Educación

Los artistas digitales que diseñan con Python y Arduino

Escrito por Redacción TICbeat

La programación no es solo cosa de ingenieros e informáticos: los artistas del siglo XXI también estudian, desarrollan y utilizan lenguajes como Python para sus creaciones. En las aulas de U-tad nacen profesionales multidisciplinares preparados para desempeñar cualquier trabajo ligado a la economía digital.

Siempre que vemos una pantalla con cientos de líneas de código, nos imaginamos que la persona que está tras el teclado es un informático, un ingeniero, un desarrollador o un autodidacta con pasión por el mundo tecnológico. Sin embargo, este tipo de habilidades no es algo exclusivo de este sector, sino que alcanza a áreas aparentemente tan opuestas como la del arte.

“No son universos tan distintos como mucha gente se piensa”, explica Francisco Marzal, profesor del área de ingeniería de U-tad y responsable de un taller donde los estudiantes del Grado en Animación aprenden Python y experimentan con placas Arduino. “En el arte se llevan usando pequeñas partes de programación desde hace años. Por ejemplo, en Photoshop se pueden crear acciones que automaticen tareas como un determinado retoque. Cuando un editor tiene que quitar una arruga le da igual, pero si tiene que hacer 4.000 necesita automatizarlo”.

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En esos casos, la mayoría de los artistas no tienen que acceder directamente al código, sino únicamente conocer y saber manejarse con las interfaces de uso de cada programa. ¿Por qué enseñar entonces programación a los jóvenes artistas de nuestra era? “En los estudios de animación, por ejemplo, los diseñadores están separados de la gente de ‘toolkit’, los responsables de darles la tecnología que necesitan.

Cada uno de ellos habla dos idiomas completamente distintos. Gracias a formarles en lenguajes de programación, estos nuevos profesionales tendrán un pie en cada mundo y podrán comunicarse mejor con los desarrolladores, pidiéndoles herramientas más complejas que solucionen mejor sus problemas del día a día. También tienen más amplitud mental y de imaginación, porque saben lo que pueden llegar a hacer con la tecnología”, explica Marzal.

En ese sentido, U-tad está impartiendo asignaturas y talleres de programación a sus alumnos de animación y otras artes digitales. Lo están haciendo mediante Python, un lenguaje “muy sencillo, que permite muchas salvajadas y que te quita peso a la hora de aprender a escribir código”, ya que el objetivo no es que sean programadores, sino obtener esas sinergias que antes se mencionaban.

En la misma línea, los estudiantes de arte de este centro están aprendiendo principios de robótica mediante una placa Arduino, “con el fin de que acaben con sus miedos y prejuicios sobre la ingeniería”. Por el momento parece que no se les da nada mal: han logrado fabricar su propio theremín, mover motores o encender y apagar luces con este dispositivo.

El propio Francisco Marzal reconoce que la experiencia ha sido extraordinaria y que el rendimiento de los artistas con el código entre manos le ha sorprendido gratamente. “Yo tenía mis prejuicios con ellos, enseñar programación a gente que no era ingeniera era algo que no había hecho eso nunca, pero me equivoque: lo están haciendo increíblemente bien y, además, están muy motivados. Ya no solo en temas de animación, sino también en otros desarrollos, como la creación de juegos sencillos, que hacen incluso mejor que los ingenieros de primer año”.

U-tad ofrece una amplia oferta formativa que permite estudiar carreras ligadas al ámbito artístico, así como otras más técnicas, como el Grado en Ingeniería en Desarrollo de Contenidos Digitales.  Alumnos de distintas áreas participan en talleres multidisciplinares donde aprenden todo lo que necesitan para desenvolverse en el ámbito profesional a todos los niveles.

TicBEAT para U-tad

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