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Por qué nos dan tanto miedo los payasos, según la ciencia

Por qué nos dan tanto miedo los payasos, según la ciencia

La ciencia tiene varias explicaciones para el miedo que nos generan los payasos, unos seres concebidos para la diversión y que sin embargo desatan el pánico tanto de niños como de mayores.

Los payasos pueden resultar aterradores para muchas personas, y de hecho, existe un vocablo para denominar la fobia que desatan: la coulrofobia. Lejos de culpar a Stephen King por asentar la imagen de Pennywise en el inconsciente colectivo o aludir a los “payasos asesinos” que se popularizaron en Estados Unidos desde el año pasado, lo cierto es que la ciencia puede aportarnos valiosos estudios y conclusiones para explicar el motivo de que los payasos resulten espeluznantes o al menos, inquietantes.

La condición de ser asustado por uno de estos seres circenses maquillados, histriónicos y ataviados con colores chillones implica síntomas como náuseas, sentimiento de angustia, aceleración del ritmo cardíaco, temblores, taquicardia, temblores y dificultad en la respiración. Un reciente estudio empírico realizado por un equipo de investigación del Knox College en Illinois determinó que los payasos encabezan la lista de profesiones aterradoras, incluso por encima de los taxidermistas.

La ciencia nos enseña que los payasos generan inquietud en las personas, algo que demostró un estudio de la Universidad de Sheffield realizado entre más de 250 niños con edades comprendidas entre los 4 y los 16 años. Los investigadores determinaron que una mayoría rotunda expresó su disgusto ante la perspectiva de que una decoración con payasos adornase las paredes del hospital. La doctora Penny Curtis, directora del estudio, explicó los hallazgos y señaló que “algunos los encontraron aterradores e incognoscibles”.

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Según explica Valérie De Courville Nicol, psicóloga clínica y profesora del departamento de Sociología y Antropología de la Universidad de Concordia, esto puede deberse a que los payasos, por su propia naturaleza, están diseñados para inquietar. “Se desvían de las normas sociales en casi todos los aspectos, rompiendo todas las reglas cuando se trata de un comportamiento y apariencia aceptables”. 

En palabras de la doctora, los payasos “representan aquello que se supone que debe permanecer ocultos, son demasiado emocionales y sus reacciones son imprevistas e inusuales”. La inestabilidad nos asusta, generando reacciones emocionales que pueden oscilar desde la risa hasta el terror, desatando sentimientos inconscientes.

Por otra parte, el propio Sigmund Freud teorizó que las cosas que nos parecen extrañamente familiares resultan extrañas, y se refirió a este fenómeno como “lo extraño”. Los payasos son un buen ejemplo de ello: son claramente humanos, pero sus rasgos están muy distorsionados: nariz roja, zapatos grandes, sonrisa permanente y demasiado grande, andar exagerado.

Sumando a que debido a filmes como It! y otras historias de la cultura pop -véase American Horror Story- se ha subvertido su rol de entretenimiento para dar paso a otros más violentos, los payasos aglutinan esa distorsión de las figuras familiares, generando una incertidumbre que también está fomentada por el conocimiento de que debajo del disfraz existe una persona real cuya identidad es desconocida.

Con razón, en un tuit de abril de 2017, Stephen King declaraba: “Los payasos están enfadados conmigo. Lo siento, la mayoría son geniales. PERO… los niños siempre han tenido miedo de los payasos. No mates a los mensajeros por el mensaje”. 

Fuente | Reader´s Digest

Sobre el autor de este artículo

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.