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¿Puede IoT reducir el desperdicio de alimentos?

Puede el IoT reducir el desperdicio de alimentos
Escrito por Óscar Condés

Internet de las cosas posibilitará optimizar las cadenas de distribución, mejorar la trazabilidad y la calidad de los alimentos y ampliar su caducidad.

Desgraciadamente, una tercera parte de la producción mundial de alimentos se desperdicia, según datos extraídos de un estudio de la FAO del año 2011. Y aunque esto es algo muy conocido para el comercio minorista, y sus causas hay que buscarlas entre múltiples factores, las pérdidas vinculadas a las cadenas de suministro ineficientes suponen más de un 25% del  desperdicio total y representan 1,3 billones de toneladas de comida perdida.

Con 50 millones de dispositivos conectados, desde ahora mismo y hasta el 2020, Internet de las Cosas se presenta como una de las grandes revoluciones en innovación. La demanda de dispositivos conectados pronto afectará a todos los sectores y revolucionará tanto el uso privado como el profesional. Ya sea en el sector salud, textil o transporte, se calcula que los dispositivos inteligentes serán capaces de generar 7.000 millones de dólares de ingresos en ventas dentro de cuatro años.

Pero “más allá de los ingresos en ventas, IoT también será de gran ayuda para el crecimiento mundial, los dispositivos conectados generarán grandes sumas de dinero y optimizarán la gestión de los recursos en el mundo. Gracias a la optimización de las cadenas de suministros y a líneas de distribución más cortas, pronto será posible resolver temas como el desperdicio de alimentos, así como mejorar la trazabilidad y la calidad de los alimentos que consumimos” nos cuenta Thierry Vasseur, vicepresidente de Zebra Technologies, empresa especializada en etiquetas RFID.

¿Cómo va a contribuir IoT?

Para reducir el desperdicio de alimentos en el mundo, Internet of Things ofrece grandes posibilidades en el ámbito de la trazabilidad de la granja a la mesa, un camino que tradicionalmente ha sido un gran problema. En la actualidad, las etiquetas de códigos de barras pegadas a los productos o etiquetas RFID en los palets permiten la localización de los productos alimenticios en cada etapa de su viaje por la cadena de suministro: Desde que sale de los campos de cultivo hasta el lugar de su distribución, pasando por las zonas de tratamiento para, finalmente, llegar a las tiendas al por mayor y/o grandes supermercados.

Gracias a las etiquetas conectadas y a los portales capaces de leerlas, se podrá reducir el tiempo de almacenamiento y de tránsito de los productos en esta cadena. Esto repercutirá en alargar la fecha de caducidad de muchos alimentos y en que habrá menos que tengan que ser retirados de las estanterías o tirados a la basura por haber caducado.

Por otro lado, Internet de las Cosas contribuirá a mejorar la información de los usuarios. Los códigos de barras 2D GS1 más novedosos pueden incluir muchos más datos, siendo posible utilizarlos tanto para mantener la trazabilidad del artículo a su paso por la cadena de suministro, como para informar al consumidor sobre el origen del producto, fecha de producción o incluso la forma en la que se produjo.

Además de aportar grandes beneficios respecto a la perdida y desperdicio de alimentos, Internet de las Cosas también permitirá a las marcas fidelizar mejor a sus clientes. Por ejemplo los consumidores ya pueden escanear los códigos de barras para obtener información directamente en sus smartphones, inaugurándose así la nueva era del retail inteligente, que ofrecerá la oportunidad de incluir recetas en las listas de ingredientes para animar al consumidor a que pruebe cosas nuevas y compre más productos, así como nuevas formas de comunicación en la tienda”, concluye Vasseur.

Más información | Zebra Technologies

Sobre el autor de este artículo

Óscar Condés

Periodista todoterreno especializado en tecnología y con una amplia experiencia en medios de comunicación. Fotógrafo, realizador, bloguero, viajero y apasionado por la tecnología desde la era analógica. Asistiendo en primera línea de trinchera a los cambios de la revolución digital.