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Magic Leap, la nueva niña mimada de Google

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Escrito por Elías Notario

Varios grandes de diferentes sectores, con Google a la cabeza, acaban de invertir casi 600 millones de dólares en Magic Leap, una startup de la que no se sabe mucho pero que promete revolucionar la forma en la que nos comunicamos, compramos, aprendemos, compartimos o jugamos.

No suele pasar muy a menudo, pero de vez en cuando aparece alguna nueva compañía tecnológica que por H o por B genera mucha expectación. Es lo que ocurrió en su día con varias de las que hoy son grandes multinacionales de millones de usuarios y de facturación, y lo mismo que ahora se está dando con Magic Leap, una startup nacida en 2011 sobre la que varios pesos pesados de diferentes sectores han puesto sus ojos.

Y es que a los 50 millones de dólares que les inyectaron en febrero de este año inversores sin desvelar, acaban de sumar nada más y nada menos que otros 592 millones de dólares, una de las mayores rondas de financiación de la historia la cual además ha liderado Google -directamente, no alguno de sus fondos de capital riesgo- y en la que otras compañías de renombre como el fabricante de circuitos integrados Qualcomm o la productora de cine Legendary Entertainment también han participado.

Es más, tanto es el interés de Google por Magic Leap que en esta ocasión no se han limitado a meterles un porrón de millones y monitorizar su marcha determinadas veces al año. No, en vez de eso han acordado que uno de sus directivos más importantes, Sundar Pichai, vicepresidente senior de la división Android, Chrome y Apps de los del buscador, se incorpore a la junta directiva de la startup, que hoy cuenta con unos 100 empleados entre los que hay un poco de todo (matemáticos, expertos en inteligencia artificial, desarrolladores de software, profesionales de la computación…)

¿Qué tiene de especial Magic Leap?

La pregunta del millón es pues qué hace tan especial a Magic Leap como para que Google y otros hayan decidido apostar tan fuerte por ella. Desgraciadamente, nadie tiene una respuesta clara todavía ya que no han enseñado nada concreto. Lo único que se sabe seguro es que se dedican al desarrollo de “nuevas interfaces de computación humana y software”, y que se traen algo gordo entre manos. En palabras de Rony Abovitz, presidente, CEO y fundador de la empresa:

Magic Leap va más allá de la actual percepción de la informática móvil, la realidad aumentada y la realidad virtual. Estamos trascendiendo las tres cosas, y revolucionaremos la forma de comunicarnos, comprar, aprender, compartir y jugar

Afinando un poco más, de la poca información que dan en su página, entrevistas y demás, se infiere que trabajan en un dispositivo, seguramente unas gafas, que explota un nuevo tipo de realidad aumentada -ellos la llaman Realidad cinemática- que básicamente ofrece una experiencia 3D más realista e integrada en el mundo real que cualquier otra cosa vista hasta la fecha.

¿Cómo? Pues según declaraciones de Abovitz al WSJ, el aparato en el que andan proyecta imágenes directamente sobre los ojos, lo que permite visualizar objetos virtuales 3D como si formaran parte del entorno; dicho de otra forma, perpetran una suerte de engaño al cerebro gracias al que cree que los objetos virtuales -por ejemplo un elefante como en la imagen de debajo- en realidad son parte del espacio físico.

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Vamos, generalidades y promesas, que como decíamos no dejan claro qué planean lanzar exactamente, cómo funcionará o qué nos permitirá hacer. Sea lo que sea, es importante y probablemente disruptivo. Lo mejor de todo es que han prometido que en las próximas semanas y meses compartirán más información, y que más pronto que tarde podremos ver un producto real. Permaneceremos atentos.

Sobre el autor de este artículo

Elías Notario

Redactor especializado en tecnología e Internet, ahora por @eldiarioes y @ticbeat. Cofundador de la tienda online de regalos desdegaiaconamor.com

  • Dan Guajars

    Espero que vayamos hacia la versión del futuro que presenta la novela “Al Final del Arcoíris” de Vernor Vinge. Si no la han leído, pues ya es tiempo. Quiero que llegue ese futuro, ojala durante la próxima década.