar asesoramiento sobre planificación financiera y financiación, un aspecto que afectó la percepción global de los clientes sobre la utilidad del apoyo ofrecido
  • Los sistemas de seguimiento en las incubadoras no han proporcionado información adecuada sobre la gestión; sólo 15 de los 27 viveros habían iniciado un sistema que permitía observar y registrar con regularidad las actividades de incubación
  • Las preocupaciones relativas a la sostenibilidad financiera han lastrado la actividad de incubación; los viveros investigados que no tenían garantizada una financiación continua se vieron obligados a reducir sus costes y maximizar los ingresos, pero las medidas provocaron una disminución del nivel de apoyo ofrecido y una simplificación de los programas de incubación

Detrás de estas malas prácticas recogidas por el Tribunal de Cuentas Europeo el informe apunta también a los buenos ejemplos ofrecidos por las políticas de algunos organismos, entre ellos las Cámaras de Comercio de España:

En España con el fin de garantizar un funcionamiento estable y la sostenibilidad financiera, las Cámaras de Comercio, que son las organizaciones encargadas de gestionar los viveros, se habían comprometido oficialmente a compensar cualquier déficit anual. Este compromiso oficial constituye una prueba tangible de la voluntad de las partes interesadas en los viveros de participar en la política de creación de empresas”.

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Sobre el autor de este artículo

Mihaela Marín

Mi interés por la tecnología ha nacido cuando me he dado cuenta de que nos permite ver el lado escondido de la realidad. Todavía quedan muchas cosas por descubrir y suficiente curiosidad para entender lo que realmente somos. Especializada en Periodismo y Marketing, he podido compartir experiencias con profesionales del mundo empresarial tecnológico. Siempre en búsqueda de ideas, escribo para hacer conocido el trabajo innovador, capaz de cambiar los problemas en soluciones.