Emprendedores

El momento ‘eureka’ de las startups: ¿Existen las ideas originales?

Escrito por Natasha Bernal

Descubrimos las ideas originales, las ideas secretas y las ‘copias’ en el mercado de las startups

Es la frase más repetida en el mundo de los emprendedores: ‘Tengo una idea’. Nos dicta la lógica que lo más probable es que sea el producto de la inspiración de otras ideas o una solución mejorada a un problema que tiene un público específico.  ¿Existen las ideas originales?

Unimos a tres analistas expertos en la materia de emprendimiento para hablar sobre la importancia de las ideas originales de empresa. “El 99% de las ideas creativas no vienen de inventar algo nuevo sino de aplicar algo ya inventado a un contexto diferente”, apunta Jaime García Cantero, analista independiente y mentor del Founder Institute Madrid.

“Hay que descartar la idea de que simplemente con tener una idea genial es posible crear una gran oportunidad o una empresa de éxito”, añade.

“Es difícil encontrar ideas absolutamente únicas y originales. Lo importante para emprender no es tener ideas únicas sino detectar necesidades explícitas o latentes no cubiertas y trabajar para que los clientes tengan deseo de cubrir esas necesidades con los productos que les ofrecemos”, explica Alberto Delgado, director general de Penteo ICT Analyst.

Francisco de Sebastián, director de Forrester Research Spain, opina que es más importante que la idea funcione: “Yo lo que considero una idea original es que el mercado acepta de forma masiva y que además genera negocio. Una idea puede ser original y es gratuita, que es un poco lo que pasa en el mundo digital y crece de forma masiva, pero al final lo que te genera es un agujero enorme en el bolsillo, no es el tipo de idea de negocio que yo tendría en mente”, comenta. “El que marca si una idea es original o no es el mercado”, añade.

El analista apunta a que una idea siempre va a evolucionar: “Desde la idea original hasta la idea que se lleva a cabo, cambia mucho. Coges tu idea, la empiezas a aplicar y a medida que lo vayas aplicando, vas aprendiendo y lo vas revolucionando”, dice.

¿Cómo se puede diferenciar un nuevo proyecto de lo que ya existe en el mercado?

La salsa secreta es aquello que hace a tu proyecto único, por lo que tus clientes te identifican y generalmente está basado en intangibles. Es menos replicable y por tanto más valiosa cuanto más pegada está a la experiencia del cliente (ya sea una persona o una organización”, apunta García Cantero, quien explica que hay empresas que ligan su salsa secreta a la marca o a la identificación de los clientes, como es el caso de Harley Davidson o Apple, mientras que existen otras que están enfocadas en la experiencia de compra, como es Ikea o Zara.

“Cuando alguien dice ‘Tengo una idea que no existe, no lo ha hecho nadie en el mundo, no hay competencia porque no hay nadie que lo haga’, a mí ya me genera recelo. Si no lo ha hecho nadie, es que a lo mejor no sirve para nada”, apunta Sebastián.

¿Las ideas se deben mantener en secreto?

“La ventaja que supone mantener la idea en secreto (con el coste que eso supone) es, en mi opinión, mucho menor que la que aporta la compartición de la misma en entornos abiertos y colaborativos”, explica García Cantero. Delgado apoya el comentario: “Cuanto más abierto es el proceso innovador más rico es el resultado. Hacer compatible la protección de nuestra propiedad intelectual con la apertura del proceso es clave y muy difícil al mismo tiempo”, apunta.

Un fenómeno que se está produciendo cada vez más en nuestro país es el de ‘cazar’ ideas del extranjero: al ver que una idea funciona en otros lugares del mundo, muchos ven el potencial para adaptar las ideas a nuestro mercado. Sebastián apunta a la necesidad de entender a los consumidores y a sus hábitos para poder traducir una idea a un producto o servicio perdurable. “En cuanto a que una idea surja en EEUU se venga aquí me parece fantástico, pero el hecho de que en EEUU tenga éxito no quiere decir que lo tenga en España”, indica.

Todos los analistas coinciden con la dificultad de adaptar ideas de forma exitosa. “Cada vez va a ser más difícil, porque la información fluye ahora de manera infinitamente más rápida, dejando en evidencia al ‘copión’”, apunta Delgado. “Las empresas son cada vez más globales y las fronteras cada vez funcionan menos en la delimitación de mercados. Trasladar la idea a España no basta, hay que aportar algo más que te diferencie”, dice García Cantero.

¿Qué se debe hacer con los que copian? Inmediatamente salta a la mente el famoso caso Samsung vs. Apple de este verano, en el que las dos grandes compañías internacionales luchaban por los derechos de sus patentes en una guerra de copyright que dejó en evidencia a las dos empresas. Para los emprendedores, la protección de sus ideas de negocio puede ser la diferencia entre la vida y la muerte de sus ideas. “De nada sirve una fantástica idea dibujada en una servilleta de papel de un café y también es innovación el proceso de trasladar esa idea a la realidad, de encontrar los canales de comercialización, de ‘envolver’ la idea para su explotación. Creo firmemente en la necesidad de proteger la propiedad intelectual de las ideas, pero también creo que la innovación es mucho más que ‘idear’”, argumenta Delgado.

“Hay tantas cosas alrededor de que algo sea un éxito o no… Otra cosa es la propiedad industrial, si hago un desarrollo y una inversión un poco como lo que ha pasado entre Samsung y Apple, si desarrollo y invierto y llegas tú y me lo copias, no puede ser porque he hecho una inversión importante”, explica Sebastián. El impacto que puede tener el permitir el copiar la investigación y desarrollo es diferente a la creatividad, que es algo que él considera mucho más complicado.

Las ideas que son más susceptibles de defender son aquellas en las que se demuestra una inversión realizada, porque la idea conceptual y la idea inicial tienen un valor muy relativo para mí, las ideas con mayor valor son las que ya han tenido un desarrollo, que ya han tenido una evolución.”

Foto cc poportis

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Natasha Bernal