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La singularidad explica el crecimiento exponencial de la inteligencia artificial

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Escrito por Mihaela Marín

La expansión de la inteligencia artificial se repite en un circuito de retroacción hasta que se llega a un límite considerado mayor que la inteligencia humana

Una máquina ultrainteligente se puede definir como una que supera todas las actividades intelectuales de cualquier persona ingeniosa. Ya que el diseño de estas máquinas representa una de estas actividades intelectuales se puede considerar que una máquina ultrainteligente es capaz de diseñar máquinas incluso mejores; entonces se produciría indudablemente una ‘explosión de inteligencia’ y la inteligencia del hombre quedaría atrás”.

El uso insistente de las palabras “ultrainteligente” o “máquina” dentro de una oración cargada de significado relevante para la sociedad actual puede crear la falsa apariencia de ser el producto de otra reflexión moderna. Nada más lejos de la verdad. La frase mencionada más arriba pertenece al estadístico I. J. Good y fue formulada por la primera vez en su artículo “Speculations Concerning the First Ultraintelligent Machine” del año 1965.

Una de las principales ideas que se desprende a la primera vista de la afirmación de Irving es que si una máquina es capaz de construir réplicas más inteligentes que las construidas por los humanos entonces esta tendría la capacidad de diseñar un prototipo incluso más inteligente que ella misma. Siguiendo la misma línea lógica, si el proceso se repite con cada máquina, el resultado sería una secuencia de máquinas mucho más inteligentes que las anteriores.

El concepto descrito ha recibido el nombre de “explosión de inteligencia” y se ha elegido para explicar los grandes saltos que se producen cada vez que se crea un modelo tecnológico a partir de otro existente. El fenómeno está asegurado por un agente inteligente que analiza los elementos que producen su inteligencia, los mejora y crea un descendiente que hace lo mismo. El proceso se repite en un circuito de retroacción hasta que se llega a un límite considerado mayor que la inteligencia humana.

Unos de los filósofos que ha profundizado el tema de las máquinas inteligentes en uno de sus análisis sobre el concepto de Singularidad ha sido David Chalmers. Para él la idea de explosión de la inteligencia está relacionada directamente con su velocidad. Sus argumentos surgen de la observación de los procesos informáticos y para aclarar más sus argumentos cita a Ray Solomonoff, el investigador que ha introducido el concepto de inteligencia artificial:

La velocidad informática se dobla cada dos años de trabajo. Al cabo del segundo año, después de que la inteligencia artificial llegue a la equivalencia humana su velocidad, se dobla. Después de otro año se dobla otra vez. Seis meses, tres meses, un mes y medio… Singularidad”.

David Chalmers está de acuerdo con el desarrollo progresivo de la inteligencia artificial pero al mismo tiempo reconoce que el proceso se extenderá de forma indefinida pero en un periodo de tiempo determinado:

Supongamos que dentro de dos años subjetivos una máquina que excede el desarrollo humano puede producir otra máquina que no sea sólo el doble de rápida sino también un 10% más inteligente y supuestamente este principio se extiende de forma indefinida. Después de cuatro años objetivos habrá un número infinito de generaciones con un crecimiento de velocidad e inteligencia más allá de un nivel finito dentro de un intervalo de tiempo limitado. Este proceso se merece el nombre de Singularidad”.

El autor introduce el concepto de singularidad en su discurso para reflejar una relación inversamente proporcional entre la explosión de la inteligencia y el tiempo finito de este progreso.

¿Qué es lo que determina esta limitación? Según la teoría de Chalmers el nivel máximo al que se puede expandir la inteligencia de una máquina estará condicionado por las propias leyes de la física.

Aun así, detrás de estas limitaciones físicas, los argumentos que el autor presenta dan razón para pensar que “tanto la velocidad como la inteligencia se pueden impulsar mucho más allá de las capacidades humanas en un tiempo relativamente corto”, un fenómeno que explicaría el poco tiempo que se ha necesitado para llegar al nivel actual de progreso tecnológico.

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Sobre el autor de este artículo

Mihaela Marín

Mi interés por la tecnología ha nacido cuando me he dado cuenta de que nos permite ver el lado escondido de la realidad. Todavía quedan muchas cosas por descubrir y suficiente curiosidad para entender lo que realmente somos. Especializada en Periodismo y Marketing, he podido compartir experiencias con profesionales del mundo empresarial tecnológico. Siempre en búsqueda de ideas, escribo para hacer conocido el trabajo innovador, capaz de cambiar los problemas en soluciones.