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El poder de la postura: Tres claves para lograr el éxito

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Escrito por Óscar Condés

La importancia del lenguaje corporal es algo que ya sabemos pero la posibilidad de que nuestras posturas puedan determinar directamente el éxito o no en una determinada situación es algo que a priori parece descabellado. No así para Amy Cuddy (en la foto), una psicóloga que lleva años extendiendo sus teorías sobre el poder del lenguaje corporal, “poder de la pose” o de la presencia.

Para Cuddy, este poder se consigue logrando una conexión cuerpo-mente y adoptando el lenguaje corporal de los poderosos, con el fin de sentirnos y actuar con más confianza. Este poder es un camino hacia un estado que nos otorgue confianza en nosotros mismos para tener éxito en situaciones difíciles, además de hacernos que seamos capaces de expresar todo nuestro potencial. Cuando hemos logrado la conexión necesario de nuestro cuerpo y mente somos capaces de afrontar los desafíos sin sentirnos amenazados. Ya estemos en una entrevista de trabajo o en la presentación de nuestra nueva empresa, la gente que nos ve notará ese poder y, consecuentemente, nos verá de forma más positiva.

Tres claves para conseguirlo

  1. Hacer creíble nuestra historia. Cuando tenemos una actitud correcta y hemos logrado la conexión de cuerpo y mente adecuada, somos capaces de demostrar tal convicción y pasión que el resto de personas creerán a pies juntillas lo que les estemos contando.
  2. Estar seguro sin ser arrogante. Una persona que se muestra demasiado enérgica y agresiva y que se cierra al resto y a sus sugerencias se vuelve menos interesante. Una persona segura debe tener presentes a los demás, escuchar sus puntos de vista e integrarlos para crear valor para todos. “Una persona realmente segura no requiere de arrogancia, que no es más que una cortina de humo para la inseguridad”, afirma Cuddy.
  3. Sincronizar nuestra comunicación verbal y no verbal. Cuando no somos auténticos (o cuando engañamos intencionalmente a alguien), nuestra comunicación verbal y no verbal resultan incongruentes. La causa es que cuando uno se comporta así debe ajustar constantemente lo que está diciendo y lo que hace para crear la impresión que quiere dar al otro. Si nuestra presencia es la correcta, nuestro comportamiento verbal y no verbal debe coincidir. Así, nuestro interlocutor no se distraerá y pondrá toda su confianza en nosotros.

En última instancia, si confiamos en nosotros mismos, los demás serán más propensos a tener confianza en nosotros también. Esto no necesariamente significará que obtengamos el trabajo o la inversión que buscábamos, pero al menos sabremos que hemos hecho todo lo posible.

Vía | Bussines insider
Foto | Thatcher Cook

 

Sobre el autor de este artículo

Óscar Condés

Periodista todoterreno especializado en tecnología y con una amplia experiencia en medios de comunicación. Fotógrafo, realizador, bloguero, viajero y apasionado por la tecnología desde la era analógica. Asistiendo en primera línea de trinchera a los cambios de la revolución digital.