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Netflix llega a Cuba

Netflix llega a Cuba
Escrito por Manuela Astasio

El servicio de ‘streaming’ aprovecha el recién iniciado proceso de apertura a Estados Unidos para implantarse entre los pocos cubanos que tienen recursos para contratarlo.

El premiado drama político sobre las intrigas del Congreso estadounidense House of cards se emitirá, a partir de ahora, también en territorio cubano. El servicio de streaming Netflix, responsable de la serie que protagoniza Kevin Spacey y de otras como Orange is the new black, ha anunciado su llegada a la isla caribeña.

Según ha informado en un comunicado, el plan de Netflix pasa por implantar su oferta de entretenimiento online en Cuba a medida que “el acceso a Internet de sus habitantes mejora y las tarjetas de crédito están cada vez más disponibles”.

Desde ayer, los cubanos que cuentan con acceso a Internet de banda ancha y métodos de pago internacionales pueden suscribirse a Netflix y disfrutar de su selección de películas y series, algunas, como las mencionadas antes, de producción propia.

No obstante, ésa es, todavía, una pequeña franja de la población. Para contratar Netflix es necesario contar con una conexión de un mínimo de 2,3 Mbps, un servicio casi anecdótico en Cuba, y pagar una cuota mensual de entre 6 y 10 euros, un precio que representa una parte sustancial del salario de la mayoría de los cubanos. Aun así, Netflix ha llegado antes a Cuba que a España.

Estados Unidos y Cuba se encuentran en pleno proceso de negociación para normalizar sus relaciones, congeladas durante décadas. La compañía Netflix ha decidido dar este paso para adelantarse a una posible apertura económica del gobierno de Raúl Castro y aprovechar, así, antes que nadie, sus ventajas. También, piensan otros, ésta es una forma de comenzar a contaminar a la audiencia cubana con la cultura made in the USA en esta etapa de cambio.

La pasada primavera algunos medios, incluido TICbeat, se hicieron eco de Zunzuneo, una red social que USAID, la Agencia Estadounidense de Cooperación Internacional, llevó en 2010 a Cuba con el interés de debilitar al régimen castrista. Se trataba de una red de mensajería instantánea capaz de poner en contacto a cientos de miles de cubanos, que comenzó difundiendo contenidos en apariencia “inocuos”, como información sobre música y deportes, pero cuya hoja de ruta contemplaba la transformación en una herramienta para el brote de una hipotética ‘Primavera Cubana’. Cuba lleva tiempo en el punto de mira de los poderes tecnológicos.

Foto cc: Howard Ignatius

Sobre el autor de este artículo

Manuela Astasio

Soy una periodista especializada en nada, que ha pasado por Deportes, Agroalimentación, Cultura y por la delegación de Efe en México DF. Ahora me toca hablar de nuevas tecnologías y redes sociales, cosa que hago con mucho gusto y un poco de cinismo.