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Qué es y en qué consiste la comida falsa, una constante en las calles de Japón

Qué es y en qué consiste el Fake Food, el último grito que arrasa en Japón

La industria japonesa de la comida de mentira ya vende miles de unidades de sus réplicas, más caras incluso que las originales. ¿Su principal destino? Los escaparates de los restaurantes.

Su valor estimado ya supera los 90 millones de dólares: en Gujo Hachiman, una ciudad montañosa a tres horas de Tokio alberga la industria del Fake Food, cuyos orígenes rudimentarios se remontan a la década de los años 20 y cuyo gran artífice es Takizo Iwasaki, con taller en la mentada ciudad y que supo combinar perfectamente la precisión con el volumen. Este artesano realizó una tortilla falsa que apareció en una tienda departamental en Osaka en 1932 y que supuso el inicio primigenio de esta boyante industria.

¿Para qué sirven las réplicas de comida asiática cada vez más populares en Japón? Estas imitaciones en miniatura de platos originales del país sirven para publicitar la oferta gastronómica en los escaparates de los restaurantes, así como con fines ornamentales y de recuerdo para los turistas. En la actualidad, son varias las firmas que se dedican a fabricar estas piezas, muchas de ellas de carácter artesanal.

Las reproducciones de los platos se realizan principalmente en dos materiales: cera o plástico, buscando el máximo realismo posible. En japonés, este arte se conoce como sampuru y a comienzos del siglo XX se empezaron a difundir imitaciones en tres dimensiones para mostrar comida extranjera a la población local, más efectivas que las ilustraciones. En la actualidad, los restaurantes de lujo desembolsan cantidades considerables en exhibir las copias falsas de sus platos y la mayor parte de establecimientos las renueva de forma periódica. Pueden encontrarse toda clase de alimentos: desde réplicas de sushi a ramen con palillos, peces o cangrejos.

El proceso habitual es que la empresa o el artesano prepare el molde de silicona con una caja de madera a partir del plato en concreto que se quiere reproducir. A continuación se vierte parafina, cera o plástico líquido y cuando se solidifica, se consigue la base de la copia. Además de las “deliciosas piezas” para los restaurantes, también se generan imanes de nevera, memorias USB o llaveros orientados al sector turístico.

Existe una premisa para los foodies japoneses: cuánto mejor sea la réplica de plástico de un plato, mejor será la comida real que ofrece el restaurante. Por tanto, si no se cuidan las copias o estas parecen de calidad baja, los potenciales comensales lo perciben como un síntoma de dejadez y mala cocina.

Imagen | Messy Nessy Chic

Fuente | The Guardian

Sobre el autor de este artículo

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.

  • Antonio Vadillo

    Hola señorita, esos reclamos falsos son habituales de toda la vida de Buda en media Asia.

    De nada.