e-conomía

Un chófer personal rentable al alcance de todos gracias a Cabify

CabifyEn las grandes ciudades del mundo cada vez es más incómodo tener tu propio vehículo. No hay suficiente aparcamiento y el coste de la gasolina y el seguro son demasiado caros. Si optas por taxi, te podrías llevar una decepción – aunque los taxis han incrementado su calidad de servicio, algunos no cumplen las expectativas de calidad de los usuarios – y un chófer privado no está a la alcance de la mayoría. Cabify, una nueva startup, se ha movilizado para solucionar ese problema para siempre ofreciendo servicio de transporte privado excelente donde y cuando los usuarios lo necesiten, con tarifas claras y pago automático. Ni siquiera es necesario hacer una reserva previa.

Juan de Antonio, CEO de Cabify, explica el catalizador que movió la creación de la empresa. “Viajando por el mundo experimentamos lo incómodo que era cada vez que llegabas a un país conseguir un taxi, entender sus tarifas y suplementos y, además, pagar con efectivo”, apunta. Además de Antonio apunta a que no hay sitios para aparcar en las grandes ciudades y algunos servicios de taxi no son de la mejor calidad, cosa que quiso solucionar la empresa, ahora funcionando en Madrid y Barcelona.

Que quede claro; ellos no son una empresa de tele-taxi, ni pretenden competir con ellos. “Nuestros clientes utilizan los vehículos clasificados como VTCs. Se trata de berlinas de lujo en colores oscuros con chóferes profesionales. Es un paso por encima del taxi. Por supuesto, cuentan con todos los permisos y seguros requeridos por las distintas administraciones”, dice de Antonio.

Mientras el vehículo se acerca, la aplicación móvil de Cabify ofrece la información sobre el coche y el conductor, como el nombre y foto de la persona y el modelo y matrícula del vehículo además de la valoración. El cliente también tiene la posibilidad de hablar directamente con el conductor antes de montar en el coche. Esto es algo importante para su servicio: “Esta información ofrece seguridad y confianza al cliente a la hora de solicitar un servicio de Cabify”, según de Antonio.

Las tarifas de la empresa son sin bajada de bandera, sin cargo hasta el punto de recogida y sin suplementos de ningún tipo: los usuarios pagan por lo que usan solamente. Al finalizar el viaje, los clientes pueden pagar de forma automática si lo prefieren y valoran su servicio para poder resolver de inmediato cualquier incidente.

Cabify

Como todos las demás startups, Cabify se encontró retos. De Antonio afirma que la mayor dificultad fue conseguir un equipo de los mejores profesionales que encajasen con lo que ellos estaban buscando y que quisiesen unirse al proyecto. “Juntar un equipo como el que formamos Cabify ha sido lo más complicado. Una empresa sólo puede ser tan buena como las personas que la forman. Es complicado encontrar gente que esté dispuesta a asumir el riesgo de unirse a una empresa pequeña pero con unos planes tan agresivos,” explica de Antonio. “Ya somos más de 15 personas entre ingenieros y el equipo de negocio. Esperamos duplicar este número en los próximos meses con nuestra expansión internacional”, apunta.

“Para conseguir financiación nos acercamos a Business Angels en EE.UU. Maurice Werdegar, que lideró la inversión de Western Technology en la ronda inicial de Facebook se convirtió en uno de nuestros primeros inversores. En sus propias palabras ‘Cabify cuenta con un equipo excepcional y el potencial para convertirse en una compañía revolucionaria en Europa’”, dice de Antonio.

Su plan es expansión:Pronto lanzaremos nuestro servicio fuera de España. Nuestro plan es llegar a 15 ciudades durante 2012”, explica. En definitiva, una muy buena opción para los que no dispongan nunca de efectivo, para los que odien ir en taxis convencionales, o para los que quieran hacerse pasar por ricos sin pagar el precio del chófer.

Sobre el autor de este artículo

Natasha Bernal