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Ocho ideas para acabar con la contaminación de plástico en los océanos

El Foro Económico Mundial recoge ocho propuestas para acabar con la lacra de plásticos que inunda (nunca mejor dicho) nuestros océanos. Desde productores hasta reguladores, pasando por los propios ciudadanos, todos tenemos responsabilidad en la lucha contra la contaminación por plástico.

La contaminación de los plásticos en el océano lleva siendo documentada por investigadores desde 1970, pero no ha sido hasta el año pasado cuando este tema ha saltado a la primera plana de la agenda pública. Las imágenes tristes de playas y mares plagados de bolsas y botellas han creado una alarma social, más que justificada con los datos en la mano.

Cada año, se estima que ocho millones de toneladas de plástico terminan en el océano. Un producto que antaño fue alabado como un golpe de genialidad se ha convertido en uno de los problemas ambientales de más rápido crecimiento en el mundo. Puede ser difícil imaginar cuánto son realmente ocho millones de toneladas.

Para ponerlo en perspectiva, es aproximadamente igual al peso de toda la población de España y el Reino Unido. Más aún: se estima que la cifra aumentará a 60 toneladas por minuto para el año 2050 si continúa el uso actual de plástico y la falta de una gestión adecuada de los desechos.

El plástico genera grandes problemas para la vida silvestre y para los humanos. Aves, tortugas y otras criaturas oceánicas quedan atrapadas en bolsas, atrapadas en redes de pesca abandonadas y mueren con sus vientres llenos de plásticos. El plástico entra de este modo a la cadena alimenticia y a los alimentos que comemos. De hecho, se ha encontrado plástico en prácticamente todas las especies de peces examinadas, además de en los mejillones y los cangrejos de las nieves. Y esto es solo el comienzo.

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¿Qué podemos hacer con esta lacra? ¿Cómo podemos poner freno a la creciente oleada de contaminación por plástico en nuestros océanos? Los expertos señalan ocho aspectos fundamentales a tener en cuenta en esta batalla contra el aciago destino de nuestros mares:

Reducir nuestra dependencia plástica

Usamos una cantidad extraordinaria de artículos de plástico de un solo uso, como pajitas, bolsas de plástico, envases, vasos, platos y cubiertos de plástico. Debemos ponerle fin: un número cada vez mayor de países ha impuesto una prohibición sobre los plásticos desechables y las bolsas de plástico (incluyendo España), o ha establecido objetivos concretos para reducir el consumo y el desperdicio de plástico. Este esfuerzo debe ampliarse para que el consumo mundial de plástico disminuya.

Mayor responsabilidad del productor

En los últimos 50 años, la producción mundial de plástico se ha duplicado, y los principales fabricantes de plástico planean incrementar la producción en casi un tercio en los próximos cinco años.

En 1974, el consumo promedio de plástico per cápita fue de 2 kg. ¡Hoy, la cantidad ha aumentado a 43 kg! Esto está llevando al mundo en la dirección incorrecta. En su lugar, se deben desarrollar alternativas a los plásticos no degradables, y las industrias responsables de los principales residuos plásticos deben ser objeto de acuerdos específicos de la industria y acuerdos de responsabilidad del productor, con requisitos más exigentes para la manipulación, recolección y reutilización de desechos y equipos de plástico rotos.

Aumentar las tasas e impuestos sobre plásticos contaminantes

La mayoría de los plásticos que se usan hoy en día se producen a partir del petróleo y son una fuente tanto de emisiones climáticas como de contaminación en los océanos. Como ejemplo, en Noruega solo el 0.5 por ciento del plástico es renovable.

A pesar de eso, el plástico fósil es aún más barato de fabricar y comprar que las alternativas renovables, por lo que los gobiernos deben valorar la implementación de un impuesto o tasa sobre los plásticos contaminantes. Las tarifas deben cambiarse para que el plástico reciclado sea más económico que el fósil.

Mejorar la gestión de residuos

La mayor parte de los desechos de plástico proviene de países en desarrollo. El rápido crecimiento de la población y una creciente clase media provocan que el consumo de plástico aumente más rápido que la capacidad para gestionar los desechos de plástico, y por lo tanto, gran parte del exceso termina en el mar.

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China e Indonesia se encuentran entre los países que producen la mayor cantidad de desechos plásticos. Como parte de la solución, se debe establecer un programa de ayuda internacional para desarrollar la infraestructura de gestión y reciclaje de residuos.

Visión cero para el plástico oceánico

En diciembre de 2017, la Asamblea del Medio Ambiente de la ONU adoptó un objetivo global para detener la descarga de plástico al mar. Hay que profundizar más en este terreno, estableciendo un acuerdo internacional con objetivos firmes y plazos para la implementación, garantizando el mapeo de las fuentes de desechos marinos, una mayor responsabilidad del mercado para evitar nuevas propagaciones y el fortalecimiento de la gestión de desechos a nivel mundial.

Aumentar la vigilancia

Los investigadores estiman que más del 70% del plástico termina en el fondo del mar. Con el tiempo, se descompone en partículas diminutas, pero no sabemos qué le sucede a este material ni cómo deshacernos de él. Deben fortalecerse los esfuerzos para mapear y monitorizar, así como realizar investigaciones sobre los efectos negativos.

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Una iniciativa importante en esta dirección es REV, el buque de investigación y expedición más grande del mundo, que tiene como objetivo resolver los mayores desafíos en el océano, incluido un capítulo dedicado al plástico.

Detener el flujo de residuos de plástico en el mar

Se sospecha que alrededor del 80% del plástico en el océano proviene de actividades e industria en tierra. Esto incluye desde llantas de automóvil, equipos deportivos técnicos y ropa de lana, colillas de cigarrillos y bastoncillos de algodón. Evitar su uso, u optar por alternativas más ecológicas, es clave en la lucha contra esta lacra.

Aumentar los fondos para la limpieza

Para resolver el problema con el plástico, debemos asegurarnos de que las operaciones de acción y limpieza se llevan a cabo en las áreas donde el problema es mayor. Gran parte del trabajo, sin embargo, se ve obstaculizado debido a la falta de recursos financieros.

Al establecer un fondo oceánico global, con la gestión de los desechos y la limpieza de las áreas marinas en un lugar prioritario en la agenda, estaremos un paso más cerca de la meta: un futuro sin contaminación plástica en nuestros océanos.

*Este texto es una traducción interpretada de un artículo de Nina Jensen, directora ejecutiva de X Four-10 / REV, promovido por el Foro Económico Mundial.

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, La Razón, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo, ganador del Premio Día de Internet 2018 a mejor marca personal en RRSS y finalista en los European Digital Mindset Awards 2016, 2017 y 2018.