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La piratería siguió “viento en popa” en 2015

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Escrito por Óscar Condés

El Observatorio de la piratería y hábitos de consumo de contenidos digitales denuncia que el 87,48 % de todos los contenidos consumidos en 2015 eran ilegales.

La piratería digital sigue batiendo récords en España y con ello perjudicando gravemente a creadores e industrias culturales y de contenidos digitales. Así, casi un 90% de los contenidos consumidos el pasado año eran ilegales y solo el 36 % de accesos fueron dentro de la legalidad, un 4% menos que el año anterior. El porcentaje de consumidores que consumió ilícitamente contenidos en Internet creció hasta el 63 %, cuando en el año 2014 era un 58 %.

Estos son algunos de los datos recogidos en el “Observatorio de la piratería y hábitos de consumo de contenidos digitales 2015”, elaborado por la consultora independiente GfK a petición de LaLiga y la Coalición de Creadores e Industrias de Contenidos, que representa a la mayor parte del sector cultural y del entretenimiento en España. Por segunda vez consecutiva, el estudio ha incorporado datos sobre la incidencia de la piratería en las series de TV y en las retransmisiones de partidos de fútbol, además de las fuentes de ingresos de las web que ofrecen contenidos pirateados.

Accesos ilegales y lucro cesante

En números totales, en 2015 se accedió ilegalmente a 4.307 millones de contenidos digitales, con un valor de mercado que alcanzaría los 24.058 millones de euros. El valor total del lucro cesante por la piratería sería de 1.669 millones de euros, y los accesos ilegales según el contenido se repartirían en música (20 %), películas (37 %), videojuegos (14 %), libros (15 %), series (30 %), y fútbol (11 %).

Según el estudio, el 62 % de los que acceden a contenidos ilegales lo hacen por los siguientes motivos: “Los contenidos originales son muy caros” (62%), la “rapidez y facilidad de acceso” a los contenidos (55 %), porque “ya pago mi conexión a Internet” (53 %) o porque “no pago por un contenido que posiblemente luego no me guste” (47 %). Para los responsables del estudio, resulta muy significativo el aumento de las justificaciones como “no estoy haciendo daño a nadie” y “no hay consecuencias legales para el que piratea, ya que no pasa nada”, actitud que adoptaron un 29 y 26 % de usuarios (respectivamente), frente al 19 % de 2014. Motivaciones que son comunes tanto por consumidores de contenidos culturales y de entretenimiento como los de retransmisiones de fútbol, lo que según los responsables del Observatorio demuestra que se trata de un problema generalizado.

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Formas de acceso y fuentes de ingresos

Respecto a la forma de acceso se constata un notable crecimiento del uso de buscadores para acceder al contenido ilegal, pasando del 72 al 81 %, con Google como el más utilizado (nueve de cada diez accesos). Además, más de un 74 % de las webs desde las que se accedió a contenidos ilegales están financiadas por publicidad (frente al 71 % en 2014). De ésta, casi el 75 % correspondía a sitios de apuestas y juego online (70 % en 2014), el 53 % a sites de contactos (43 % en 2014) y más del 41 % a contenido para adultos (33 % en 2014).

Por otro lado, llama la atención que más de un tercio de la publicidad en sitios piratas corresponda a productos de consumo de marcas de prestigio de alimentación, moda, seguros, telefonía, etc., lo que confirma la urgente necesidad de una mayor colaboración entre industria y anunciantes para mejorar el ecosistema de la publicidad online.

En cualquier caso, el estudio señala que las fuentes de ingresos de estos sitios son variadas, destacando especialmente que un 36,4 % de los consumidores tuvo que registrarse como usuario y ceder sus datos, lo que los piratas recopilan en bases de datos que se usan en campañas de emailing comercial alcanzando precios elevados en el mercado. Asimismo, los medios de pago juegan un papel importante en el funcionamiento de estos sites, especialmente en los que comercializan cuentas premium, reciben donaciones o sistematizan el envío de mensajes de móvil al usuario registrado para informarles de nuevos contenidos en la web. Los usuarios que habrían pagado alguna vez por el contenido descargado de estas páginas alcanzó el nueve por ciento, cuando en 2014 era de sólo un cinco por ciento.

Repercusión en el empleo

La repercusión de la piratería en el empleo delata cifras muy preocupantes para los creadores y las industrias culturales y de contenidos. Se trata de un sector que emplea actualmente a 58.557 trabajadores directos, cuando en un escenario sin piratería podría haber 21.672 nuevos puestos de trabajo directos (un incremento del 37 %), y unos cien mil indirectos.

Por otro lado, las arcas públicas dejaron de recibir por culpa de la piratería 337 millones de euros en concepto de IVA, así como 162 millones en cotizaciones a la Seguridad Social y casi 48 millones de euros en IRPF. Es decir, el Estado habría dejado de percibir en 2015 a causa de los accesos ilegales a contenidos un total de 547 millones de euros.

Las medidas más eficaces contra la piratería, a juicio de los propios internautas, serían las siguientes: Bloquear el acceso al sitio web que ofrece los contenidos (65 %), desarrollar campañas de concienciación social (52 %), sancionar tanto a las operadoras y proveedores de acceso a Internet (58 %), como a los usuarios infractores, bien con multas (49 %), bien restringiéndoles el uso de Internet (40 %).

Sin embargo, mientras que alrededor del 70% de consumidores recuerda campañas de comunicación contra la violencia de género y más del 60% las de seguridad vial, apenas dos de cada diez recuerdan campañas contra la piratería digital.

La situación demuestra que las medidas tomadas por el Gobierno no han sido suficientes y es urgente aplicar con eficacia la legislación vigente”, ha comentado Carlota Navarrete, directora de la Coalición.

Más información | La Coalición

Sobre el autor de este artículo

Óscar Condés

Periodista todoterreno especializado en tecnología y con una amplia experiencia en medios de comunicación. Fotógrafo, realizador, bloguero, viajero y apasionado por la tecnología desde la era analógica. Asistiendo en primera línea de trinchera a los cambios de la revolución digital.