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Tu wearable no te va a hacer correr más

Tu wearable no te va a hacer correr más
Escrito por Óscar Condés

Un investigación revela que las smartband o pulseras de actividad, que tan de moda se han puesto entre los deportistas, no sirven para aumentar el rendimiento.

Está claro que se han puesto de moda, y aunque prometen ayudarnos a tener una vida más activa y, por lo tanto más saludable, está por ver si todo esto es verdad o solamente una vana ilusión para que aflojemos el bolsillo. Con el reclamo de la vida sana, muchos usuarios ven en los wearables una forma de animarse a deshacerse de esos kilos de más. Pero ¿sirven de verdad para algo o son un simple reclamo sin efectos reales?

Los más comunes hasta ahora tienen forma de pulsera fitness o smartband, pero a esta moda también se apuntan los smartwatches y otro tipo de wearables que miden nuestra actividad diaria. Ya os hemos contado los optimistas augurios de ventas de este tipo de dispositivos en los próximos años, y además las previsiones dicen que el mercado se irá llenando poco a poco de wearables en formatos de todo tipo: Anillos, parches, tatuajes, gafas… Todos ellos inteligentes, por supuesto, y todos con opciones para controlar nuestras pulsaciones, los kilómetros que andamos o corremos, las calorías que gastamos, etc.

Pues bien, un estudio de la Universidad de Lancaster (Reino Unido), dice que no existe ninguna evidencia empírica de que el uso de este tipo de dispositivos aumente el bienestar y la salud de sus usuarios, tal y como publicitan los fabricantes.

Ventajas e inconvenientes

Según las conclusiones del estudio, estos wearables efectivamente permiten a sus propietarios realizar un seguimiento de su progreso, les pueden servir como incentivo para hacer más ejercicio y, en definitiva, ayudarles a cambiar sus hábitos de comportamiento. Por otro lado, les proporcionan datos sobre su salud que podrían ayudar en el autodiagnóstico de enfermedades.

Sin embargo, la investigación revela que el uso de estos wearables queda oscurecido por el hecho de que las lecturas de actividad pueden variar hasta en un 25 por ciento (para la misma cantidad y tipo de ejercicio) según se mida con un aparato u otro. Estas discrepancias llevan a los estudiosos a considerar muy poco fiables sus resultados y, por tanto, inútiles para fines médicos.

Por otro lado, han comprobado que hasta un 33% de las personas que compran uno de estos dispositivos renuncia a su uso tras seis meses, y aproximadamente la mitad lo hace después de un año. Y aunque entre algunos de sus usuarios el efecto en el rendimiento es inmediato, lo normal es que pasada la novedad se tienda a la normalidad. Así que ya sabes, tu wearable no te va a ayudar a correr más, aunque al menos tendrás un mejor control de lo que haces y, seguramente, te ayude a motivarte.

Fuente | The Telegraph

Sobre el autor de este artículo

Óscar Condés

Periodista todoterreno especializado en tecnología y con una amplia experiencia en medios de comunicación. Fotógrafo, realizador, bloguero, viajero y apasionado por la tecnología desde la era analógica. Asistiendo en primera línea de trinchera a los cambios de la revolución digital.