e-conomía

El peso de la mentalidad en la brecha generacional

La economía española está sufriendo más que las otras grandes economías europeas por una serie de problemas estructurales a los que probablemente se encuentre explicación en el momento de su desarrollo y en su propia historia. Y aunque la brecha generacional no es un problema exclusivo de España, la mentalidad con la que se gestionan algunas empresas la hace más grave.

El mundo ha cambiado pero hay muchos que no quieren reconocerlo. Se empeñan en alargar la vida a las prácticas y costumbres del siglo XX. Ya llevamos doce años de siglo XXI, estamos en la parte final –o al menos eso parece- de una revolución tecnológica que comenzó hace más de veinte y que ha cambiado por completo los conceptos de trabajo y Comunicación, y sin embargo muchas empresas e instituciones siguen sin reaccionar.

Evidentemente, para afrontar un cambio tecnológico como el que vivimos hay que realizar algunas inversiones muy costosas, que además en algunos casos obligan a dejar de utilizar tecnologías que en el momento en que fueron adquiridas también fueron costosas.

Sin embargo el cambio de mentalidad es más importante, y la resistencia de un grupo importante de empresarios, directivos y empleados es lo que más dificulta la transición hacia los modelos que proponen las nuevas tecnologías.

Estos tiempos exigen empresas ágiles que asimilen importantes cambios en su estructura para que sean capaces de adaptarse a la nueva realidad del mercado, son las organizaciones líquidas a las que se refiere Jaime García Cantero.

El papel de un nuevo tipo de empresas, los cambios en las relaciones tradicionales de poder entre las grandes empresas (Nokia, Sony, Apple, Google, etc.), los cambios en el panorama económico internacional y, evidentemente, la crisis económica son factores que no se pueden pasar por alto. Una empresa que no cambie está destinada al fracaso.

La guía para orientar el cambio debe de colocarse en la información, es la clave de nuestros tiempos; el término tecnologías de la información no es baladí. ¿Cómo va a aprovechar una organización, por ejemplo, el big data si no fomenta el intercambio de información entre departamentos?

En el pasado la información significaba poder, y se guardaba como un preciado tesoro, pero Internet ha ocasionado que la clave se haya trasladado a su aprovechamiento y para hacerlo hay que transformarse.

Hay que cambiar los departamentos, adaptar los roles de los puestos de los trabajadores, relajar la relación entre jerarquías, etc. En general hay que acabar con todos los rasgos que se han heredado del ‘modelo del atesoramiento de la información’, es lo que han hecho las empresas que han triunfado bajo el nuevo modelo.

La principal barrera de la brecha generacional, obviamente, es la dificultad para adaptarse a las novedades, pero suele pesar más el rechazo que la incapacidad, el primer paso para reducir esta barrera está en el cambio de mentalidad.

Sobre el autor de este artículo

Edgar Camelo