Educación

Kano, una puerta de entrada a la tecnología para los más jóvenes

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Escrito por Marcos Merino

Kano es un proyecto empresarial que ofrece kits de iniciación a la instalación de ordenadores, webs de aprendizaje de programación, e iniciativas benéficas.

Cuando era niño, el joven Alex Klein sentía que no existía ningún modo fácil de que alguien de su edad se iniciara en el ‘mundillo tecnológico’. Como cuenta Wired, los foros online eran lugares donde las peticiones de ayudan derivaban constantemente en críticas de la comunidad:

“La gente decía ‘¿Cómo no sabes hacer eso? ¿Qué tienes? ¿10 años?’. Y yo contestaba ‘Sí, así es'”.

Así que Klein decidió crear su propia puerta de acceso a la tecnología en 2012: Kano, una compañía informática con la misión de enseñar a los más jóvenes no sólo a programar, sino también a instalar sus propios ordenadores.

Inspirado por su primo de 6 años, que le retó a inventar un ordenador que él mismo pudiera montar, el primer proyecto de Kano fue el Kano Computer Kit, basado en el hardware de las Raspberry Pi. Cuando decidió recurrir a Kickstarter para recaudar 100.000 dólares con los que financiar el lanzamiento, terminó obteniendo 1,5 millones de dólares.

En los meses siguientes había vendido 40.000 kits por todo el mundo, y recaudado 15 millones de dólares de fondos de capital riesgo. Estos nuevos fondos se utilizarán para desarrollar nuevo software para el Kano OS (basado en la distribución Debian de GNU/Linux), así como para el desarrollo de kits de hardware complementario que puedan expandir el equipo original mediante hardware modular plug & play.

De Kano World a Kano Academy

Pero quizá lo más impresionante del proyecto de Klein es que ha logrado que, en menos de 6 meses, 27.000 niños hayan publicado más de 6 millones de líneas de código en su particular foro de programación inclusivo: Kano World, un sitio web al que Wired compara con “un GitHub para niños”. Según Klein, “durante mucho tiempo la comunidad open source ha sido, paradójicamente, una de las comunidades más cerradas del mundo” y Kano vendría a ser ahora una puerta de entrada a la misma.

Pero el proyecto de Kano cuenta también con una faceta sin ánimo de lucro: Kano Academy, una iniciativa para financiar el acceso a los kits y a formación entre jóvenes de comunidades sin recursos. El socio de Klein, Yonatan Raz-Fridman, afirma que a día de hoy están “hablando con varias marcas globales acerca de una posible cooperación”. La idea es que la compañía destine el 1% de sus beneficios a dicha financiación, y que sus empleados destinen el 1% de su tiempo a labores de la ONG, siguiendo el ejemplo de otras iniciativas similares como la Fundación Salesforce.

La clave: la creatividad

Klein afirma que en su compañía están sorprendidos a causa de la variedad de usos que los jóvenes usuarios de sus kits han sido capaces de encontrarles: “Desde la fotografía time-lapse a la construcción de videoconsolas, pasando por paneles solares y estaciones meteorológicas. […] Kano nos presenta la programación como un arte, como algo que es simple, como algo que es humano. Ahora estamos tratando de tomar ese ‘ethos’, a mayor escala, para llevar a cabo una nueva clase de empresa informática desde cero, una que se base en la creatividad y no sólo en el consumo”.

Sobre el autor de este artículo

Marcos Merino

Marcos Merino es redactor freelance y consultor de marketing 2.0. Autodidacta, con experiencia en medios (prensa escrita y radio), y responsable de comunicación online en organizaciones sin ánimo de lucro.