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¿Qué es el brexit y cuáles serían sus consecuencias?

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Contestamos a las principales preguntas en torno al ‘brexit’, desde sus motivaciones, los apoyos que recibe y sus consecuencias económicas y para el sector TIC.

“¿Debe el Reino Unido permanecer como miembro de la Unión Europea o debe abandonar la Unión Europea?”. Esta será la pregunta a la que todos los británicos -mayores de 18 años, además de irlandeses, chipriotas y malteses, junto al resto de miembros de la Commonwealth, residentes en ese territorio- deben contestar el próximo jueves, 23 de junio, en un referéndum masivo que tiene amenazado todo el proyecto común europeo, el conocido como ‘brexit’, un término que recuerda al ‘grexit’ con que, en pleno rescate a Grecia, varios economistas hablaban de su posible expulsión de la eurozona.

En el caso del Reino Unido, la votación pública se debe a una corriente de opinión muy fuerte existente en Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte que defiende el derecho de voto de los ciudadanos sobre su pertenencia a la Unión Europea, debido a que no existe un referéndum sobre este tema desde 1975. El propio partido del primer ministro, David Cameron, ha sido uno de los que ha impulsado en un inicio esta consulta, apoyada también por el euroescéptico UKIP (Partido para la Independencia del Reino Unido) y algunos parlamentarios del partido laborista.

Pero, ¿cuáles son los motivos que llevan a los británicos a querer salir de la UE? Dos son las principales razones que impulsan a los partidos del ‘brexit’: la aportación económica del Reino Unido al resto de países comunitarios y la inmigración. En el primer aspecto, recordemos que -según cifras oficiales- Reino Unido envía 350 millones de libras a la Unión Europea cada semana. Los partidarios de la marcha de la UE también quieren recuperar la independencia de legislar y regular a su antojo sobre los temas clave de su economía, sin estar sujetos a las limitaciones e imposiciones de la Comisión y el Parlamento europeos.

En el segundo tema, muchos británicos (auspiciados por rostros conocidos como el exalcalde de Londres, Boris Johnson) consideran que formar parte del tratado Schengen está provocando la entrada de millones de inmigrantes al país en busca de trabajo, lo cual está reduciendo el salario medio (ya que estos extranjeros estarían dispuestos a trabajar por menos dinero), lo cual resta posibilidades laborales a los propios británicos y pone en riesgo su Estado del Bienestar y la recaudación de impuestos. La realidad es que son dos millones los inmigrantes comunitarios que residen actualmente en Reino Unido, 200.000 de los cuales son españoles. Por el contrario, en España residen 381.000 británicos, aunque cifras recientemente publicadas elevan el número hasta los 761.000. El futuro de ambos grupos sociales estaría en el aire en caso de salir adelante el ‘brexit’.

¿Qué opción se impondrá en el referéndum?

La lucha entre el sí y el no está más que disputada e, incluso, algunas de las últimas encuestas señalan que el ‘brexit‘ podría llegar a imponerse en la votación. Recordemos que no existe ni un mínimo de participación ni de mayorías, con lo que con que se obtenga un sólo voto a favor de la salida de la UE, los británicos abandonarían automáticamente (que no inmediatamente) el proyecto europeo. Uno de los últimos es el publicado por la firma de análisis IPSOS, la cual aludía a un 53% de apoyo al ‘brexit’, seis puntos por encima de los partidarios a quedarse dentro de la UE.

La campaña a favor de la pertenencia dentro de la Unión Europea la lidera David Cameron, quien ha recibido el apoyo de líderes internacionales como Barack Obama y la práctica totalidad de dirigentes europeos, incluyendo el gobierno español y los principales partidos que compiten en las elecciones del próximo 26J, apenas tres días después del referéndum británico. A su vez, Jeremy Corbyn, líder de la oposición laborista, apenas ha comenzado a hacer campaña en favor de mantenerse en la UE en las últimas semanas; en una táctica entendida por los expertos como un intento de no crear malestar entre las distintas corrientes de opinión del país y de dentro del propio partido.

Las consecuencias del ‘brexit’

En el caso de que los británicos apoyen mayoritariamente la salida de la Unión Europea, Reino Unido no dejará el proyecto comunitario de forma inmediata, sino que tendrá dos años -prorrogables- para pactar con el resto de estados miembro de la UE las condiciones de su marcha. Durante ese tiempo, aclaran fuentes oficiales, las autoridades británicas tendrán que seguir acatando las normas europeas y tampoco podrán negociar ninguna afiliación a otras naciones o asociaciones internacionales.

Dicho de otro modo, Reino Unido no podrá expulsar a los inmigrantes durante los próximos dos años, período a partir del cual sí se podrán imponer las cotas o mecanismos de control de fronteras que decida el gobierno de las islas.

En cuanto a la economía británica, ésta se vería notablemente afectada por un hipotético ‘brexit‘. Así, el ministro de Finanzas de Reino Unido, George Osborne, ya ha anunciado que, en caso de que su país abandone la UE, tendrá que llevar a cabo ajustes impopulares de urgencia por valor de casi 40.000 millones de euros, incluyendo tanto recortes en servicios públicos (como la sanidad o la educación) como subidas generalizadas de impuestos. 

Entre los sectores más afectados por el ‘brexit’ encontramos desde industrias tradicionales (como fabricantes de automóviles), firmas tecnológicas (que apostarán aún más por Irlanda como sede de sus operaciones europeas) hasta el sector financiero, el más importante del Reino Unido, concentrando cerca del 12% de su PIB. Los bancos británicos son algunos de los más importantes del mundo, especialmente en mercados como el bursátil o el cambio de divisas. Algunas de las entidades podrían decidir mover sus operaciones a Francia o Alemania como fórmula para seguir operando dentro de la Unión Europea.

Pero también los países que sigamos dentro de la UE sufriríamos las consecuencias del ‘brexit’. Más allá del dinero que los británicos aportan a las arcas comunitarias (cifra importante pero muy alejada de las de sus homólogos alemanes o franceses), el euro podría perder toda su importancia global si Reino Unido decide dejar de operar en los mercados internacionales con esta moneda, práctica que actualmente realiza por distintas alianzas y estándares comunitarios pese a no utilizar el euro oficialmente en sus fronteras.

Las posibles repercusiones en el ámbito tecnológico

La escena tecnológica ya se ha opuesto con firmeza a una posible salida del Reino Unido de la Unión Europea. En ese sentido, un reciente estudio realizado en las islas demostraba que el 87% de los ejecutivos TIC se mostraba en desacuerdo con el abandono por parte de su país de las instituciones europeas, frente a un 3% de euroescépticos y un 10% de indecisos. Todos ellos aluden a que un hipotético ‘brexit’ podría dificultar a las empresas británicas acceder a los clientes que operan en su mayor mercado: el resto del continente. También entorpecería la búsqueda y contratación de talento extranjero, así como sería un obstáculo a la hora de convencer a compañías internacionales para operar desde el Reino Unido.

El propio Stephen Hawking se ha mostrado contrario a que el Reino Unido abandone la UE. Asimismo, en el caso de las telecomunicaciones, si este país abandona la UE, los británicos ya no estarían obligados a seguir los dictámenes comunitarios, logrando la Ofcom (el regulador británico) plena libertad para imponer condiciones a las ‘telco’ que operen en ese país, poniendo en riesgo el fin del ‘roaming’ dentro del Viejo Continente, previsto para junio de 2017. Por otro lado, el ‘brexit’, también podría tener implicaciones inmediatas en la forma de gestionar el espectro radioeléctrico en Reino Unido, la modernización de las redes de telecomunicaciones o la convivencia de operadores de telecomunicaciones y de televisión entre los distintos países.

En el caso de los centros de datos y el tratamiento de la información, Reino Unido ha sido históricamente defensor de posiciones más tolerantes a la intromisión de organismos de seguridad en sus datos confidenciales y privados, con lo que una posible independencia de los dictámenes comunitarios podría dar rienda suelta a esta vieja ambición. Bruselas no tardaría en endurecer las garantías que se les exigirían a los proveedores de servicios tecnológicos británicos para poder trabajar con datos provenientes del Viejo Continente, con el consiguiente perjuicio para las empresas que manejan este tipo de datos a un lado y otro del mar.

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big de Telefónica, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo y Finalista en los European Digital Mindset Awards 2016.