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Los trucos de los aeropuertos para manipular a los viajeros

Escrito por Lara Olmo

Desde que volar en avión se ha convertido en algo “mainstream” y al alcance de (casi) cualquiera, los aeropuertos se han convertido en algo más parecido a un centro comercial que a una mera zona de tránsito para coger un medio de transporte.

La Terminal 4 del aeropuertos de Barajas es un ejemplo de esta transformación, pero si viajas a algunas ciudades de la costa española o a las grandes capitales del mundo, donde las escalas son frecuentes y los viajeros a veces pasan horas esperando su vuelo, la excusa de volar parece casi secundaria.

El aeropuerto de Changi de Singapur, por ejemplo, ha sido nombrado en varias ocasiones como el mejor del mundo, entre otras razones por la calidad de sus servicios (tiene hasta cabina de masajes), la oferta de tiendas (hasta 300) y por sus instalaciones (500 terminales).

Lo cierto es que en estos espacios es fácil “perderse”, ya no tanto por falta de orientación, porque un buen aeropuerto siempre ha de estar bien señalizo, sino porque están diseñados para que el visitante permanezca más tiempo. Igual que en los centros comerciales, nada está puesto al azar: ni la disposición de los locales, ni la decoración ni la iluminación. Todo está pensado para que el viajero se pare en según qué sitios y, al final, gaste su dinero.

Veamos en esta lista cuáles son los “trucos” sutiles que emplean los aeropuertos para que actúes de una forma u otra, aunque creas que lo haces por tu propia voluntad:

Sobre el autor de este artículo

Lara Olmo

Periodista 2.0 con inquietudes marketeras. Innovación, redes sociales, tecnología y marcas desde una perspectiva millenial. Vinculada al mundo startup. Te lo cuento por escrito, en vídeo, con gráficos o como haga falta.