Educación

La introducción fallida de iPads en escuelas de Los Ángeles

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Escrito por Marcos Merino

Menos de dos años después, problemas técnicos y legales echaron por la borda una de las mayores inversiones del mundo para la introducción de nuevas tecnologías en el aula.

En otoño de 2013 daba comienzo uno de los proyectos más ambiciosos de introducción de las nuevas tecnologías en las aulas escolares. ¿Lugar? Distrito escolar de la ciudad de Los Ángeles (California, EEUU). ¿Inversión? 1.300 millones de dólares para dotar a los estudiantes con su propio iPad, precargado con todo el material docente proporcionado por la compañía Pearson.

El fracaso de la experiencia de Los Ángeles

¿Valoración menos de dos años después? Fiasco. Ya el pasado verano, el distrito escolar de Los Ángeles suspendió su contrato con Apple y Pearson a causa de rumores de ‘trato privilegiado’ que el FBI está investigando (existen e-mails en los que un directivo del distrito se felicita por poder trabajar junto a Pearson y Apple… un año antes de que se aprobara oficialmente su propuesta en un proceso abierto a otros proveedores).

Mientras tanto, crecía la polémica por varios aspectos no contemplados originalmente en el plan de implantación: ¿Quién es el responsable de pagar la reposición de dispositivos rotos o perdidos? ¿Apple, el distrito, los padres del alumno? ¿Cómo evitar el uso de los iPads para fines no autorizados?

Finalmente esta primavera, el distrito ha tomado la decisión de exigir por carta a Apple un reembolso de su inversión, alegando problemas técnicos y curriculares en la plataforma educativa de Pearson que impedían que los profesores realizaran adecuadamente su trabajo: el director de la Iniciativa de Tecnología educativa del distrito calificó de “inutilizable” el material docente proporcionado por Pearson en un informe de principios de año. Todo esto ha provocado una bajada de los valores de Pearson en bolsa, y podría derivar en acciones legales.

Llevar la tecnología al aula: ¿cómo y para qué?

Para Wired, la pregunta ahora es “Si uno de los distritos escolares más grandes del país, una de las mayores compañías tecnológicas del mundo, y una de las marcas más establecidas en la educación no pueden lograr que (la tecnología en el aula) funcione, ¿puede lograrlo alguien?“.

Según Michael Horn, autor del libro Blended: Using Disruptive Innovation to Improve Schools, lo ocurrido en Los Ángeles es un ejemplo clásico de cómo quedar atrapados en el frenesí tecnológico sin haber pensado previamente en qué pueda aportar dicha tecnología, qué problema trata de resolver, y cuál es el mejor modelo de enseñanza que permitiría poner la tecnología al servicio de dicha solución. La buena noticia es que lo ocurrido en la ciudad californiana puede ahora, al menos, aportar un ejemplo de qué no debe hacerse a la hora de invertir en la introducción de nuevsasa tecnologías en la escuela.

Por ahora, en Los Ángeles han decidido cambiar el enfoque permitiendo a algunas escuelas elegir entre varias opciones tecnológicas. Así, bajo el nuevo plan, 27 escuelas que originalmente iban a adoptar los iPads de Apple disponen ahora también de la opción de elegir Chromebooks, mucho más baratos. Otras 21 escuelas, sin embargo, han optado por una opción más cara que los iPads: ordenadores portátiles. Mientras, hay centros en el distrito con problemas para financiar algunos libros de texto.

Imagen | Wikimedia

Sobre el autor de este artículo

Marcos Merino

Marcos Merino es redactor freelance y consultor de marketing 2.0. Autodidacta, con experiencia en medios (prensa escrita y radio), y responsable de comunicación online en organizaciones sin ánimo de lucro.