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Así es como la música te hace mejor persona, según la ciencia

Así es como la música te hace mejor persona, según la ciencia

Según diversos estudios científicos, existen tipos de música que te hacen ser una persona más generosa, cooperativa, dispuesta al trabajo en equipo y con más empatía. Te explicamos qué clase de música escuchar para desarrollar estas aptitudes.

La música aporta múltiples bondades a la hora de realizar nuestro trabajo, como hemos señalado en otras ocasiones. Disponer de música en la oficina, en tu casa si eres freelance o en tu espacio de coworking te aportará potencial para canalizar las emociones negativas y reducir el estrés, generando bienestar y propiciando una adecuada relajación.

Esta es la canción más relajante del mundo, según un experimento científico

También es beneficiosa para suprimir las distracciones laborales y contribuir a una buena concentración -como sucede con el ruido blanco a la hora de conseguir un descanso reparador-, es inspiradora e impulsora de ideas creativas debido a su carácter motivacional e incrementa la productividad y el buen desempeño laboral. Para mejorar tu rendimiento se recomiendan determinados tipos de música -especialmente sin letra- como la clásica, la épica, los sonidos de la naturaleza o las bandas sonoras ambientales. 

Según la ciencia, el poder de la música va más allá e incluso puede lograr que seas mejor persona, llegando a niveles más profundos. Con ella, puedes desarrollar tu empatía, cooperar con los demás, comprender mejor al resto y ser una persona más generosa, según revelan estudios recientes como los citados por Summer Allen en un artículo para la revista Greater Good.

Los himnos musicales hacen a las personas más agradables y generosas

Desde “Heal the World” de Michael Jackson hasta “Where Is The Love” de Black Eyed Peas, los himnos estimulantes sobre la construcción de un mundo mejor nos convierten en personas que piensan más sobre el bien social y actúan en consecuencia del mismo.

En un estudio realizado por Adrian North, Mark Tarrant y David Hargreaves, más de 600 usuarios de un gimnasio de la universidad escucharon  diferentes sonidos antes de recibir una petición para firmar una petición en apoyo de una obra de caridad o que la distribución de folletos para la organización benéfica, una tarea más exigente. Casi todos firmaron la petición, pero un número significativamente mayor distribuyó los folletos -aquellos que habían escuchado música estimulante-, mostrándose más dispuestos a invertir energía y tiempo para ayudar a otros.

Otra investigación muestra que hay un ciclo de retroalimentación entre la felicidad y la generosidad: sentirse más feliz hace que las personas sean más propensas a dar y viceversa“Cuando le dices a alguien que sane el mundo a través de las letras de las canciones, parece como si realmente fueran más propensas a intentarlo”, concluye Allen.

Las letras pueden derribar tus prejuicios y abrir tu mente

Las melodías felices no solo te hacen más agradable, también te pueden hacer más abierto a personas muy diferentes a ti, según sugiere la ciencia. Sin ir más lejos, un estudio alemán mostró que los participantes que habían escuchado música con letras prosociales -con comportamientos positivos para socializar y comunicarse con los demás- (como “Count on Me” de Bruno Mars o”Respect” de Aretha Franklin) tenían actitudes y conductas más positivas hacia las minorías o colectivos más desfavorecidos y discriminados. 

Por otra parte, otro estudio revela que escuchar música con letras pro-igualdad mejora las actitudes y el comportamiento hacia las mujeres.

Moverse al ritmo de la música hace que la gente sea más cooperativa

No se trata del movimiento de la danza, sino de la forma en que la música nos ayuda a sincronizarnos con otras personas. Existen varios estudios que sugieren que bailar música con otros -así como hacer o escuchar música de forma colectiva- puede aumentar el comportamiento prosocial. En un estudio realizado por Sebastian Kirschner y Michael Tomasello, los niños de cuatro años se comportaron de forma más cooperativa y prosocial después de hacer música juntos en comparación con los que participaron en otra actividad con niveles similares de interacción social y lingüística.

Otro estudio de Laura Cirelli, Stephanie Wan y Laurel Trainor descubrió que incluso los niños de edades más tempranas -14 meses- eran significativamente más propensos a ayudar a un investigador tras saltar de forma sincronizada con la canción de los Beatles “Twist and Shout” que tras saltar de forma asincrónica.

Esta mayor cooperación no se limita a los niños: otros estudios han determinado que los adultos que cantaban juntos cooperaban más en un juego económico, y que las personas que participaban en un ejercicio de percusión sincronizada eran más propensas que otras a recoger lápices para un investigador que los había abandonado.

Escuchar canciones prosociales puede cambiar la forma en que gastas tu dinero

En un experimento, casi 800 clientes de restaurantes franceses almorzaron o cenaron mientras escuchaban música con letras prosociales, música con letras neutrales, o música no seleccionada por su contenido lírico. Los clientes del restaurante que habían escuchado la música prosocial tenían muchas más probabilidades de dejar una propina, y sus propinas eran más grandes que las de los demás.

Sin embargo, un curioso estudio más reciente de Nicolas Ruth encontró que los invitados que visitaban un café alemán mientras escuchaban música con letras prosociales tenían muchas más probabilidades de comprar café orgánico de comercio justo. En este experimento no se percibió un aumento en las propinas pero si un hábito de consumo más concienciado y respetuoso con el medio ambiente.

Fuente | Greater Good

Sobre el autor de este artículo

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.