Guerrilla de calceta para emprendedores

knitbombingEs una de las últimas tendencias en street art, el arte callejero que va mucho más allá del grafiti. Se llama yarn bombing, o guerrilla de la calceta, y no tiene nada que ver con lo que hasta ahora se estaba haciendo en arte callejero. Nada de jóvenes que se acercan en lo más profundo de la noche y cuando nadie los ve a expresarse sobre una pared. El yarn bombing lo protagonizan personas que hasta ahora no solían estar ligadas al mundo del street art, que se reunen a hacer algo tan clásico como calcetar.

Porque calcetar es la clave en esta forma de arte-guerrilla: los participantes se ponen un objetivo en la ciudad, que vestirán con alguna prenda calcetada por el grupo. En Valencia, este verano, el comando local vistió con trajes de lana los bolardos de la zona antigua, consiguiendo algo que ninguna otra acción de street art suele conseguir: los vecinos adoraron la instalación.

¿Qué puede enseñar la guerrilla de la calceta a los emprendedores? ¿Se puede aprender de unos comandos de tejedoras urbanas para sacar los mejores beneficios de la aventura start-up? Sí, se puede. La primera lección a aprender de la guerrilla de la calceta es no dejarse engañar: detrás de esta iniciativa están personas, como señalábamos, que hasta ahora no se habían atrevido a lanzarse al mundo del arte urbano. De esa gente, que se ha lanzado a hacer lo que les gusta, pueden aprender los emprendedores: no importan los riesgos si se va a hacer lo que realmente a uno le gusta. Y sobre todo cualquiera puede hacer cualquier cosa aunque su perfil no sea el que se da por hecho.

La guerrilla de la calceta también enseña la importancia de ser creativos y cómo el ser distinto llama la atención. Unos bolardos abrigados en lana en Valencia fueron la noticia del verano en los medios de media España. Una artista urbana que vistió al toro de Wall Street consiguió abrir las ediciones de algunos de los medios económicos más importantes del mundo. Su creatividad es lo que marca la diferencia entre estos comandos y otras formas de arte urbano.

Otra lección a aprender de los comandos de la calceta es que no es necesario encontrar algo completamente nuevo sino saber ver con nuevos ojos el mundo que nos rodea. ¿Qué es más clásico, más digno de la abuela de cualquiera, que la calceta? Los guerrilleros de la calceta no han descubierto algo distinto: ellos han sido innovadores reescribiendo un producto que ya existía, dándole un nuevo aire a lo viejo y conquistando con ello a aquellos para los que la calceta era definitivamente cosa de abuelos.

Foto cc ercwttmn

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