e-conomía

Bitcoin, la pujanza de una moneda alegal

Escrito por Manuela Astasio

Los expertos y los consumidores todavía no se ponen de acuerdo en el futuro de esta divisa virtual.

La moneda virtual Bitcoin ha superado la barrera de los doscientos dólares (según datos de MtGox), mientras se ciernen sobre ella sombras como la de las campañas de malware que ya han atacado a usuarios de Skype de varios países y se aviva el debate acerca de la conveniencia de su uso.

A finales de enero su valor estaba en torno a los treinta dólares, pero en el momento de escribir este artículo ya había alcanzado los 237 dólares. Los expertos vinculan este auge a la incertidumbre económica que afecta a muchos países de la zona euro (suenan, sobre todo, los nombres de España y Chipre) y al creciente temor a la inflación. El Gobierno de Estados Unidos ya se ha mostrado interesado en regular su uso, aunque hay quien vaticina que será la próxima burbuja financiera.

A favor de Bitcoin

Quienes la defienden, como hace Timothy Lee en Forbes, señalan que la seguridad de las transacciones en Bitcoin queda garantizada gracias a su encriptación, lo que hace innecesario que éstas sean reversibles –como sí sucede en la banca tradicional- y las entidades financieras se vean obligadas a cubrir los costes de un posible fraude. “Con Bitcoin no existen riesgos al aceptar transacciones de extraños, y eso implica que la gente no necesite permiso para hacer negocio con ella”, subraya.

Aceptar esta moneda también ahorra, continúa Lee -que reconoce al final del artículo que posee algunos bitcoins-, trabas administrativas, como el cobro de comisiones y cargos “que normalmente atañen a la banca convencional”.

En contra: los consumidores

El colaborador de Forbes, en cambio, también apunta a algunos de los temores que las transacciones con Bitcoin provocan en los consumidores. Estos todavía ven los bancos como una estructura sólida que les protege y les garantiza que están a salvo de transacciones financieras. Además, señalan creen que instituciones como la estadounidense Federal Deposite Insurance Corporation los auxiliarán si el banco donde tienen su dinero se viene abajo.

Otro de los peros a las transacciones con Bitcoin es su todavía escasa implantación. “Visa y Mastercard están aceptadas en millones de lugares del mundo, pero solo un puñado de negocios aceptan Bitcoins […] por eso, su uso todavía intimida a la mayoría de los usuarios, a excepción de unos cuantos entusiastas de las nuevas tecnologías”, considera.

El caso del PC

Lee piensa que Bitcoin no es un producto, sino una plataforma, a la que califica con el término disruptivo que toma del profesor de Harvard Clay Christensen, y la compara con una tecnología de la que asegura que, en sus inicios, produjo la misma incertidumbre: el PC.

 “La economía Bitcoin se parece mucho al mercado de los PC en 1978: mucha gente la ve como una curiosidad poco práctica, están contentos con sus servicios de banca y no pueden ni imaginar cómo alguien querría emplear una moneda todavía poco aceptada y que ofrece a los consumidores muchas menos garantías”, razona.

Existen “casinos y redes de narcotráfico” basadas en el uso de Bitcoin, concede Lee, pero los consumidores deben tener claro que no es un producto, sino una plataforma. Al igual que el uso de los PC empezó a generalizarse en el momento en el que alguien descubrió que le servía para realizar hojas de cálculo y para procesar textos,  “los consumidores normales empezarán a utilizar Bitcoin, cuando sepan que les sirve para realizar transacciones más baratas”, y su arquitectura libre de intermediarios posibilita que muchos puedan participar en la búsqueda de la aplicación “que será la definitiva”.

Foto cc: zcopley

Sobre el autor de este artículo

Manuela Astasio

Soy una periodista especializada en nada, que ha pasado por Deportes, Agroalimentación, Cultura y por la delegación de Efe en México DF. Ahora me toca hablar de nuevas tecnologías y redes sociales, cosa que hago con mucho gusto y un poco de cinismo.