e-conomía

La competencia Uber versus Lyft

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Escrito por Marcos Merino

El mercado del transporte privado mediante apps parece estar haciéndose demasiado pequeño, así que Uber ha decidido usar sus armas (éticas o no) contra Lyft.

Mientras que en Europa lleva tiempo enredándose en luchas contra el lobby del taxi y los gobiernos, en Estados Unidos, la polémica compañía de transporte Uber no ha hecho más que crecer en los últimos años. Tal es la pujanza y demanda de este nuevo sector creado por la compañía californiana, que durante un tiempo ha alimentado el crecimiento no sólo de Uber, sino de su principal compañía rival, Lyft. Ésta busca diferenciarse de Uber a través de una imagen menos estirada y más simpática que su rival (mientras que los conductores de Uber se distinguen por ir trajeados, los coches de Lyft llaman la atención por llevar un gran mostacho de color rosa en el morro), pero al margen de ello, el servicio que prestan es idéntico, y es valorado por sus usuarios habituales como barato y de calidad en ambos casos.

Sin embargo, el mercado del transporte privado vía app debe ser ya demasiado pequeño para ambos competidores, y todo parece indicar que Uber ha tomado la decisión de que sólo puede quedar uno. Hace unas semanas, Lyft publicó una dura carta de acusación contra Uber, acusándoles de boicotear al primero usando a sus trabajadores para realizar solicitudes a Lyft que después anulaban (dando cifras concretas: 5560), con el objetivo de hacer perder tiempo y dinero a los conductores de los coches con bigote. Uber salió rápidamente al cruce de tal acusación, alegando ser ellos los que sufrían dichas prácticas por parte de Lyft. El intercambio de acusaciones continuó hasta que el portal de tecnología The Verge filtró, nada menos, que el “manual de sabotaje (en forma de documentos y de e-mails entre ejecutivos) usado por Uber contra Lyft.

En dichos documentos se confirmaba el uso de las falsas reservas para hacer recorrer kilómetros inútilmente a los conductores de Lyft, así como el uso de personal contratado que se llevaba una comisión (de hasta 750 dólares) por cada uno de esos conductores a los que convencían de pasarse a Uber. En este contexto usaban, haciendo uso de notable mala baba, el hashtag #shavethemoustache (que vendría a ser #afeitemoselbigote en español). Uber ya ha visto dañada su imagen, y eso se agravará si no dan explicaciones satisfactorias en breve. Por su parte, Lyft sigue haciendo frente a rival con la misma brillante campaña de marketing que le ha llevado a evolucionar en sólo un año a ‘aspirante al trono’ tras partir como ‘el enésimo clon de Uber’.

En cualquier caso, va a ser difícil que este mercado vuelve a tener un único rey: construir un monopolio natural como el de Google queda descartado por las propias caracterísitcas del producto: no hay forma de obtener una innovación disruptiva que marque una clara frontera entre una empresa y sus rivales, por lo que deberán luchar el liderazgo ciudad a ciudad, en base a la calidad de sus conductores. Por otra parte, ya se ha comprobado que no pueden apelar a la lealtad a la marca, como Apple: los usuarios suelen instalarse ambas apps y usan aquella cuyos servicios estén más cercanos baratos en cada momento.

Imagen | Tribute/ Homenaje via photopin cc

Sobre el autor de este artículo

Marcos Merino

Marcos Merino es redactor freelance y consultor de marketing 2.0. Autodidacta, con experiencia en medios (prensa escrita y radio), y responsable de comunicación online en organizaciones sin ánimo de lucro.