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Spotify cumple siete años contra viento y marea

Spotify actualiza su diseño unificando su apariencia en todos los dispositivos
Escrito por Manuela Astasio

La plataforma de streaming musical llega al aniversario fortalecida pese a la irrupción de nuevos competidores y la polémica con Taylor Swift.

El servicio musical en streaming Spotify ha cumplido siete años esta semana. Un número que lo convierte en uno de los veteranos, junto al francés Deezer, un año más mayor, de un sector que, pese a no ser nuevo, sorprendió al mundo el año pasado con una proyección ascendente que sí lo era, cuando se interpuso, por primera vez en términos monetarios, en el camino de las descargas de pago.

Spotify tiene que celebrar este séptimo aniversario con unos cuantos compañeros que llegaron más tarde que él a escena. No solo Apple Music, el chapuzón streaming en el que la firma de iPhone y de iPad decidió zambullirse este año tras los malos resultados de iTunes en música; también Tidal, con el mecenazgo del Rey Midas del rap Jay Z de apoyo, sin olvidarse de Pandora, con una fuerte presencia en el mercado norteamericano, ni de Rdio.

No obstante, Spotify parece seguir liderando el sector, al menos en cuanto a número de usuarios. Con 75 millones de usuarios activos (en torno a unos 15 millones de ellos de pago) y presente en más de 50 países, le lleva la delantera a la francesa Deezer, que se queda en 6,3 millones de suscriptores pese a tener una estrategia más global.

TaylorSwift

Spotify también llega a este cumpleaños tras salir vencedora de uno de los momentos más complicados de su imagen pública de estos siete años de trayectoria. Fue cuando la superventas e ídolo de masas Taylor Swift decidió retirar todo su catálogo de la plataforma en los momentos previos al lanzamiento de su último álbum de estudio, 1989. A la “deserción” le siguió un cruce de declaraciones acerca de la legitimidad del modelo económico de la plataforma de streaming, que se tornó bastante agrio, entre los representantes de la artista y el CEO de Spotify, Daniel Ek.

Costó muy poco darse cuenta de que la jugada de Swift había sido arriesgada pero inteligente: la cantante salió victoriosa y con mayor poder de negociación de ella, hasta el punto de que también mantuvo un rifirrafe con Apple Music antes de confirmar que su música estaría en la plataforma, en el que hizo ver que había conseguido presionar para cambiar algunas condiciones.

No estaba tan claro, sin embargo, que Spotify no fuera a resultar malherida en la batalla, dada la polémica que Swift consiguió reabrir sobre los márgenes que los músicos obtienen de subir su música a la plataforma. Las semanas siguientes a la marcha de la artista fueron vividas por algunos con el nudo en el estómago de quien espera una estampida de músicos fuera de un servicio de streaming, que, según defienden algunos, les paga muy poco por mucho.

Tampoco fue así, sin embargo, y Spotify se ha encargado de recordárnoslo siempre que ha podido a lo largo del año de su séptimo aniversario, con una cada vez más potente campaña de imagen en la que se esfuerza por remarcar las vertiginosas cifras de popularidad que algunos músicos alcanzan gracias a su infraestructura. Además de la playlist de éxitos con la que ha querido celebrar su cumpleaños, Spotify recordaba hace poco que el último bendecido por su varita ha sido el británico Ed Sheeran, que con ‘Thinking out loud’ se ha convertido en el intérprete de la canción más reproducida de la historia del servicio, nada menos que 500 millones de escuchas. Cifras que, aunque no se mencione muy explícitamente, quedan muy por encima de las que nunca alcanzó Taylor Swift, y que describen al streaming como un hábitat fértil para la popularidad de los astros de la música. Los números de su extracto bancario ya son otra cosa.

Sobre el autor de este artículo

Manuela Astasio

Soy una periodista especializada en nada, que ha pasado por Deportes, Agroalimentación, Cultura y por la delegación de Efe en México DF. Ahora me toca hablar de nuevas tecnologías y redes sociales, cosa que hago con mucho gusto y un poco de cinismo.