Qué pasa desde que haces un pedido en Amazon hasta que llega a casa – fotogalería

¿Qué ocurre desde el momento en el que se recibe un email de confirmación de compra en Amazon y el momento en el que el paquete ya icónico de la compañía llega a casa? Para el consumidor, realmente nada, sólo el tiempo de espera y la impaciencia por recibir la compra. Para la firma, se pone en marcha su red de logística, una red que ahora ha llegado por fin físicamente a España y cuyas entrañas ha enseñado esta mañana a los periodistas en una visita multitudinaria.

El centro logístico, un inmenso almacén en San Fernando de Henares que ya está en obras de ampliación, está operativo desde el pasado 16 de julio, cuando salió el primer envío. Fue un disco duro portátil Verbatim Store’n'Go y se fue a Barcelona. Los pasos que dio ese disco duro desde las estanterías del almacén a la casa de su nuevo propietario fueron exactamente los mismos que hoy pudieron descubrir los periodistas.

Tres son las partes bien diferenciadas del centro logístico. En una primera se reciben todos los productos. Los muelles de recepción, similares a los que toda gran superficie tiene, sirven para descargar los suministros. Los primero que hacen los empleados de Amazon.es tras descargar el camión es abrir las cajas grandes para sacar cada una de las unidades internas, comprueban que todo este en orden, se mete la referencia de cada una de esas unidades en el sistema y se envía a almacenamiento. La compañía ha dejado claro que en todo este proceso se vigila mucho que se cumplan con todos los parámetros posibles de calidad y se vigila al máximo que ningún embalaje esté dañado.

Una vez que el producto está almacenado y sobre todo indexado en el sistema informático que controla todo, encontrarlo es muy sencillo. Cuando llega un pedido, el empleado sólo tiene que preguntar y se le indicará donde se encuentra lo que necesita. Irá a la parte dedicada únicamente a almacenamiento y podrá localizar el producto. Enormes estanterías repletas de libros, CDs, películas, juguetes o pequeños electrodomésticos ocupan una inmensa parte del centro. La sensación es similar a la de estar recorriendo la planta baja de Ikea, pero en lugar de encontrar muebles de complicados nombres suecos se pueden ver productos culturales.

Tras ser ‘encontrado’ puede pasar a la parte de packaging, donde otro trabajador le dará el acabado final que todos conocemos. Cada puesto cuenta con un ordenador que indica no sólo a quién va ese paquete (y escupe la factura) sino que además indica al empleado cómo debe empaquetarlo. Todo el proceso se hace con una rapidez increíble y los trabajadores manipulan en sus puestos de una forma extraordinariamente rápida los diferentes pedidos. Los libros, por ejemplo, son ‘abrazados’ por el cartón a una velocidad de vértigo y depositados en la cinta que los llevará a su destino final en unos pocos minutos.

El destino final es la máquina que pone la pegatina con toda la información sobre el paquete. Tras ella, sólo queda esperar a la empresa de reparto que llevará el pedido al dueño. Y ahí acabará el viaje de la compra en Amazon.

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