Ciber Cultura Tendencias

La Muralla de Ávila entra en la era del Internet de las cosas

muralla avila
Escrito por Esther Macías

El emblemático lugar, patrimonio histórico de la Humanidad, será monitorizado con sensores para mejorar su conservación. El proyecto, realizado por Telefónica y la Fundación Santa María la Real a petición del Ayuntamiento de Ávila, es, junto al Real Monasterio de Santa Clara (Tordesillas), el primero que utiliza Smart Patrimonio, solución desarrollada por la operadora para optimizar la gestión de lugares históricos, esculturas, cuadros y documentos.

El número de objetos conectados a Internet es cada vez mayor –la consultora Gartner habla de más de mil a finales de este año en todo el mundo y casi 10.000 dentro de cinco años– y no hay duda de que muchos de éstos serán sensores. Sensores para monitorizar el tráfico, el uso que se hace de la luz eléctrica, el agua corriente… y, por qué no, la gestión del patrimonio cultural. Con este último fin Telefónica lleva tiempo trabajando en Smart Patrimonio, un sistema de gestión de lugares históricos, esculturas, cuadros y documentos que hoy por fin ha visto la luz y ha sido presentado en Ávila, cuya Muralla, junto al Real Monasterio de Santa Clara (Tordesillas), se han convertido en los primeros lugares donde se está probando.

Para llevar a cabo este proyecto y los muchos que vendrán en un futuro, tanto dentro como fuera de España, según las expectativas de Telefónica, la telco firmó el pasado mes de octubre un acuerdo con la Fundación Santa María la Real, promovida por el arquitecto y dibujante José María Pérez (Peridis), especializada en la conservación de edificios históricos, con el fin de “acercar las nuevas tecnologías a la conservación del patrimonio y mejorar la gestión de ésta”, según explicó hoy en rueda de prensa Diana Caminero, gerente M2M de la dirección de Telefónica Digital España, compañía cuya fuerza comercial se encargará de vender la solución. “Este proyecto –añadió la portavoz– forma parte de nuestras soluciones del Internet de las cosas y persigue medir para tener información en tiempo real de lo que ocurre para tomar las decisiones más acertadas”.

Rosa Ruiz, Juan Carlos Prieto, José Luis Rivas y Diana Caminero.

Rosa Ruiz, Juan Carlos Prieto, José Luis Rivas y Diana Caminero.

En el caso de la Muralla de Ávila de momento se han instalado 60 sensores en cuatro zonas del recinto y una estación meteolorógica para medir parámetros como la temperatura, la humedad, la luminosidad, la radiación solar, la conductividad, el dióxido de carbono, la cantidad de lluvia y/o granizo que cae, su duración, la cantidad y la dirección del viento y la presión barométrica. “La salud de la muralla es muy buena –explicó Rosa Ruiz, arqueóloga municipal y responsable de la Unidad de Patrimonio de Ávila–. Digamos que el 80% tiene un grado de estabilidad excelente. Pero en el 20% restante hay zonas que sufren por el exceso de humedad y sales y los morteros (la masa que une las piedras que conforman la estructura del lugar histórico) tardan muy poco en deteriorarse. Mediante este proyecto piloto, de tres años de duración como mínimo, podremos analizar los datos que emanan de los sensores y buscar mejores soluciones para la conservación”.

Según desveló José Luis Rivas, alcalde de Ávila, este proyecto se está realizando gracias a una subvención de 51.480 euros, un montante del que el Ministerio de Cultura aporta el 75% y el propio consistorio el 25% restante.

 

Los retos del proyecto de Ávila

Para la arqueóloga Rosa Ruiz, los grandes desafíos del proyecto de monitorización de la Muralla de Ávila eran, fundamentalmente, tres: “Primero que la solución aplicada no fuera destructiva, lo que se ha conseguido pues los sensores se anclan en las zonas de mortero y se taladran solo a 3 cm de profundidad. El segundo era que dichos sensores no se notaran, y así ha sido pues su color es muy parecido al de la muralla. Finalmente, el último gran reto es que el sistema de comunicaciones esté siempre funcionando y que aporte datos de calidad para su posterior análisis”. Una información que se irá ampliando en los próximos años pues el sistema tan solo lleva un mes y medio funcionando.

“Aunque de momento el proyecto está fijado a tres años la idea es que estos dispositivos formen parte de la estructura futura de la Muralla”, añadió Juan Carlos Prieto, director general de la Fundación Santa María la Real.

Así son los sensores utilizados en la solución tecnológica Smart Patrimonio. En el caso de Ávila su color se ha adaptado a la Muralla.

Así son los sensores utilizados en la solución tecnológica Smart Patrimonio. En el caso de Ávila su color se ha adaptado a la Muralla.

Un paso hacia la conservación preventiva

El objetivo último de este y los proyectos venideros que surjan dentro de la propuesta de Smart Patrimonio, va más allá de realizar una conservación correctiva: se trata de apostar por la conservación preventiva que, como explicó Juan Carlos Prieto, “posibilitará actuar ante cambios que afecten a fases iniciales lo que conlleva menos riesgo y también menos costes”.

Hasta ahora, según Prieto, además de los dos proyectos ya en marcha con el nuevo sistema de gestión del patrimonio cultural (la Muralla de Ávila y Real Monasterio de Santa Clara, donde se han instalado 20 sensores en techos y yeserías mudéjares, frescos, instrumentos musicales y otros objetos de valor), los impulsores de Smart Patrimonio han realizado más de 20 ofertas a municipios y entidades que gestionan bienes culturales. “Incluso estamos colaborando con el área de M2M global de Telefónica para ofertar estos proyectos a países de Latinoamérica”, añadió el directivo.

En España, en la actualidad hay 104.000 bienes protegidos de los que 44 son patrimonio de la Humanidad, 97 son basílicas y catedrales, 1.479 son museos y 6.608 son bibliotecas. Las Administraciones Públicas invierten en nuestro país unos 1.500 millones de euros en proteger, conservar y difundir el patrimonio histórico.

 

Sobre el autor de este artículo

Esther Macías

Periodista especializada en tecnología, innovación, economía digital y emprendimiento. Tras un largo paso por iWorld y ComputerWorld, desde 2013 estoy inmersa en la prodigiosa aventura de TICbeat como jefa de redacción.