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Claves de la regulación definitiva del ‘crowdfunding’ en España

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Escrito por Marcos Merino

Tras la polémica de hace un año, la nueva ley que regulará el sector del crowdfunding se aprobó el pasado abril. En TICbeat te revelamos sus claves.

Tras la polémica de hace un año, la nueva ley que regulará el sector del crowdfunding se aprobó el pasado abril. En TICbeat te revelamos sus claves.

2014: polémico anteproyecto

En marzo del año pasado, el Consejo de Ministros hizo público un anteproyecto de la Ley de Fomento Empresarial. Entre las múltiples materias reguladas por dicho texto se encontraban las “plataformas de financiación participativa”. Esto es, lo que habitualmente denominamos ‘crowdfunding’.

El Gobierno actuaba motivado por el creciente peso de estas plataformas en la economía española (sólo en 2014, el sector creció un 114%), pero el contenido del anteproyecto resultó polémico, al introducir límites restrictivos a las cantidades que un microinversor podía destinar a la financiación colectiva (6.000 euros al año, 3.000 si se trataba de un único proyecto).

Lánzanos (una de las 3 grandes plataformas españolas del crowdfunding basado en recompensas -el más popular-) calificó entonces el texto como “confuso y perjudicial para todos”, al resultar imposible tras su lectura tener qué claro qué clases de crowdfunding pretendía regular el Ejecutivo (para más inri, la rueda de prensa posterior a su presentación tampoco permitió aclararlo). Si -como algunos intuían- se circunscribía al equity crowdfunding, Lánzanos encontraba los límites establecidos “ridículamente bajos”.

2015: Negociación y aprobación definitiva

Hace un mes, el Congreso aprobaba la versión definitiva de la Ley de Fomento de Financiación Empresarial (con el apoyo de PP, UPyD, CiU y PNV, así como las abstención de PSOE e IU), tras sufrir cambios relevantes a lo largo de su tramitación parlamentaria… producto de una negociación con las plataformas del sector, una vez amainó la tormenta tras la presentación del anteproyecto.

La LFFE sólo afectará, finalmente, al equity crowdfunding y al crowdfunding basado en préstamos, dejando fuera del ámbito de aplicación de la ley al crowdfunding que no genere una rentabilidad económica (el basado en donaciones o recompensas). Además, ahora se diferencian dos tipos de inversores: los acreditados (profesionales) y los no acreditados, cada uno con unos límites distintos en sus inversiones (en todo caso, más amplias que las recogidas en el anteproyecto).

La Asociación Española de Economía Digital recogía en su web el resto de claves de la nueva ley:

  • La supervisión, inspección y sanción de los proyectos estará en manos de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).
  • El capital social mínimo para conformar una plataforma de crowdfunding habrá de ser superior a 60.000 euros, desembolsados de forma íntegra en efectivo.
  • También podrán constituirse como plataforma aquellos que dispongan de un nivel de cobertura equivalente a la del capital social mínimo y el seguro de responsabilidad civil.
  • La cantidad máxima que podrán captar los proyectos que estén dirigidos únicamente a inversores profesionales o cualificados será de 5 millones de euros.
  • Para el resto de los proyectos, estas cantidades no excederán los 2 millones de euros por plataforma, 3.000 euros por proyecto y 10.000 euros por el conjunto de plataformas que usen los minoristas.
  • Los minoristas no podrán hacer uso de mecanismos de inversión automáticos. No es así para los inversores profesionales, que no disponen además de límite de inversión.
  • Los proyectos de crowdfunding basados en préstamos no podrán incorporar garantías hipotecarias sobre la vivienda habitual del prestatario.
  • Las plataformas deberán estar un año inactivas para perder su autorización.
  • Las sociedades que superen los 500 millones de euros de capitalización pasarán del Mercado Alternativo Bursátil (MAB) al mercado regulado, a excepción de aquellas que sean sociedades financieras o de inversión.
  • Se amplía de uno a dos meses el tiempo para enviar los informes trimestrales de fondos de titulización a la CNMV.

Sobre el autor de este artículo

Marcos Merino

Marcos Merino es redactor freelance y consultor de marketing 2.0. Autodidacta, con experiencia en medios (prensa escrita y radio), y responsable de comunicación online en organizaciones sin ánimo de lucro.