Educación

La universidad española pierde un 10% de sus investigadores

investigadores
Escrito por Eduardo Álvarez

Más de 12.000 investigadores han cesado en su actividad en los últimos cuatro, cifra que refleja las dificultades económicas de la ciencia y la universidad españolas.

Que la situación en España no es la idónea para la investigación y la inversión en I+D+i no es un secreto. Lo que aún no se había hecho era cuantificar hasta qué punto llega la hemorragia de la universidad española. Según el Observatorio IUNE, formado por cuatro importantes universidades de nuestro país, ya se puede dar respuesta a esa pregunta: la fuga de cerebros en España se sitúa en torno al 10% en los últimos cuatro años.

Desde el año 2010, el número de investigadores ha disminuido en  12.418, una cifra demoledora que habla a las claras de las dificultades que atraviesa el sector científico en nuestro país. Es el auténtico retrato de la fuga de talento que atraviesan tanto la universidad pública como el sector privado.

Y no es el único dato negativo: el gasto medio por cada investigador se redujo en un 6,7% entre 2008 y 2014, último lapso de tiempo del que se tienen datos. Esto significa que no sólo hay menos investigadores en España, sino que se invierte menos dinero en financiar sus proyectos, lo que termina provocando que los más talentosos acaben abandonando el país en busca de horizontes más prometedores, dando lugar a la cacareada fuga de cerebros.

La sangría económica de la universidad española comenzó con la crisis económica, trasladándose finalmente a uno de los sectores más vulnerables de la educación, como es la investigación y la difusión de sus resultados en revistas y publicaciones científicas. El gasto corriente de las universidades se desplomó un 8% en el período citado anteriormente, una cifra considerablemente alta en un plazo tan corto.

Los datos han sido proporcionados por IUNE, organismo formado por la Universidad Autónoma de Barcelona, la Carlos III de Madrid, la Autónoma de Madrid y la Pompeu Fabra. En colaboración con instituciones como el INE o el CIS se han encargado de poner nombre y apellidos a la debacle de la universidad española. Su intención de proporcionar una imagen real de lo que está sucediendo en un sector económico que debería liderar la recuperación pero que dista mucho de contar con el suficiente apoyo.

Diagnóstico y soluciones para la I+D española

Aunque los datos son profundamente pesimistas, su informe también alumbra conclusiones positivas. Si los recursos destinados a I+D+I en España han dejado de fluir, no lo han hecho los resultados. De hecho, ante las dificultades, los investigadores españoles -los que han quedado en nuestro país- se han crecido, produciendo un 96% más de publicaciones y prácticamente doblando su productividad.

No obstante, hay que tener en cuenta que las publicaciones académicas y científicas son un requisito que se exige a los profesores universitarios a la hora de valorarlos, llevando a que muchos de ellos publiquen en revistas realmente irrelevantes. Es una de las críticas más recurrentes contra el sistema universitario en España.

Ranking de las mejores universidades españolas

El dato de papers publicados sería relativamente irrelevante de no ir acompañado por otro que lo refuerza notablemente. Es el del número de patentes registradas en la Oficina de Patentes, que también se ha multiplicado por más de dos, ascendiendo la friolera de un 136,4% entre 2010 y 2014, lo que sí apoya fuertemente la tesis de la fortaleza de la ciencia española ante la adversidad.

La crisis económica ha golpeado duramente a todos los sectores de la economía, incluidas las universidades, una auténtica industria si tenemos en cuenta el número de trabajadores del que disponen. La inversión pública en I+D+I no se ha visto completamente relevada por la privada, una de las asignaturas pendientes de España, aunque se dan pasos en esa dirección.

No son pocos los empresarios que reclaman más facilidades a la hora de financiar investigaciones científicas, como por ejemplo incentivos fiscales. Sus propuestas encuentran el apoyo del FMI, que ha tirado de las orejas varias veces al gobierno español por la dificultades que se encuentran a la hora de financiar proyectos de este tipo.

Sobre el autor de este artículo

Eduardo Álvarez