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Tutellus apuesta por el vídeo como herramienta de e-learning

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Escrito por Marcos Merino

Con los MOOC disfrutando aún de su momento de fama, esta start-up española plantea un modelo alternativo vinculado al movimiento de consumo colaborativo.

Somos una plataforma colaborativa de formación basada en el uso del vídeo para aprender y enseñar de forma fácil y divertida”, me explica Miguel Caballero, CEO de Tutellus, cuando le pido que me defina su plataforma. “Hemos construido una amplia comunidad de usuarios, conectando a usuarios que desean aprender con otros que desean enseñar, y hemos utilizando el vídeo como elemento de conexión”.

Tutellus dio sus primeros pasos a finales de 2011 cuando sus fundadores percibieron el potencial del movimiento del consumo colaborativo que empezaba a fraguarse en Estados Unidos, coincidiendo con una mala experiencia a la hora de intentar formarse haciendo uso de las (poco usables) plataformas de e-learning más habituales en aquella época: “Unimos piezas y vimos una oportunidad de negocio muy clara”. Así que a principios de 2012 empezaron a desarrollar su propia plataforma que sería lanzada al mercado en mayo de 2013. En este año y medio ha conseguido contar con 100.000 alumnos y 500 profesores repartidos por más de 100 países y de 33.000 videocursos. Con un crecimiento mensual del 30%, Tutellus prevé alcanzar los 300.000 usuarios a finales de este año y el millón de usuarios en 2015.

El modelo Tutellus, una alternativa a los MOOC

Ante mi curiosidad por el hecho de que cite como referencia inspiradora de Tutellus al movimiento de consumo colaborativo pero no a los MOOC, me aclara: “Hemos crecido también al rebufo del movimiento MOOC, pero desde el principio hemos tenido clara una diferencia respecto al mismo a nivel de modelo pedagógico y de la forma en que el usuario consume contenidos: nosotros siempre hemos estado centrados en el mundo hispanohablante y hemos observado que tenemos una forma de aprender diferente de la del público anglosajón”.

Esa diferencia fundamental entre los MOOC y Tutellus consiste en una mayor flexibilidad del segundo, al carecer de limitaciones temporales para el acceso a los contenidos: “Una de las principales características de los MOOC es que siempre tienen definida una fecha de inicio y otra de finalización. Nosotros nunca le vimos sentido a la restricción del acceso por fechas”. Caballero considera que esa flexibilidad ayuda a que las tasas de finalización de los cursos estén por encima del 75%, mientras que las de los MOOC en algunos casos no llegan “al 3% o al 5%”. También influye que la gente pague por los cursos de Tutellus (el 50% del contenido es de pago: en este caso la plataforma se queda con un 30% de las ganancias, quedando el resto en manos del autor del curso). “La gente paga porque el contenido de Tutellus suelen ser generado por profesionales muy implicados en el mercado, más que por académicos. Esto lo convierte en algo muy atractivo”.

Pero los académicos también le ven ventajas al modelo Tutellus, precisamente en detrimento del modelo MOOC: “Estamos viviendo un efecto boomerang: tras la apuesta por los MOOC, que puso muy alto el hype, los resultados obtenidos por las universidades estuvieron por debajo de lo esperado. Muchas universidades se pusieron en contacto con nosotros: nuestro servicio tiene mucho sentido para ellas y sus alumnos, y les encaja mejor que los MOOC”. Gracias a esto, han firmado ya convenios con universidades como la Universidad Católica de Murcia o la Universidad Rey Juan Carlos que recogen incluso el reconocimiento de créditos ECTS para los videocursos. Su objetivo es aumentar esta cifra hasta las 50 instituciones universitarias entre España y Latinoamérica a lo largo de 2015.

Sobre el autor de este artículo

Marcos Merino

Marcos Merino es redactor freelance y consultor de marketing 2.0. Autodidacta, con experiencia en medios (prensa escrita y radio), y responsable de comunicación online en organizaciones sin ánimo de lucro.