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Tras el ‘palo-selfie’, llega el ‘brazo-selfie’

Dos artistas norteamericanos diseñan un prototipo de palo para autofotos en forma de brazo humano, que disimula que quienes se retratan así lo hacen solos.

La locura de los selfies ya ha generado todo un mercado a su alrededor –smartphones con cámaras especiales, autofotos patrocinadas– cuyo producto estrella es, sin duda, el famoso palo de selfies o palo-selfie; un soporte que sujeta la cámara a la distancia perfecta para tomarnos una foto donde queramos sin la ayuda de nadie, evitando los poco favorecedores primeros planos a los que nos limita la longitud de nuestros brazos.

Cuesta salir a la calle y no toparse, sobre todo en los lugares más turísticos, con alguien que se está tomando una foto con dicho instrumento. Sin embargo, al palo-selfie lo sigue rodeando cierto halo de forever alone, que hace que, cuando se utiliza en solitario, a algunos les cueste superar la vergüenza o el miedo al ridículo antes de sacarlo en público para tomarse una fotografía con la mejor de sus sonrisas y de compartir ésta después.

Eso es, al menos, lo que creen los artistas norteamericanos Aric Snee y Justin Crowe, que han diseñado una nueva versión de palo-selfie, de la que podría decirse que viene con amigo/pareja imaginario incorporado. Tiene forma de antebrazo humano, con su correspondiente mano al final, y lleva adherido en el otro extremo un soporte para sujetar el móvil mientras nos tomamos una foto.

Su diseño consigue que, al tomar una fotografía con él, el encuadre de ésta haga parecer que no estamos solos sosteniendo un palo para selfies, sino la mano de un ser querido que está a nuestro lado y es quien nos retrata. Bueno, quizá en la imagen dé el pego, pero debe de resultar algo inquietante observar en directo cómo alguien saca un brazo de maniquí partido por la mitad para tomarse una foto con él.

Lo que buscan sus creadores no es tanto vender una nueva versión del palo-selfie como crear un prototipo conceptual que traslade a quienes lo vean una reflexión algo sarcástica sobre las paradojas de un mundo en el que, para muchos, parece que importa más compartir nuestra actividad diaria con quienes se conectan con nosotros en la red que con las personas de carne y hueso que nos rodean en la vida “real”.

Justin Crowe, uno de sus creadores, se define como un artista especializado en obras que reflejan la relación entre cultura y tecnología, y exhibe en su página web otras piezas curiosas, como un cargador de smartphone en forma de torso masculino al que define como “el cargador más sexy del planeta”.

Foto: Justin Crowe

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Redacción TICbeat

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