Ciber Cultura

El universo podría ser sólo un holograma 2D

Holometer
Escrito por Rafael Claudín

Un experimento científico podría determinar si nuestra realidad es, en realidad, bidimensional y nuestra percepción tridimensional una simple ilusión.

La añeja disquisición filosófica acerca de la realidad como una simple ilusión sensorial ha vivido diferentes interpretaciones desde la época platónica. Una de las teorías planteó la posibilidad de que el universo fuera de hecho un sistema en dos dimensiones, dejando las tres dimensiones para el terreno de las ilusiones, un simple engaño de la percepción sensorial.

Pues bien, la teoría dejará pronto el terreno de las elucubraciones filosóficas para entrar de lleno en el mundo de la demostración científica. Será gracias a un experimento que ha iniciado recientemente el Fermi National Laboratory de Illinois, Estados Unidos, y que determinará la manera en que se almacena la información del universo y si todo lo que conocemos es de hecho una ilusión holográfica. Vivir de la ilusión podría dejar de ser una simple expresión.

Craig Hogan, director del Center for Particle Astrophysics, parte del Fermilab, comenta a The Verge que “durante miles de años hemos asumido que el espacio está hecho de puntos y líneas” pero “quizá eso no es correcto, podría estar hecho de ondas, del modo en que son la materia y la energía”.

La demostración práctica

Vivimos en buena manera de la ilusión de la televisión y el cine, pero esa ilusión podría estar en el transfondo de todas las cosas. ¿Cómo se puede demostrar científicamente algo así? Gracias a un experimento con el atractivo, quizás ilusorio, nombre de holometer. La base del experimento son dos rayos láser de alta intensidad, equivalentes cada uno de ellos a 200.000 punteros láser.

Los rayos se dividen con un “divisor láser” y se envían perpendicularmente a través de unos brazos de 40 metros de longitud. Al llegar al final del recorrido, se reflejan de vuelta al divisor, donde se vuelven a combinar. En ese momento el “divisor láser” podría moverse de cierto modo, provocando que el brillo de los láseres fluctúe.

Si se da el caso, querría decir que divisor es transportado por la constante fluctuación espacial. Querría decir que el espacio está vibrando de forma continua y lo hace del mismo modo que una onda… (música de clímax máximo, por favor) …concretamente, una onda en dos dimensiones.

Si los resultados del experimento son positivos, significaría que la información del universo se almacena en diminutas partículas 2D, 10 billones de veces más pequeñas que un átomo. Como indica Hogan, significaría además que la información que puede albergar es finita: “En última instancia, será un límite básico para lo que podemos medir, pensar o hacer”.

¿Cómo afectaría un hallazgo semejante a la humanidad? Imagino que seguiríamos lavándonos los dientes cada día y ganándonos el pan con el trabajo por los pecados ilusorios de nuestros antepasados. Al menos, el común de los mortales, porque seguro que aparece alguna secta que decida fusionarse definitivamente con el holograma universal.

Antes de que se te vaya la cabeza, tendrás que esperar un año para que el equipo de Illinois determine si ese efecto sobre los rayos láser de hecho existe. Si lo hace, cambiará nuestro modo de concebir el mundo y quizá, con el tiempo, podría haber implicaciones prácticas salidas de este concepto. Como indica Hogan, “la teoría de Einstein del espacio-tiempo ahora está codificada en todos los smartphones, pero eso ha tardado casi 100 años”.

Mucho que pensar para estar en la última semana de agosto. Pero piensa que incluso el calor que hace hoy podría ser una simple ilusión holográfica. Os dejo de nuevo con las palabras de Craig Hogan en la noticia del Fermilab: “Queríamos determinar si el espacio-tiempo es un sistema cuántico del mismo modo que la materia”.

Sobre el autor de este artículo

Rafael Claudín

Rafa M. Claudín ha trabajado durante más de 15 años como periodista especializado en tecnología de consumo en medios como PC Actual, Computer Idea, Tech Style o la versión española de Gizmodo, además de colaboraciones en diversas revistas de videojuegos y otras más generalistas como QUO.