e-conomía Empresa

¿Asalariado o autónomo? La nueva economía requiere de nuevos modelos

office-620823_1280
Escrito por Marcos Merino

El modelo laboral de ‘economía a demanda’ puesto en marcha por Uber y similares requiere de nuevas combinaciones entre seguridad y flexibilidad del trabajador.

Durante los últimos meses, en Estados Unidos se ha debatido largo y tendido acerca de si las grandes empresas de trabajo a demanda como Uber o TaskRabbit debían contratar a sus trabajadores como asalariados en lugar de como autoempleados, y así verse obligados a proporcionarles todos los beneficios laborales de los primeros, por ejemplo en materia de vacaciones, seguros y jubilación. Una polémica que, en definitiva, conocemos bien en España a través de la figura del ‘falso autónomo’. Hace poco, de hecho, tanto Uber como su rival Lyft se han enfrentado a sendas demandas colectivas para que acepten cambiar de modelo laboral (cosa que Uber ya ha tenido que aceptar en algún caso por exigencia judicial), un paso que ya habrían dado compañías como Instacart.

Sin embargo, una encuesta reciente realizada entre los miembros de la comunidad de economía colaborativa Peers.org arrojó una inesperada conclusión: tan solo una minoría (el 15%) desea asumir la condición de asalariado, mientras que un 28% ve bien seguir adscrito a la categoría del ‘contratista independiente’.¿Y el más del 50% restante? Pues, al margen de unos pocos NS/NC, en su mayoría apuestan por la necesidad de una nueva clasificación laboral que permita aumentar la protección del trabajador (sobre todo en materia sanitaria) sin sacrificar su flexibilidad. Muchos (el 78%) estarían dispuestos a comprometerse a trabajar un número mínimo de horas a la semana a cambio de recibir algunos de los beneficios vinculados hasta ahora con la figura del asalariado, pero más del 20% seguirían anteponiendo a éstos las ventajas de la flexibilidad para elegir cuándo y cómo trabajar.

La encuesta de Peers quizá no sea demasiado representativa (se elaboró en torno a las respuestas de menos de 300 usuarios), pero una investigación realizada este mismo año por el economista de Princeton Allan Krueger viene a confirmar esos resultados en lo que respecto a la popularidad del empleo asalariado y arroja, además, algunos nuevos, como el hecho de que la actual apuesta por el autoempleo de los conductores de Uber no se deriva de una situación previa de desempleo antes de entrar a trabajar para la compañía de transporte.

Shelby Clark, CEO de Peers y responsable de la encuesta, señala que lo que los encuestados piden es una nueva categoría laboral específicamente adaptada a la ‘economía a demanda’, también llamada habitualmente ‘gig economy’ (lo que podría traducirse por ‘economía de los bolos’, en referencia a la modalidad laboral usada por los músicos y otros artistas).

Según Robin Chase, co-fundadora de Zipcar, necesitamos un nuevo conjunto de reglas que puedan aplicarse a los trabajadores que no son empleados a tiempo completo y que, además, obtienen sus ingresos de diversas maneras, “porque ahí es donde se encuentra el futuro del empleo”. Para Chase, los modelos laborales previos seguirán existiendo, pero esta ‘tercera vía’ será cada vez más relevante.

La propia Hillary Clinton, que a día de hoy es la persona con más posibilidades de suceder a Brack Obama, argumenta que la gig economy “impulsa la innovación y favorece que contemos con una economía dinámica”, pese a las dudas que aún plantea en materia de protección laboral.

Vía | Shareable

Sobre el autor de este artículo

Marcos Merino

Marcos Merino es redactor freelance y consultor de marketing 2.0. Autodidacta, con experiencia en medios (prensa escrita y radio), y responsable de comunicación online en organizaciones sin ánimo de lucro.