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¿Por qué Silicon Valley es el epicentro del mundo tecnológico?

Silicon Valley

Rafael López, Profesor y Director del Grado en Dirección Internacional de Empresas en la U-Tad, explica los orígenes y los factores de éxito de Silicon Valley.

Silicon Valley es al gremio tecnológico lo que Hollywood y Detroit a la industria cinematográfica y del automóvil, respectivamente.

Esta apacible región californiana sigue, de este modo, la tradicional querencia americana por concentrar casi todo lo relacionado con una actividad en una misma zona geográfica. Una costumbre que propició en la década de los 50 y los 60 que se concentrasen allí todas las empresas relacionadas con la tecnología, por aquel entonces, con el silicio.

Rafael López, Profesor y Director del Grado en Dirección Internacional de Empresas en la U-Tad, considera que ese fue un factor clave para que, años después, el auge de los ordenadores y la simbólica pugna entre Microsoft y Apple terminasen de convertir a California en el estado referente a escala internacional. A partir de ese momento, ese caldo de cultivo atrajo a los grandes gigantes del sector que apostaron por radicar su actividad allí, dando lugar a un ecosistema único.

Cabe en este punto mencionar a otro actor fundamental: la Universidad de Standford. Esta institución realizó junto a HP una labor conjunta que se tradujo en una importante retención de talento. De este modo, afirma López, lograron crear un ambiente de cercanía y vinculación entre la institución educativa y la industria, fraguando un círculo virtuoso del que ambos se beneficiaron y de paso rompieron la tradicional movilidad entre los estudiantes norteamericanos, que se desplazan a otros estados para cursar sus estudios y regresan al finalizarlos.

Rafael López de U-Tad

Rafael López, profesor de U-Tad

La ‘ecuación Silicon Valley’, al milímetro, no es replicable. En cambio, ese modelo de basado en la cercanía sí que se puede reproducir en otros lugares del mundo. Londres, Berlín, Tel Aviv… son algunas de las grandes urbes que trabajan para importar este sistema con notables avances y logros.

Pero, ¿por qué no es replicable? El profesor de la U-Tad explica que se ha dado una especie de burbuja con el nombre de Silicon Valley, el cual (el original) cuenta con tres décadas largas de historia a sus espaldas por el que, más que un modelo geográfico o de concentración, es un modelo económico. Hay muchos factores a tener en cuenta: el cambio de la industria, la tipología de las compañías, la oferta formativa y la legislación… López aclara que uno no puede afrontar el mismo negocio con las normas que regían los Estados Unidos de finales de los 70 que las que están vigentes, por ejemplo, en España a día de hoy.

Así si lo que se busca es imitar ese modelo de crecimiento basado en la innovación se debe afrontar un reto básico: a la natural, beneficiosa y lógica competitividad entre las empresas, se debe añadir la capacidad de estas de convivir en un mismo espacio físico. Google, Facebook, Apple, Twitter, Microsoft… todas rivalizan entre ellas pero son capaces de operar en mismo lugar para lograr atraer el talento nacional e internacional.

A esto hay que añadirle un segundo punto básico. Más allá de los símiles geográficos, deben conjugarse y funcionar como un archipiélago unido y visible más que como islotes inconexos con el fin de crear un área de influencia. Esto habilitaría una mayor fuerza a la hora de demandar cambios legislativos, financieros o estructurales en las regiones en las que se instalen.

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Por último no cabe obviar las diferencias culturales entre Silicon Valley y el resto del mundo. Diferencias que se trasladan también al campo de la inversión y el capital riesgo. Que una gran empresa española fiche a un joven de 15 años y le dé un millón de euros para que desarrolle su aplicación, como ya hemos visto en EE UU, no es imposible, pero si francamente complicado. Más aún en el contexto de crisis que ha envuelto las finanzas europeas en los últimos años.

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big de Telefónica, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo y Finalista en los European Digital Mindset Awards 2016.