e-conomía

Los antecedentes de Chromecast: revoluciones en la TV

Escrito por Redacción TICbeat

El nuevo dispositivo lanzado por Google se presenta como alumno aventajado de otras plataformas ya existentes. ¿Qué posibilidades tenía hasta ahora la televisión inteligente?

Hace unos días lo comentábamos en TICBeat, en el descanso del desayuno con los colegas del trabajo, en casa por la noche frente al televisor: Chromecast ha llegado pisando fuerte, como un duro competidor para Apple TV y un desahogo para aquellos bolsillos que buscan unirse a la televisión interactiva.

Porque ya no nos conformamos con cualquier cosa. Somos una nueva raza de telespectadores exigentes y conscientes de las posibilidades tecnológicas aplicadas a nuestro ocio. Desde la llegada de la televisión social con sus #hashtags y sus multipantallas y más que acomodados en la era virtuosa de las smarts TV’s, ahora nuestra única preocupación parece ser elegir la mejor de las opciones entre la amplia oferta que comienza a materializarse.

Chromecast, el pequeño dispositivo presentado recientemente por Google, nos permite conectar a nuestra televisión HD el smartphone, la tableta o el portátil, que además harán las veces de control remoto cuando queramos accionar play, subir el volumen o cualquier otra necesidad que se nos presente en el momento de visualizar nuestros contenidos online. La redundancia de la interconexión, el todo en uno, con un coste de 35 dólares.

Hasta la aparición de Chromecast, el receptor digital de Apple TV, operativo desde 2007, ostentaba el título de rockstar de estos dispositivos integradores con los que acceder a miles de horas de contenido en streaming. Su segunda generación, que llegaba en el 2010, se lanzaba al mercado a un precio de 99 dólares. Hubo que esperar hasta la aparición de Roku 3 en marzo de este 2013 para disponer de una ‘versión mejorada’: el juguete de Roku nacía mucho más abierto que el de Apple a formatos y fuentes y se presentaba con una ventaja que lo posicionaba mucho mejor: el sonido privado, unos auriculares que aislaban al espectador del resto del mundo.

Pero incluso antes de la aparición de los dispositivos de Apple TV, de Roku 3 o de Chromecast, servicios como Netflix o Vudu ya vivían su particular boom en Estados Unidos y América Latina. El sistema de estas plataformas se basa en una suscripción bajo cuota mensual a un servicio de vídeo en streaming compatible con varias fuentes de reproducción con conexión a internet. Son el paradigma de la televisión interactiva, con ellas el usuario puede compartir en redes sociales lo que ve e incluso saber qué contenidos consumen sus amigos de Facebook.

Si la aparición en 1994 de la televisión digital suponía la mayor revolución de la televisión en 50 años, en estas últimas dos décadas la carrera de fondo de la tecnología ha hecho de la televisión del futuro, la del presente, y de los telespectadores del pasado, ‘multiespectadores’ universales.

Foto (cc): http://www.flickr.com/photos/thinkdash/9408456735/

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