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Tus sospechas sobre los propósitos de año nuevo, confirmadas por una psicóloga

Escrito por Lara Olmo

Todos los años te haces una lista de propósitos pero casi nunca los cumples. Una situación frustraste que le ocurre a más de uno, y que tiene su explicación (y que no es la poca fuerza de voluntad).

Es probable que ya te hayas apuntado al gimnasio, que hayas dejado ese hábito tan perjudicial para la salud o hayas empezado cierta rutina. Todo esto son actos de buena fé que más de uno se ha marcado como propósito de Año Nuevo, y que en enero tienen su mes cumbre.

A partir de ahí y conforme el tiempo pasa, muchos de esos propósitos que empezamos tan convencidos acabamos abandonándolos, y con suerte a mediados de año habremos cumplido alguno. Lo que a más de uno le hace sentirse frustrado e incluso fracasado.

Esto lo sabe todo el mundo, pero a pesar de ello cada 31 de diciembre el ritual se repite, y ya sea por escrito o mentalmente, cada uno se hace su particular lista de objetivos a cumplir en los próximos 365 días.

Pero, ¿por qué no cumplimos nuestros propósitos de Año Nuevo? La psicóloga Amy Cuddy tiene identificados una serie de patrones que todos solemos repetir, y que los hace difícilmente realizables. No es que no seamos constantes o no tengamos fuerza de voluntad, es que no los planteamos bien.

Los errores más habituales que cometemos con los propósitos de Año Nuevo son:

Los planteamos como absolutos

Cuando nos proponemos un reto de este tipo, solemos manejar sólo dos opciones: o todo o nada. Por ejemplo, si me apunto al gimnasio, tengo que ir durante los 12 meses del año y además ‘x’ veces a la semana, o de lo contrario habré fracasado. Este objetivo es muy difícil de cumplir, porque es un periodo de tiempo largo en el que pueden pasar muchas cosas.

Amy Cuddy sugiere hacer propósitos que no exijan un control tan exhaustivo y sobre todo tan medible en el tiempo. Por ejemplo, si te propones buscar un trabajo, sabes que tendrás que hacerlo en 2017, pero no te obsesiones con hacerlo cuanto antes; aunque puedes fijarte una fecha tope razonable (octubre) para que no te duermas en los laureles.

Tienen un enfoque negativo

Muchas veces nos marcamos propósitos de año nuevo y lo hacemos desde una perspectiva negativa, lo que automática (y subconscientemente) resulta desmotivamente. Solemos querer cambiar aquello que no nos gusta de nosotros, pero según el enfoque que le demos, nos animaremos a modificarlo o no. Por ejemplo, si quieres dejar de comer dulces o comida rápida, propóntelo hacer dieta sana, y si quieres perder peso, no te machaques con la idea de no estar gordo, sino la de mejorar tu tono físico.

Se centran en el resultado y no en el proceso

Si sólo te preocupa el objetivo final, no te darás cuenta del progreso que has hecho hasta conseguirlo. De hecho, aún no consiguiéndolo, habrás recorrido un proceso que también debes valorar positivamente. Para ir de un punto a otro hay que recorrer una distancia metafórica que suele ser tan compleja e igual de necesaria que el resultado final que persigues.

Esto es aplicable a los propósitos de año nuevo y en general a cualquier objeto en la vida. El crecimiento personal que uno adquiere mientras trata de conseguir algo tiene un valor incalculable que no hay que perder de vista.

Suelen depender de terceros

A veces no marcamos propósitos de año nuevo que no dependen exclusivamente de nosotros. Factores como la suerte o la intervención de terceros (por ejemplo, de un jefe al que vamos a pedir que nos suba el sueldo) pueden influir en determinados objetivos, por eso es mejor que, en la medida de lo posible, dependa sólo de nosotros.

Demasiado ambiciosos y específicos

Imaginemos que alguien que lleva tiempo sin hacer deporte se propone para 2017 ir a correr todas las mañanas y además lograr hacerse ‘x’ km al año y haber participado en 3 maratones. Es un propósito difícil de cumplir, ya no sólo porque parte de una forma física baja, sino porque ha concretado demasiado lo que quiere.

Siempre será mejor proponerse empezar a hacer running o engancharse a este deporte, y tomar medidas para que ocurra, como ir con amigos o hacerlo en un horario que encaje bine con mi rutina.

Si aún sabiendo todo esto, crees que seguirás cayendo en los mismos errores, siempre puedes ayudarte con la tecnología para cumplir tus propósitos de Año Nuevo.

Vía | Business Insider

Sobre el autor de este artículo

Lara Olmo

Periodista 2.0 con inquietudes marketeras. Innovación, redes sociales, tecnología y marcas desde una perspectiva millenial. Vinculada al mundo startup. Te lo cuento por escrito, en vídeo, con gráficos o como haga falta.