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BlaBlaCar supera su primer escollo judicial en España

BlaBlaCar cierra una ronda de inversión por 100 millones de dólares
Escrito por Redacción TICbeat

La justicia rechaza la suspensión cautelar de su actividad, pero todavía tardará en decidir si ejerce o no competencia desleal en el transporte privado de viajeros.

El Juzgado de lo Mercantil número 2 de Madrid ha rechazado, de momento, la suspensión temporal de los servicios de BlablaCar que pedía la patronal de autobuses por competencia desleal. La plataforma francesa para compartir viajes en coche ha salvado así el primer obstáculo judicial en nuestro país, del que ha salido mejor parada que Uber.

Según publica el diario digital El Español, fuentes jurídicas han señalado que su decisión ha estado movida, entre otros aspectos, por el tiempo que BlaBlaCar lleva operando en España (desde finales de 2009), que evidencia, además, que Confebus, la denunciante, ha tardado en demandar a BlaBlaCar, mucho más, por ejemplo, de lo que la Asociación Madrileña del Taxi tardó en hacer con Uber, que fue denunciada en el mismo año del inicio de sus actividades.

La justicia ha entendido que esos seis años que Confebus ha tardado en señalar judicialmente la competencia desleal que supuestamente ejerce BlaBlaCar son una prueba de que verdaderamente no existe una situación que justifique la suspensión de las actividades de la misma.

Pero solo es el primer paso del que promete ser un largo proceso judicial, que, pese a rechazar la suspensión cautelar, tardará todavía en establecer si verdaderamente BlaBlaCar ejerce o no competencia desleal contra otras empresas del sector del transporte de viajeros.

Confebus solicitó al juez que suspendiera cautelarmente la actividad de BlaBlaCar en España, ya que considera que los conductores que realizan trayectos a través de ella están ejecutando una actividad profesional sin tener licencia para ello, y que algunos incluso la han convertido en una forma de ganarse la vida, pese al discurso oficial de la compañía. Además acusa a BlaBlaCar de cobrar una comisión por los desplazamientos que se acuerdan a través de su plataforma sin tener la licencia de empresa de transporte.

Detrás de la polémica sobre lo lícito y lo colaborativo o no de la actividad de BlaBlaCar subyace el fantasma de Uber y la controversia que ha generado entre usuarios, autoridades y taxistas de distintas ciudades del mundo, incluida Madrid, aunque el director general de la primera en España, Jaime Rodríguez de Santiago, ya se encargó de recordar en una entrevista con TICbeat  que no cree que la actividad de ambas compañías tenga nada que ver.

Mientras BlaBlaCar propone compartir los gastos de trayectos que se van a realizar de cualquier forma, aunque en Confebus les acusan de que ya hay conductores que emprenden viajes de forma específica para anunciarlos en la plataforma, Uber permite solicitar un conductor para un desplazamiento completo y pagarle por dicho servicio. Es decir, muy a grandes rasgos, los conductores en Uber ofrecen trayectos, mientras que en BlaBlaCar ofertan asientos libres en viajes que se van a realizar, se ocupen éstos o no. Aunque la startup de San Francisco acaba de arrancar en China UberCommute, una nueva herramienta más parecida al espíritu de BlaBlaCar, destinada únicamente a aprovechar viajes y compartir gastos, que piensa extender a otros países.

Por otra parte, otro de los factores que influyó en la paralización cautelar de Uber ordenada en 2014  fue la opacidad de la norteamericana, que desarrollaba su actividad desde el paraíso fiscal de Delaware. BlaBlaCar, en cambio, acudió a la vista de la demanda celebrada el pasado 1 de octubre, para defender públicamente su actividad en España.

 

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