Entretenimiento

¿Qué es el festival Burning Man?

Escrito por Marcos Merino

Desde hoy y hasta el próximo 9 de septiembre, decenas de miles de personas (entre ellas, varios CEOs de Silicon Valley) levantarán una ‘ciudad efímera’ en el desierto de Nevada (EE.UU) para la celebración de un festival que se ha convertido en algo mítico durante sus 32 años de existencia.

El artista y activista estadounidense Larry Harvey moría el pasado 28 de abril. Éste será, por tanto, el primer año en que su gran creación se lleve a cabo sin su participación. Hablamos, claro, del festival Burning Man, el evento/experiencia artística que dio sus primeros pasos en 1986, en Baker Beach (San Francisco) contando con tan sólo 12 asistentes y consistiendo únicamente en la quema de la efigie de un hombre a modo de celebración del solsticio de verano (algo así como un remix de Las Fallas y de las Hogueras de San Juan). Cuatros años más tarde, cuando ya reunía algo menos de 1000 asistentes, cambió la playa californiana por el desierto de Nevada.

¿En qué se ha convertido el Burning Man?

Hoy en día, sin embargo, la organización del Burning Man cuenta con su propia CEO (las entradas, de 400 euros por persona, permiten que el presupuesto anual del evento sea de 40 millones de dólares) y reúne en el desierto de Black Rock a 70.000 personas (casi una cuarta parte de las mismas procedentes de fuera de los Estados Unidos) durante 9 intensos días de arte, ecología, música, ocio y extravagante innovación.

Pero, ¿qué ofrece Burning Man? Es difícil de definir… ofrece, por ejemplo, una ciudad: en mitad de la nada, se levanta en unos días una ciudad temporal, Black Rock City, con sus calles y avenidas dispuestas en un gigantesco semicírculo en torno a la figura antropomorfa destinada a ser pasto de las llamas durante la clausura del evento.

Las fotos de las últimas ediciones del evento muestran, además, una imagen ecléctica: más performance de arte alternativo que se le haya ido a alguien de las manos que festival veraniego, el look de muchos de los asistentes, entre lo hippie y lo steampunk remite a una versión feliz y colorista del (también desértico) mundo de Mad Max. Pero depende de a quién escuches: otros habituales pueden pintártelo como algo a medio camino entre el rito de iniciación y la realización de la Zona Temporalmente Autónoma teorizada por Hakim Bey. Hay, posiblemente, tantos Burning Man como ‘burners’.

Cinco ejemplos para conocer el Net.art

Hay Burning Man más allá de Nevada

No temas perderte la magia del Burning Man si no puedes desplazarte hasta Nevada: el festival cuenta con numerosos eventos similares oficialmente asociados al original. Destacan, por ejemplo, el de Burning Mountain en Suiza, AfrikaBurn en Suráfrica, Midburn en Israel o Fuego Austral en Argentina. Y, por supuesto, el español Nowhere, celebrado el pasado mes de julio en Los Monegros (Aragón) y que ya es el festival de este tipo más grande de Europa: 3.000 personas construyen su propia ciudad efímera durante sus 7 días de duración.

Los miembros de la red de eventos hermanos del Burning Man sólo han de comprometerse a cumplir una lista de 10 principios básicos:

  • Inclusión radical
  • Cultura del regalo
  • Desmercantilización
  • Autosuficiencia radical
  • Autoexpresión radical
  • Esfuerzo comunal
  • Responsabilidad cívica
  • No dejar rastro de basura
  • Participación
  • Inmediatez

El otro Burning Man (para millonarios)

Sin embargo, la “no mercantilización” no ha podido evitar el surgimiento de campamentos cerrados y exclusivos como el de White Ocean, donde los millonarios de Silicon Valley (como Mark Zuckerberg, Jeff Bezos o Elon Musk) y las estrellas de Hollywood disfrutan del ambiente de contracultura al tiempo que degustan de platos preparados por los mejores chefs, y de la ayuda de asistentes (a los que llaman sherpas). Una actitud que, bueno, no sienta bien en amplios sectores del público ‘burner’.

Según relata Nick Bilton, reportero del New York Times, “hay magnates de Silicon Valley que han estado acudiendo al festival durante años porque creen en los ideales del evento, en una comunidad abierta y libre en la que pueden ser ellos mismos y crean arte y música, y vivir durante una semana en un mundo en el que no hay dinero y en el que todo es compartir. Pero los millonarios que se han sumado en los últimos dos años hacen ver que no les importa el dinero pero en realidad no es así. Para ellos Burning Man es una manera de gastar de forma ostentosa”.

Imagen |  Bureau of Land Management (Flickr)

Sobre el autor de este artículo

Marcos Merino

Diseñador web y docente de educación no formal, imparte cursos de informática en el medio rural porque las brechas están para cerrarlas. Desde que le nombraron director de la revista de su colegio, no ha dejado de escribir.