Cómo saber elegir a tu socio

¿Eres un llanero solitario o te gusta trabajar en equipo? Una de las habituales consultas con las que me encuentro al conocer emprendedores tiene que ver con su capacidad de trabajar asociados y si la existencia de un equipo aumenta las posibilidades de éxito de un proyecto o si este tema está sobrestimado y es solo un cliché clásico de los Gurúes del Emprendedorismo.
Este artículo es fruto de la colaboración entre Palermo Valley y ReadWriteweb.es. El autor es Eduardo Amadeo, Gerente de Proyectos de FUNDES Argentina, Asesor de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Honorable Cámara de Diputados de la Nación Argentina, Director Técnico del Programa “Innovación en Cadena de Valor” Fund Credicoop – UNTREF.

La existencia de un equipo es esencial a la hora de analizar un proyecto. Ahora vamos a analizar algunos de los puntos clave que no se pueden perder de vista:

  1. No es necesario que exista una sociedad entre pares, lo que importa es el equipo que se armó y el reconocimiento de las propias debilidades y fortalezas del mismo. Puede ser un equipo de socios o conformado por un “dueño” y personas que lo siguen, al final no hay muchas diferencias con eso.
  2. Una de las claves de los equipos (sean del tipo que fueren) es entender cuáles son los contratos que los rigen. Es fundamental conocer cuáles son las reglas y acuerdos sobre la que están estos basados.
  3. Efectivamente, no es a priori una buena señal si un emprendedor viene en solitario a presentar un proyecto. Por más que tenga el mejor CV del mundo, si llega sin haber podido convencer a una sola persona que lo acompañe, ni siquiera pagándole, algo raro está pasando. Para mí eso puede implicar dos cosas, o el proyecto no es tan bueno como lo pinta, o la integridad de esa persona deja mucho que desear ya que nadie quiere asociarse o trabajar para alguien que no es confiable.
  4. A veces el emprendedor no ha formado un equipo, no porque no puede sino porque no quiere. Dice que no hay nadie lo suficientemente bueno como para acompañarlo y que prefiere andar solo cual Llanero Solitario. No quiero decir que hay que huir de este tipo de personas, pero si hay que tener en cuenta que en general son poco permeables a los consejos y muy difíciles para trabajar. Esto no quita que uno pueda establecer una relación de confianza y contribuir a que abran la cabeza. La ventaja con ellos es que normalmente son sumamente eficientes en lo que hacen, y en general te lo hacen saber más de la cuenta.

Por último es importante tener bien en claro que el equipo no es lo único que se mira. Hay una frase muy famosa que dice que “…Se prefiere una idea de segunda categoría y un equipo de primera que un equipo de segunda y una idea de primera…” Esto también tiene muchísimo de cliché. En mi caso, si viene un buen equipo con una idea mala les planteo mis objeciones y les propongo que reformulen el proyecto. También se puede trabajar en modelos de desarrollo que ayuden a minimizar los costos hasta tanto puedan probar la mejor manera de ofrecer un producto/servicio que satisfaga exitosamente las necesidades de la demanda.

Y si viene un equipo regular con una idea excelente, aconsejaré fuertemente en desarrollar un equipo y una red de colaboradores, proveedores y consejeros que lo ayuden a consolidar el proyecto con el fin de poder afrontar los desafíos que vayan surgiendo a lo largo del tiempo.

“…Se prefiere una idea de segunda categoría y un equipo de primera que un equipo de segunda y una idea de primera…”

Si a lo largo de un tiempo prudencial cualquiera de estos casos logran dar pasos que muestren una mejoría sustancial en sus debilidades, entonces existirán oportunidades para seguir avanzando. En este sentido espero que quede claro que ni una u otra situación son parte de una receta establecida, sino que deben verse dentro de un contexto y tal vez lo más importante es analizar la película mas que la foto, esta es la que nos permitirá tener una mejor idea sobre el potencial de los negocios que se quieran encarar.

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