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Nanotecnología para conservar arte antiguo

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Escrito por Rafael Claudín

El famoso autorretrato de Leonardo Da Vinci, cada vez más cerca de la desaparición, ha sido objeto de un estudio que examina la degradación a nanoescala.

¿Qué hacer cuando una obra de arte tan delicada como el autorretrato de Leonardo Da Vinci está tan deteriorada que parece que está a punto de desvanecerse? Lo primero, conseguir que la Biblioteca Reale di Torino conceda el permiso necesario para sacar la obra del archivo. Algo que rara vez ocurre, aunque en esta ocasión sí la han cedido al Istituto Centrale per il Restauro e la Conservazione del Patrimonio Archivistico, ubicado en Roma.

Lo segundo, reunir a un equipo de expertos de Italia y de Polonia, con la delicada tarea de idear una forma no dañina para la obra de estudiar su estado real de conservación. El equipo ha desarrollado un método a nanoescala, no invasivo, para identificar las causas de la degradación y proponer una estrategia de conservación ajustada a esos datos. El método les ha permitido realizar un análisis espectral para observar los cambios químicos sufridos a nivel molecular y determinar el nivel de concentración de los cromóforos.

Los cromóforos son los átomos responsables del color. En vida de una planta, son parte integrante del proceso de fotosíntesis; y cuando la planta se ha convertido en un papel sobre el que alguien como Da Vinci desarrolla su arte, los cromóforos son culpables del amarilleamiento que genera la exposición prolongada a la luz y el oxígeno. Si la obra ha pasado siglos de almacenamiento en malas condiciones de humedad y falta de protección , como es el caso, ese amarilleamiento puede acabar con ella.

Lo tercero que hay que hacer es publicar los resultados del estudio de los expertos en un medio como Applied Physics Letters. El lugar adecuado para relatar que la humedad y el oxígeno han producido químicos volátiles que han ido degradando el papel, así como para mostrar el estudio del efecto de los cromóforos en la decoloración del retrato del maestro italiano.

Por último, habrá que repetir este proceso con cierta regularidad para tener datos comparativos que permitan establecer también la velocidad de degradación en las condiciones actuales de conservación de la obra. Y, a partir de ahí, establecer un programa de restauración y conservación específico que permita ampliar la vida del retrato. De paso, como indica Gizmag, se podrá comprender mejor el propio proceso de degradación y trasladar ese conocimiento a otras obras.

Nanotecnología para devolver la vitalidad a las obras de Da Vinci… ¿No tenéis cada vez más la impresión de que estamos viviendo un presente distópico?

Sobre el autor de este artículo

Rafael Claudín

Rafa M. Claudín ha trabajado durante más de 15 años como periodista especializado en tecnología de consumo en medios como PC Actual, Computer Idea, Tech Style o la versión española de Gizmodo, además de colaboraciones en diversas revistas de videojuegos y otras más generalistas como QUO.