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¿Qué esperar ahora que se ha consumado el ‘brexit’ del Reino Unido?

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Analizamos el escenario que se abre en Reino Unido y en el seno de la Unión Europea tras el triunfo del ‘brexit’ en el referéndum celebrado ayer jueves.

Los peores presagios respecto al ‘brexit’ se han cumplido: Reino Unido ha decidido abandonar la Unión Europea en una reñida votación en la que se han impuesto los partidarios de recuperar su independencia (51,9%,17.410.742 de votos) sobre los defensores de permanecer en el proyecto comunitario -16.141.241 de votos, un 48,1% del total).

Siete de cada diez británicos han acudido a las urnas este jueves (30 millones de personas en total), aunque no en todas las naciones que componen el Reino Unido los ciudadanos se han expresado en la misma línea: mientras que Inglaterra y Gales apoyaron mayoritariamente la salida de Europa, Londres, Escocia e Irlanda del Norte optaron quedarse en la UE.

Reino Unido pertenece a la Unión Europea desde hace 43 años; aunque su relación siempre ha sido tensa con el resto del Viejo Continente: ya en 1975 se hizo un referéndum similar al actual, aunque en aquel momento se impuso la postura conservadora frente a la opción más arriesgada. Los británicos se han dejado llevar por los argumentos de la UKIP, líderes como Boris Johnson y otros partidos antieuropeístas: el coste económico de permanecer en la UE (cifrado en 350 millones de libras semanales), la inmigración (dos millones de inmigrantes comunitarios residen actualmente en Reino Unido, 200.000 de los cuales son españoles) o la libertad de regular a su antojo sobre todos los temas clave de su política.

Esta decisión ha provocado la dimisión del primer ministro británico, David Cameron, quien fue el principal impulsor de la consulta popular y, posteriormente, se convirtió en el principal defensor de mantener a su país dentro de la Unión, apoyado por el ecosistema emprendedor y los principales directivos TIC. En octubre, Cameron abandonará su cargo y dejará a otro perfil, más proclive al brexit, la ‘patata caliente’ de negociar los detalles para romper los lazos con Bruselas y dejar de pertenecer a esta organización supranacional. El nuevo primer ministro también tendrá que hacer frente a las consecuencias económicas del brexit. Recordemos que el ministro de Finanzas de Reino Unido, George Osborne, anunció que la salida de la Unión Europea obligaría a recortes de emergencia de hasta 40.000 millones de euros, incluyendo tanto recortes en servicios públicos (como la sanidad o la educación) como subidas generalizadas de impuestos.

Organizar una salida ordenada

En las próximas fechas, Reino Unido tendrá que solicitar formalmente su salida de la Unión Europea para que empiecen a contar los dos años de plazo de que dispondrán los británicos para afrontar su nueva etapa independiente. Para ello, el gobierno de las islas debe apelar ante las autoridades comunitarias (en concreto, ante el Consejo Europeo) al artículo 50 del Tratado de la UE, en el que se detallan los procedimientos y bases a la hora de que uno de los países decida salir del grupo europeo.

Así pues, Reino Unido no dejará el proyecto comunitario de forma inmediata, sino que tendrá dos años -prorrogables- para pactar con el resto de estados miembro de la UE las condiciones de su marcha e ir dejando de aplicar los tratados europeos en su territorio. Aún no está claro cómo se va a estructurar el proceso de salida, ni cómo serán las negociaciones en cada una de las áreas de trabajo, unos puntos que se irán concretando en las próximas semanas. Durante ese tiempo, aclaran fuentes oficiales, las autoridades británicas tendrán que seguir acatando las normas europeas (incluyendo las referentes a la inmigración) y tampoco podrán negociar ninguna afiliación a otras naciones o asociaciones internacionales.

En ese sentido, los principales líderes políticos del Reino Unido ya han adelantado que no tienen ninguna prisa en acelerar el proceso, dando a entender que su país agotará los plazos al máximo con el fin de asegurarse de que todas sus instituciones y leyes están preparadas para sobrevivir sin la UE.

Todo lo contrario han expresado fuentes de la Unión Europea, que por medio de un comunicado firmado por el presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, ha pedido a los británicos que aceleren el proceso de marcha en beneficio de todos. No en vano, la UE teme que Reino Unido pueda pretender una desconexión por partes de acuerdo a sus intereses, como por ejemplo limitando el tránsito de personas a su país pero manteniendo la libre circulación de mercancías. En ese caso, las autoridades comunitarias pueden decidir expulsar de forma inmediata a Reino Unido sin negociar ningún aspecto más, dejando a los británicos en una situación muy delicada.

También habrá que esperar para conocer el modelo de relación futura que se establecerá entre Reino Unido y los 27 países que se quedarán en la Unión Europea. Existen numerosas opciones, que oscilan entre la ruptura total entre ambos entes (muy poco probable teniendo en cuenta la dependencia económica de las dos zonas) y una alianza estrecha como la que mantiene Noruega con el resto de la UE, que permita a los británicos imponer ciertas normas sobre inmigración o economía, pero manteniendo las reglas generales de juego de la Unión Europea.

Cunde el caos en los mercados

Los efectos negativos sobre la economía, tanto del Reino Unido como de la Unión Europea, no se han hecho esperar. Así, en cuanto se ha conocido el resultado final del referéndum, el precio de la libra de ha desplomado a niveles del año 1985, con un precio equivalente a 1,377 dólares. Las Bolsas también han experimentado caídas sin comparación histórica, incluyendo el IBEX 35 español, que ha perdido un 16% en su apertura en la que ya es la mayor caída desde que existe este selectivo. Por el contrario, el precio del oro (un valor refugio en tiempos de inestabilidad) se ha apuntado un incremento del 5% en esta jornada.

Por si fuera poco, tanto las autoridades británicas como europeas han asegurado que harán todo lo necesario por mantener el sistema financiero de ambos lados del Canal de la Mancha. Así pues, ya hay rumores recogidos por varios tabloides británicos sobre un posible rescate público a la banca inglesa por valor de unos 300.000 millones de euros.

El posible ‘efecto dominó’

Uno de los grandes temores de la Unión Europea es que alguno de los 27 países que se mantendrán en el proyecto común decida emprender un referéndum similar al británico al calor del éxito cosechado por los euroescépticos. De hecho, líderes de renombre como Marine Le Pen, en Francia, ya se han congratulado de la victoria de los británicos en su lucha contra la opresión comunitaria, exigiendo la celebración de una consulta en territorio galo.

Sin embargo, es poco probable que se convoque un referéndum de esta índole en alguno de los países claves de la unión económica y política europea, como la propia Francia o Alemania. Por el contrario, hay más temores sobre cómo van a reaccionar los ciudadanos y partidos políticos de los aliados tradicionales de Reino Unido, como Dinamarca, Holanda o Suecia. También está por ver cómo influye la crisis de refugiados en la mentalidad europeísta de los lugares donde más problemas se están experimentando en la actualidad, como Hungría, Austria o Polonia.

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big de Telefónica, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo y Finalista en los European Digital Mindset Awards 2016.