Emprendedores

Cinco startups periodísticas ‘made in Spain’

Toma de la cámara fija que grababa los inicios de Acuerdo en el blog Pissed Off Readers
Escrito por Juan Calleja

Entrevistamos a los fundadores de cinco startups periodísticas españolas para descubrir las claves que les diferencian de los más de 400 nuevos medios que se han creado desde 2008. He aquí la historia de ‘Yorokobu’, ‘Jot Down’, ‘Información Sensible’, ‘The Objective’ y ‘Acuerdo’.

“Yo he estado 63 años en esta profesión, he sido siempre freelance y ahora vais a ser freelancers todos. Pero claro, os pilla por sorpresa porque estáis acostumbrados a cobrar el último día del mes, a tener trienios, a tener una mesa con un ordenador y a venir todos los días a tal hora para trabajar de nueve a seis de la tarde. A las seis de la tarde la novia, los viernes el botellón… Es que habéis creado una civilización que es de niños Nintendo”. Contundentes y poderosas sonaban las palabras que el fallecido periodista Enrique Meneses lanzaba a la cara del compañero de profesión que le entrevistaba para el último número de la desaparecida Babylon Magazine en 2012.  El entrevistador era amigo mío y colega de batallas en Babylon y recuerdo que, tras visitar al maestro Meneses, llegó a la redacción con un sentimiento en el que se entremezclaba la euforia y la emoción propia de haber conocido a un personaje histórico y a un referente personal, y la frustración e impotencia por reconocer que efectivamente vivíamos envueltos por una burbuja que no nos dejaba ver una realidad a pie de calle que se extendía mucho más allá de las paredes entre las que nos encerrábamos día y noche para luchar por sacar adelante un intento de startup periodística. Al menos, nos salvaba el espíritu de libertad que nos rodeaba gracias al cual teníamos la posibilidad de contar las historias como a nosotros nos gustaban, de innovar en formatos y diseños, de conocer a gente como a él –a la que a veces sólo llegas gracias al periodismo– y, aunque no fuéramos freelance, no teníamos ni mucho menos una nómina asegurada a final de mes por lo que esa necesidad nos forzaba a tener una presión extra de esfuerzo por conseguir que nuestro trabajo llegase a ser remunerado.

Puede que algunas de estas razones que a nosotros nos movieron para crear nuestro propio micromedio de comunicación formen parte del decálogo de argumentos por los cuales cientos y miles de startups periodísticas siguen naciendo en todo el mundo. Meneses, que siempre fue un adelantado a su época y un periodista emprendedor adaptado al presente y futuro de la comunicación, tuvo tiempo incluso de crear en sus últimos años de vida su propia startup, Utopía TV, un canal de televisión fundado durante el movimiento del 15M de 2011 y que retransmitía programas y entrevistas de actualidad y clases magistrales de periodismo a través de Youtube con un presupuesto cero gracias a las nuevas TIC y a la colaboración altruista de varios colegas de profesión. El prestigioso fotoperiodista madrileño fue uno de tantos y tantos periodistas que han sido capaces de montar medios –en los Sesenta fundó la cooperativa Delta Press y la agencia Fotopress–, hecho que se viene dando desde los orígenes de la profesión aunque desde los inicios de crisis económica financiera mundial en 2007 y debido al fulgurante avance de las nuevas tecnologías e Internet, hay más nuevos medios que nunca antes en la historia del periodismo.

Siguiendo una de las máximas del cuadernillo del maestro Meneses, que no es otra que la de salir a la calle a contar lo que pasa, en TICbeat hemos querido entrevistar face to face a los fundadores de cinco startups periodísticas que han nacido en España en los últimos cinco años con el propósito de saber cómo les está yendo, cuáles fueron sus orígenes, así como para descubrir algunas de las claves que les diferencian del resto de los más de 400 nuevos medios que se han fundado en el territorio español desde 2008. A continuación, repasamos la trayectoria de cinco startups periodísticas made in Spain que están dando mucho de que hablar y que puede que estén destinadas a ser algunos de los medios de referencia en el futuro.

 

‘Yorokobu’: en busca de la felicidad

Home de Yorokobu

Con 54 números impresos y una tirada mensual de 30.000 ejemplares, más de medio millón de usuarios únicos al mes en su web, casi 150.000 seguidores entre sus cuentas de Facebook y Twitter y cientos de posts escritos en un blog donde tratan temas tan variados como cuáles son ‘los mejores consejos para escribir’ hasta cómo se financian colectivos de fotógrafos independientes para hacer periodismo de calidad, Yorokobu es, desde su lanzamiento al mundo vía Internet en septiembre de 2009, todo un referente de éxito de sostenibilidad entre los nuevos medios nacidos en los últimos años en España.

“Los fundadores de Yorokobu coincidimos en un proyecto editorial,  una la revista sobre comunicación y marketing en el que hubo una serie de problemas y llegó un momento en el que pegamos un grito de guerra y dijimos: ‘Como esto siga así, me lo monto por mi cuenta’. Así que nos pusimos a hablar sobre ello y nos preguntamos por qué no hacer un medio que no existiese en el mercado, que nos gustase y en el que nos lo pasásemos bien hablando sobre temas de diseño, innovación o vida digital y que fuera inspirador. Y así nacimos”, nos explica Fermin Abella, cofundador y actual director comercial de Yorokobu, que antes de crear el medio venía del mundo de las ventas y de los recursos humanos. Han pasado ya cinco años desde aquellos duros inicios en los que trabajaban “literalmente” en el garaje de los padres de uno de los socios y en los que contaban, tan sólo, con un capital mínimo de 3.001 euros –que es lo que exige el Registro Mercantil para constituir una S.L.– y el trabajo desmesurado de un año sin cobrar para sacar adelante el blog y la revista impresa de pago. Desde entonces, en torno a la marca Yorokobu –que en japonés significa “estar feliz”– se ha generado una empresa matriz, Brand & Roses, que es el verdadero pulmón económico de la startup en 2013 tuvieron una facturación cercana a 1,5 millones de euros, de la cual, la venta de publicidad representó el 50% y el branded content un 45%– y desde la que se cuece la edición de la revista Ling, de la compañía aérea Vueling, la revista digital para jóvenes del BBVA, Bluemagazine, o se realizan campañas de creatividad publicitaria como la que hicieron para Kellogg´s con la vuelta al cole del pasado curso escolar. “El niño que nos ha abierto todas las puertas ha sido Yorokobu, es nuestra tarjeta de presentación. Los primeros años lo que tiraba para delante la empresa eran las revistas, pero era un momento muy duro porque había muy poca publicidad. Ahora, toda la parte de brandend content que ofertamos está creciendo mucho y es quizá la pata más importante de la empresa y la que nos da principalmente de comer”, recalca el director comercial. Yorokobu, o más bien dicho, Brand & Roses, lo están sacando adelante un equipo de cinco personas fijas a tiempo completo y más de cincuenta colaboradores freelance. Todos ellos siguen buscando la felicidad trabajando en lo que les gusta y, según Fermín, sólo tienen una receta mágica: “Con muchísima ilusión y esfuerzo las cosas van saliendo”.

Fermin Abella - Co-fundador de YorokobuAhora, toda la parte de brandend content que ofertamos está creciendo mucho y es quizá la pata más importante de la empresa y la que nos da principalmente de comer”

 

 

‘Jot Down’: puñetazos de contenido

Home de Jot Down Magazine

Una de las últimas entrevistas publicadas por Jot Down Magazine, cuyo protagonista es el  ministro español de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, contiene casi 40.000 caracteres con espacios, es decir, más de 7.000 palabras de texto –4.000 palabras  y casi 26.000 caracteres con espacios más extensa que una de las más largas que ha publicado el diario El País desde que Wert es ministro–. Ocho fotografías en blanco y negro –seña de identidad de la cabecera– acompañan a la inmensa entrevista donde los periodistas tienen la oportunidad de freír a preguntas a uno de los políticos más polémicos y criticados del actual Gobierno español. La controvertida “Tasa Google”, el IVA cultural o acerca de cuál es el libro que deberíamos leer para saber hacia dónde se dirige la civilización, son  algunos de los temas que aborda la entrevista y ante los que al ministro español le da tiempo a defenderse y a explayarse largo y tendido. Así es el estilo de la revista Jot Down; entrevistados interesantes y relevantes, parrafadas de texto sobre política, cultura, ciencia y un sinfín de contenidos culturales, de actualidad o lifestyle, escritos con calma y profundidad por varios redactores de la plantilla y más de 50 colaboradores habituales, que cobran entre 60 y 100 euros brutos por pieza –dependiendo de la extensión– y entre los que destacan plumas como las de Enric González, Ramón Lobo o Jordi Pérez Colomer.

“La idea inicial era hacer una publicación que no encontrásemos en el mercado, que nos gustase y que fuera viable. A partir de ahí hemos visto las posibilidades que hay en el sector aprovechando todas las sinergias generadas gracias a Jot Down. Nuestro producto estrella es la web-revista, un modelo mixto de negocio, y ahora ya contamos con una distribuidora editorial propia y hemos empezado a hacer proyectos para otros transformándonos poco a poco en una empresa de gestión cultural”, nos comenta el ingeniero informático, Ángel Luis Fernández, uno de los primeros cofundadores de Jot Down –actualmente 50 son los socios de Wabi Sabi Investments Sociedad Civil, empresa editora de la publicación, entre los que hay abogados, filólogos o ingenieros físicos–. Cuando lanzaron la versión online de la revista en mayo de 2011 contaban con una inversión inicial de 30.000 euros y  tenían “el objetivo de llegar al millón de visitas en el primer año para comenzar a monetizar esa comunidad de usuarios”, explica el administrador de la empresa editora de la popular cabecera y, tras alcanzar el objetivo –en la actualidad cuentan con una media de 400.000 usuarios únicos y 1,5 millones de páginas vistas–, empezaron a rentabilizar todo el trabajo de un año de sudor y lágrimas gracias a la venta de la revista impresa. En la actualidad, llevan publicados quince números desde mayo de 2012 con una tirada, al principio semestral y ahora trimestral, de 15.000 ejemplares a la venta a través su tienda online y en librerías de más de cuarenta provincias españolas. Con una estimación de facturación para 2014 de 600.000 euros, según nos confirma Ángel Fernández, los ingresos principales provienen en un 75% de las ventas y distribución editorial,  un 20% de la publicidad y en un 5% de la gestión y venta de contenidos. “En realidad hemos sido bastante ambiciosos y no tenemos unos límites claros. Entre nuestros planes tenemos en mente internacionalizar Jot Down y sacar una versión en inglés para un mercado anglosajón y otra edición para Latinoamérica, pero realizando un contenido desde allí y llevando la gestión desde España”, subraya Ángel a propósito de los planes de futuro de un atípico equipo formado por 22 personas fijas –de las cuales, la mitad tienen contrato a tiempo parcial– que realizan las tareas de administración, logística,  proyectos y de contenidos y que funcionan en remoto, sin redacción física, trabajando cada uno desde casa haciendo uso del e-mail, Skype y el teléfono. Como el boxeador que aparecía uno de los primeros spots del lanzamiento de la revista, los de Jot Down parece que seguirán apostando por golpear en las mentes de los lectores a base de contenidos contundentes.

Ángel Jot Down - Co-fundador de Jot Down MagazineTenemos en mente internacionalizar Jot Down y sacar una versión en inglés para un mercado anglosajón y otra edición para Latinoamérica, pero realizando un contenido desde allí y llevando la gestión desde España”

 

‘Información Sensible’: apuesta por el crowdfunding

Home de Información Sensible

La sede de la revista Interviú aún huele al humo del tabaco que perfumaba las viejas redacciones. Hoy, a falta de periodistas que estén fumando como carreteros mientras pulsen con urgencia las teclas de los ordenadores, sigue siendo una redacción clásica; amplia y con unos cuantos puestos de trabajo, con salas de reuniones, con portadas históricas de la revista colgadas de algunas paredes y con una pila de periódicos del día para echar una ojeada a la actualidad. Allí nos recibe uno de sus redactores especialistas en investigar y destapar casos de corrupción política y financiera en España y con años de veteranía a pesar de su juventud, Daniel Montero Bejarano. No ha sido fácil encontrar un hueco en la apretada agenda del periodista madrileño que, además de cumplir con su horario de trabajo en la cabecera histórica del Grupo Zeta, tiene tiempo para escribir libros, así como para meterse en el jaleo de emprender para crear un nuevo medio, Información Sensible, y hacer malabares en su día a día para gestionarlo. En la misma oficina en la que nos encontramos haciendo la entrevista surgió la idea de crear un medio online en el que se trabajase con la suficiente tranquilidad como para hacer artículos de información nacional e internacional de calidad y que sirviese también de plataforma crowdfunding para que los lectores financiasen reportajes, libros, documentales y otros trabajos informativos propuestos por cualquier periodista: “Un día estábamos en la redacción y vimos en las noticias cómo los indignados del 15MpaRato habían recaudado 19.000 euros para sacar adelante la querella en la Audiencia Nacional contra el expresidente de Bankia, Rodrigo Rato, y nos preguntamos, ¿por qué no vamos a hacer lo mismo y recaudar dinero para nuestro proyecto? ¿Por qué no crear una plataforma crowdfunding para financiar reportajes y proyectos periodísticos a través del dinero de los lectores?”, explica el principal impulsor de Información Sensible, que a lo largo de 2012 se puso a trabajar en el proyecto junto con un par de colegas de profesión y la empresa tecnológica que desarrolla la web, Ansib,  para lanzar el medio en febrero de 2013.

Información Sensible es un caso atípico de startup periodística puesto que no se financia a través de la publicidad ni mediante otro tipo de líneas de negocio que traten de rentabilizar los contenidos o la imagen de marca del medio, sino que supone “una apuesta por el funcionamiento de la plataforma crowdfunding que autofinancie la producción de los contenidos”, nos explica Daniel Montero, a la par que buscan “futuros patrocinios no lesivos de universidades y otras  instituciones que ayuden a mantener el funcionamiento de la herramienta”. Arrancaron con una inversión inicial de 50.000 euros aportada por los socios y un colectivo de profesionales y pequeños inversores privados y, a día de hoy, la empresa que gestiona el medio,  Sensible Code S.L.,  sigue siendo deficitaria a un ritmo de gastos mensuales de 3.000 euros para pagar a los tres redactores –dos a jornada completa y otro a media jornada– que nutren cada día al medio de artículos, así como se encargan del community management y de la gestión y coordinación de los proyectos crowdfunding. De las más de veinte propuestas informativas presentadas, tan sólo se han conseguido financiar siete proyectos: ‘ECOS’, es una exposición financiada con 1.500 euros que ofrece imágenes captadas por la fotoperiodista Eva Garrido durante sus experiencias como cooperante en algunas de las zonas más pobres del planeta o, ‘El crowdfunding en España. ¿Qué modelo estamos creando?’, reportaje financiado con 300 euros en que se dibuja un cuadro sobre cómo está funcionando este tipo de financiación en España, son algunos de las propuestas que sí han conseguido convencer a varios lectores mecenas. “No estamos donde queríamos. Algo estaremos haciendo mal, pero también es cierto que en España no existe una cultura del pague usted por la información de calidad. Por otro lado, la financiación mediante crowdfunding requiere de un aprendizaje por parte del lector que a día de hoy no se ha aprendido”, asevera el autor de La Casta. Antes de que finalice 2014 harán balance de estos dos años de funcionamiento, nos afirma el periodista, para ver hasta dónde puede llegar Información Sensible y evaluar si hay que apostar por nuevas formas de monetización. Alea jacta est.

Daniel Montero Bejarano - Co-fundador de Información SensibleNo estamos donde queríamos. Algo estaremos haciendo mal, pero también es cierto que en España no existe una cultura del pague usted por la información de calidad”.

 

 

‘The Objective’: el poder de la fotografía

Home de The Objetive

“Tienes unas ideas que me encantan, pero eres un puto desastre a nivel empresarial”. Esta frase llevaba implícita una de las claves por las cuáles el experimentado creativo publicitario británico Joel Dalmau Burn, exdirector de Arte de agencias como SCPF o Young & Rubicam, y el empresario Miguel Castellví, CEO del Grupo Croxley, se unieron para crear La Comunión, una lanzadera de proyectos fundada en Barcelona en 2012 y que tiene al fotoperiódico online, The Objective, como a su primer producto estrella. Fue durante una cena de parejas cuando Joel le comentó a Miguel, uno de los mejores amigos de su cuñado, todas las ideas y proyectos que tenía en la cabeza desde hacía tiempo. Hubo feeling y, al día siguiente, después de que el precoz empresario le llamase desastre a Joel, se pusieron manos a la obra y en pocos meses, concretamente en septiembre de 2013, y gracias a una primera inversión personal y privada de 100.000 euros, The Objective ya estaba online.

“Ninguno de los dos somos periodistas pero, en mi caso, siempre he tenido un vínculo con el mundo editorial y de los medios. Veía que al periodismo le faltaba algo y quería hacer un diario en el que la información fuese fácil de consumir teniendo en cuenta la sociedad en la que vivimos en la que todo es lectura rápida y escaneada y, por otra parte, me parecía que la información internacional se había descuidado un poco en pro de noticias más locales”, nos comenta Joel Dalmau a propósito del porqué del nacimiento de The Objective, mientras nos tomamos una caña en una terraza de la Plaza de Santa Ana de Madrid, justo debajo del edificio donde está situada la redacción del medio del cual ejerce como CEO a través de la sociedad que lo administra, The Objective Media S.L. El resultado de esa visión fue el lanzamiento de un periódico online en el que, a través de 32 fotografías diarias seleccionadas a partir de algunas de las mejores agencias de noticias del mundo (Reuters o AP, entre otras) y con su correspondiente pié de foto, la redacción de The Objective –dirigida hasta hace unos días por el periodista Itxu Díaz, está formado por tres redactoras y un editor jefe–  informa de lo que está pasando en el mundo. Sus ingresos provienen de los patrocinios y de la publicidad; ésta última, cuidándola con sutileza y mezclándola con el contenido principalmente a través de espacios publicitarios clásicos de páginas simples o dobles páginas entre las fotografías informativas y de banners.  “Los anunciantes nos están recibiendo muy bien y el formato está gustando, pero vivimos un momento muy complicado y la gente tiene el dinero contado y es difícil que apuesten por un medio nuevo”, subraya Joel. Al encontrase en un mercado como el de Internet, en el que el tráfico sigue teniendo especial importancia, Joel y Miguel pronto se dieron cuenta de que necesitaban algo más que un medio impactante y bien diseñado: “Ideamos The Objective de una forma muy naif y no teníamos mucha experiencia en el mundo web. Al principio, el periódico funcionaba muy mal a nivel de SEO y eso creó la necesidad de crear más contenidos. Por ello lanzamos El Subjetivo, con un contenido más denso y que indexaba mejor”, nos explica Joel. Firmas como Melchor Miralles, Beatriz Talegón o José María Íñigo escriben asiduamente en la segunda pata fuerte del medio online. No mucho después nació The Luxonomist que, dirigido por la periodista Pilar García de la Granja, “respondía a una necesidad relativamente urgente para dar más argumentos a nuestros anunciantes” y en el que el sector del lujo y premium son los protagonistas. Por último, el pasado mes de junio, Investigations, un espacio para el periodismo de investigación desarrollado “para que funcione como un tiro en buscadores”. Todas estas apuestas editoriales van dando resultados en tráfico –el pasado mes de junio contabilizaron más de 300.000 usuarios únicos y 1,5 millones de páginas vistas y casi 150.000 seguidores entre Facebook y Twitter–, pero a Joel y a Miguel aún les quedan lanzamientos en la nevera, como The Objective Monthly, una revista para tablets gratuita con un resumen mensual de todas las publicaciones del medio que estrenarán próximamente. A pesar de que el medio aún no es rentable, ya que se encuentran en plena fase de inversión, van “por buen camino”, concluye el creativo.

Joel Dalmau - Co-fundador de The ObjetiveLos anunciantes nos están recibiendo muy bien y el formato está gustando, pero vivimos un momento muy complicado y la gente tiene el dinero contado y es difícil que apuesten por un medio nuevo”

 

‘Acuerdo’: obsesión por la innovación

El arma secreta de la Transición - Acuerdo

Hemos quedado en el número 17 de la calle Acuerdo de Madrid, en un espacio de coworking desde el que la periodista Idoia Sota, exredactora de La Otra Crónica de El Mundo y de El País SModa, maneja los hilos de un nuevo medio online de naturaleza transmedia que vio la luz el pasado 18 de mayo y que lleva por nombre el mismo que el de la calle en la que nos encontramos. Acuerdo empezó a gestarse en la cabeza de Idoia meses antes de llegar a su actual centro de operaciones. Tenía claro el objetivo de crear un medio digital de periodismo de investigación que rompiese moldes en la forma de tratar temas en profundidad y fue aquí donde conoció a los actuales directores de arte del medio, Camilo Conte y Javier Díez de Huerta, cofundadores del estudio de diseño FF & RW, y poco a poco fueron fluyendo brainstormings en los que iban dando forma al producto y se fueron incorporando colaboradores y socios que pronto se convirtieron en pieza clave del medio como Pedro García Campos, mano derecha de Idoia y actual director editorial, o Paul Geddis, reconocido periodista británico responsable de la edición inglesa. “Siempre he sido bastante inquieta y todo el tiempo me andaba preguntando qué es lo que me gustaría hacer el resto de mi vida. Me había sumergido en el mundo de la tecnología hacía poco, me puse a leer y a investigar y veía que había mucho aún por hacer y que los periodistas que andábamos por los treinta teníamos un conocimiento digital mucho más natural que las generaciones anteriores. Ahí vi una oportunidad”, recuerda la Premio Larra de Periodismo de 2010 sobre cómo fue esa chispa que le hizo dejar un puesto de trabajo en uno de los principales medios generalistas españoles para satisfacer sus intuiciones y necesidad  emprendedora.

Gracias a una campaña de crowdfunding a la que le precedió una intensa estrategia de marketing y comunicación en la que, a través del blog Pissed Off Readers, explicaban cómo iba a ser Acuerdo, consiguieron una financiación de 53.582 euros el pasado mes de noviembre. Una vez alcanzado el objetivo y tras el ruido generado mediante el blog, las redes sociales y la aparición en unos cuantos medios, llegó el silencio. Crearon la sociedad gestora en Londres, Acuerdo Limited –metrópoli con la que tienen una gran conexión gracias a otra de las colaboradoras, Maruxa Ruiz del Árbol– fueron comunicando la gestión de los gastos a sus más de 300 mecenas y se encerraron para trabajar y cumplir con lo prometido. El primer reportaje que publicaron fue “Populonia”, y en junio lanzaron otra perla que tuvo bastante eco mediático: el cómic interactivo dibujado por el maestro historietista Joe Sacco, “Srebrenica, sobre su vuelta a Bosnia, 18 años después, para retratar las cicatrices abiertas tras aquella masacre. Acuerdo empezaba con fuerza sorprendiendo a todos con este web cómic que sigue a la venta a un precio de 6,5 euros o 10 Oks –nombre de la moneda virtual del medio– con el acceso gratuito  al primer capítulo. Su último reportaje, “El arma secreta de la transición”, que aborda la trepidante y desconocida historia del ingeniero almeriense José Luis Torres Cuadra, lo han  publicado en colaboración con el diario digital El Confidencial: “El reportaje ha sido elaborado íntegramente por Acuerdo y la alianza es editorial para ganar en repercusión. Decidimos proponérselo a El Confidencial porque nos parece el medio digital español que más está innovando en el momento, además de ser el tercer diario online más leído del país”, aclara Idoia. La apuesta les ha dado el resultado que esperaban: se han registrado más de 400 nuevos usuarios –en total hay más de 1.000– y hasta mediados de septiembre contaban con más de 13.400 visitas a su web y unos 3.000 seguidores entre Facebook y Twitter. La CEO de Acuerdo no da abasto, trabaja una media de más de diez horas al día y es mujer orquesta puesto que sus tareas van desde “hacer las cuentas, dar el coñazo a los colaboradores para que envíen las facturas, editar un texto, buscar un desarrollador para un tema hasta preparar una presentación en Barcelona”. Son una auténtica startup periodística y, aunque aún se encuentren en el conocido periodo del valle de la muerte y los socios aún no hayan cobrado ni un duro para poder pagar primero a todo el mundo, su ambición por la innovación en nuevos formatos periodísticos transmedia y su apuesta por la calidad en los contenidos empieza a ser reconocida. Ahora sólo falta que su comunidad de lectores se empiece a rascar el bolsillo.

Idoia Sota - Co-fundadora de AcuerdoVeía que había mucho aún por hacer y que los periodistas que andábamos por los treinta teníamos un conocimiento digital mucho más natural que las generaciones anteriores. Ahí vi una oportunidad”

Sobre el autor de este artículo

Juan Calleja

Juan Calleja es periodista. Ha sido redactor jefe en la Fundación porCausa y fue director y cofundador de Babylon Magazine, revista internacional en inglés y en español sobre la actualidad de la cultura hispánica. Es impulsor de Los desmanes del fútbol, proyecto ganador del ‘II Taller de Periodismo de Datos’ organizado por Medialab-Prado. En 2007 ganó el Premio Joven de Comunicación de la UCM por la revista Babel.

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