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Las marcas ganan la partida

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Escrito por Autor Invitado

Resulta obvio que los profesionales del marketing sopesen el uso de los videojuegos en su estrategia de marketing, pero en este ejercicio no debe faltar una reflexión sobre cómo reaccionan los jugadores a esta exposición por parte de las marcas.

Los videojuegos han evolucionado en las últimas décadas ofreciendo asombrosas representaciones de mundos y escenarios reales y no tan reales. En la actualidad, millones de personas se pierden durante horas en este tipo de realidad. Si miramos a nuestro alrededor, nos damos cuenta de que la publicidad forma parte de nuestro día a día, independientemente de si se busca o no. Por ejemplo, de camino a casa nos encontramos con múltiples formas de marketing, desde los anuncios en los vagones del tren hasta las vallas de la carretera. De forma que, cuando creamos mundos virtuales (especialmente aquellos que representan escenarios o lugares de la vida real) tiene sentido que los desarrolladores de videojuegos decoren el paisaje con material de marketing similar al que veríamos en nuestro día a día.

Muchos juegos, entre los que se incluyen las series Grand Theft Auto, utilizan marcas ya asentadas que podemos ver por la ciudad, pero hay millones de ejemplos donde los juegos promocionan activamente las marcas en sus mundos. Algunos ejemplos son Zool y FIFA. En el primer juego, en que el usuario guía a un gremlin ninja por escenarios decorados con dulces, está repleto de logos de Chupa Chups. El acuerdo con el fabricante de piruletas continuó en la secuela de 1993.

Respecto al segundo caso, solo hay  que ver un partido de fútbol en la tele para darse cuenta de que las marcas lo inundan todo, desde  la pantalla hasta el terreno de juego pasando por la equipación de los jugadores. Por lo tanto, si un videojuego de fútbol se desarrolla para crear una auténtica experiencia, también necesita contemplar este aspecto. Incluso en los primigenios juegos FIFA de 16 bits, las vallas publicitarias eran de marcas que existían en la realidad. En la actualidad, los juegos de la FIFA incorporan todos los aspectos de marketing de marca que forma parte del juego profesional. De hecho, bien podrían ser el mejor ejemplo de marketing incorporado a los juegos: todo lo que se ve en un partido de fútbol real está representado, incluso los patrocinadores de las repeticiones. En la equipación, en la decoración del estadio, en los nombres de las ligas y en los trofeos se replican, sin variación, los nombres de las marcas que realmente los patrocinan.

Aumentan el número de anuncios en los juegos

Con el auge de los juegos en los teléfonos móviles y en las tabletas, empieza a ganar presencia una nueva clase de videojuego: los conocidos como “freemium” o “ad supported”. Estos juegos son gratuitos para el usuario a cambio de dedicar una parte de la pantalla a emitir una secuencia rotatoria de anuncios.

Con los ingresos generados por la inclusión de contenido de marketing se pagan al desarrollador y a la tienda a través de la cual se descarga el juego. La teoría es que si el juego es gratis, se descargará más veces y por tanto, habrá una mayor exposición de las marcas, cuyos anuncios se incluyen en el juego.

Resulta obvio que los profesionales del marketing sopesen el uso de los videojuegos en su estrategia de marketing, pero en este ejercicio no debe faltar una reflexión sobre cómo reaccionan los jugadores a esta exposición por parte de las marcas. Según las cifras de la IAB, el 75% de los usuarios de estos videojuegos acepta un determinado nivel de publicidad en aplicaciones gratuitas o juego en línea. No está mal, ¿no? En realidad, un 61% se muestra favorable a este tipo de publicidad si el juego es gratis, mientras que un 58% lo acepta si la inclusión de esta publicidad supone pagar menos por el juego. En este mercado, 8 de cada 10 jugadores preferirían un juego gratis con anuncios que pagar por una versión que no incluyera publicidad.

Teniendo en cuenta que la industria del videojuego es ya enorme y se prevé que crezca más cada año -según Gartner esta industria alcanzó un valor cercano a los 101.000 millones de dólares en 2014-, no hay razón para excluir de nuestra estrategia una valla en el mundo virtual. Quizás el valor para tu marca sea mayor que en el mundo real.

 

El autor de este artículo es Trevor Wale, Content Management Support Analyst de DigitasLBi Reino Unido

 

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