Entretenimiento

Pon una ‘arcade’ en tu vida

Escrito por Esther Macías

¿Frecuentabas los ‘recres’ en los 80? ¿Te acuerdas de las máquinas ‘arcade’, reinas del juego juvenil en aquella época? La española Bricoarcade trabaja para hacer realidad el sueño de los nostálgicos de esos años o, simplemente, de los amantes de la tecnología retro

Bricoarcade es una empresa que “vende nostalgia”, “cumple sueños” y, además, “se toma el ocio muy en serio”. Así es como define la actividad de esta empresa especializada en crear antiguas máquinas recreativas, las llamadas arcades uno de sus fundadores, Fernando Rodríguez. La idea, curiosamente, surgió cuando tres amigos, los creadores del proyecto, jugaban una partida de otro juego muy popular entre los españoles: el futbolín. “Empezamos a hablar de nuestros años mozos en los salones recreativos, de las máquinas arcade y de los personajes y los juegos míticos, como Pacman, Space Invaders, etc., y, sobre todo, de la pena que daba que todo eso hubiera caído en el olvido. Una cosa llevo a la otra y primero imaginamos, luego empezamos a describir y, finalmente, acabamos por dibujar en un papel cómo debería ser una máquina de este tipo ahora. Una vez plasmado en el papel, donde todo se ve más claro y curiosamente factible, pensamos que éramos capaces de construir una máquina arcade nosotros mismos y recrear la experiencia  ochentera… ‘Sólo’ nos teníamos que informar de qué se necesitaba para poner en práctica nuestro sueño. Cada uno se llevó sus ‘deberes’ y, a diferencia de otras gloriosas ideas que siempre quedan en el olvido, cada uno cumplió su parte del ‘trato’. Esto nos llevó a tomarnos muy en serio nuestro ocio, desencadenando el brote de lo que hoy es Bricoarcade.

Taller de Bricoarcade.

Inicios del proyecto

No obstante, aunque esta idea se remonta a dos años atrás, no fue hasta el pasado año, hace casi un año (en junio de 2012) cuando comenzó el proyecto “de forma seria”. “La verdad es que la parte de construir el mueble no nos preocupó mucho, pues uno de nosotros es carpintero (que además es el propietario del citado futbolín), pero sí nos inquietaban los diferentes sistemas de juego, los tipos de botones, los interfaces (tanto de software como hardware) –explica Rodríguez–. Y, aunque ya conocíamos bastante los emuladores y algún ‘pinito’ habíamos hecho en ese campo, estábamos a años luz de lo que queríamos hacer”.

Rodríguez confiesa que “al principio, fue un poco lioso”. No obstante, poco a poco y “gracias a foros especializados de Internet, y a unas cuantas partidas más en el futbolín, fuimos encajando el rompecabezas planteado e hicimos nuestra primera máquina con un resultado bastante espectacular y funcional (aunque hemos evolucionado mucho desde aquel primer modelo)”, afirma. Dicha máquina la ubicaron en la carpintería de uno de los socios del proyecto. “Con el paso del tiempo, y al tenerla visible en la carpintería, la gente nos preguntaba por ella, se echaba una partidilla y terminaba por preguntar si podíamos hacerle algo similar y así fue como decidimos emprender la aventura”.

En la actualidad son cuatro las personas que forman Bricoarcade. Además de Fernando Rodríguez, que es quien se encarga de los diseños clásicos en vinilos, botoneras y “todo lo que tiene que ver con la parte de Internet” (no en vano es un experto en la materia habiendo trabajado como director de revistas de prestigio del sector como iWorld o Techstyle), trabajan en la compañía José Enrique Gallego, el carpintero y el artífice de los muebles (“siempre ha dicho que si algo se puede hacer en madera él lo hace”, asevera Rodríguez); Iván Rodríguez, el más joven y propietario de una tienda de reparación de ordenadores en Madrid (Repararelpc.es) y quien se encarga de proporcionar los equipos informáticos precisos, “todos a estrenar”; y, finalmente, Juanjo Chuwa, el artista, que “es capaz de hacer un arte dibujado a mano de cualquier motivo y en prácticamente cualquier técnica”, indica Rodríguez, quien firma, además, que aunque cada uno de los miembros de Bricoarcade está especializado en cierto campo, “al final todos somos un poco ‘bomberos’ pues siempre terminamos tratamos de ayudar en otras áreas”, indica.

El target de Bricoarcade

¿A quién va dirigido el proyecto? Pues a todo el que quiera disfrutar de una arcade en su casa. “En su mayor parte –señala Rodríguez–, se interesan aquellos que vivieron el auge de estas máquinas y que vivieron las salas de ‘recres’. Digamos que se trata de un público comprendido entre los ‘treinta y alguno’ hacia arriba, aunque algún chico de ‘veintipocos’ se ha acercado por nuestro local. Nos suelen preguntar por un determinado juego o si sería posible realizar una máquina con una determinada temática que les despierta nostalgia. Tenemos que confesar que en todas las máquinas que hemos ido entregando siempre se nos va algo de nosotros”.

La experiencia les ha llevado a crear prácticamente cualquier tipo de máquina del tipo arcade. En lo que va de año ya han tenido más de 20 clientes. “Hay que tener en cuenta que se trata de productos muy exclusivos y personales. Cada uno de ellos nos ha supuesto un reto y algún que otro quebradero de cabeza…”, afirma el portavoz.

Productos

Además de máquinas arcade clásicas, el equipo de Bricoarcade construye y vende las llamadas bartop (como una clásica pero partida por la mitad, manteniendo la parte superior), lowboy, cocktail, pies convertidos a panel de control, etc. “todo lo que sea susceptible de hacer en madera lo hacemos”, indica Rodríguez.

Incluso han construido un mando arcade que tiene en su interior un sistema de juego de modo que sólo hay que conectarlo a la televisión (mediante HDMI) para ponerse a jugar. Aunque el responsable reconoce que la gente prefiere un mueble grande y clásico. Incluso han fabricado una línea de mandos arcade que evitan ‘machacar’ el teclado del ordenador cuando se juega.

En cuanto al precio de estas máquinas, aunque depende de lo que pida el usuario (si quiere meter vinilos, más o menos botones, un ordenador de cierta potencia, un sistema de juego específico, que el monitor tenga determinadas pulgadas, etc.), suelen costar unos 1.200 euros si se trata de una máquina entera, hasta el suelo. Las de medio cuerpo (las bartop) suelen llegar a los 900 euros.

¿Por qué Bricoarcade?

Aunque en España existen diversas empresas que se dedican a hacer máquinas recreativas, algo que Rodríguez y su equipo valoran pues, comenta, “nos encanta que la gente vuelva a recordar ese período que marcó nuestras vidas”, Bricoarcade tiene ciertas ventajas: “Además de estar especializados en bartop, somos de las pocas empresas que podemos hacer máquinas completas prácticamente idénticas a las que poblaban las salas arcade. Además tenemos un sistema ‘modular’, donde el cliente puede optar por adquirir solo el mueble, o sumar el sistema eléctrico, panel de control, etc. o, si no quiere complicarse demasiado, podemos entregar el producto final”. Y, añade el portavoz, “ponemos todo nuestro cariño e ilusión en ello”. “Nos gusta hablar con nuestros clientes y sobre todo, compartir momentos –explica–. Ofrecemos un trato personalizado y tratamos de formar parte de su sueño. Presumimos de no haber entregado una máquina igual y de contar con un sistema cloud de soporte para nuestros clientes”.

Aunque de momento la inversión con la que cuenta el proyecto es la que han puesto los propios socios de la empresa, les encantaría “que alguien apostara por nuestra aventura, igual que nosotros lo hacemos día a día”, reconoce Rodríguez, que afirma que seguirán luchando para hacerse un hueco en el mundo “arcade doméstico”.

 

Sobre el autor de este artículo

Esther Macías

Periodista especializada en tecnología, innovación, economía digital y emprendimiento. Tras un largo paso por iWorld y ComputerWorld, desde 2013 estoy inmersa en la prodigiosa aventura de TICbeat como jefa de redacción.