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Los servicios de inteligencia contra los ‘ejércitos de trolls’

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Escrito por Marcos Merino

Los bots y trolls a sueldo de gobiernos autócratas están logrando invalidar la inteligencia de fuentes abiertas y manipular a la opinión pública.

Hace unos meses abordábamos en TICbeat el concepto de ‘inteligencia de fuentes abiertas‘ u OSINT, donde los analistas trabajaban en base a datos extraídos de fuentes accesibles de forma pública (como el BOE o los contenidos de las redes sociales). La OSINT se convertía, así, en lo más parecido al espionaje que se podía llevar a cabo sin recurrir a subterfugios de detective o a técnicas de vigilancia que violen la privacidad ajena. De hecho, aunque a cierta escala es un recurso muy usado por empresas y organizaciones civiles, constituye un pilar fundamental de la labor de los servicios de inteligencia… razón fundamental por la que les interesa boicotear las fuentes abiertas usadas por sus rivales.

El ‘ejército troll’ ruso

Cuando, hace un año, los rebeldes prorrusos del este de Ucrania mataron a 298 civiles al derribar un avión civil malayo que confundieron con aparato del ejército ucraniano, los servicios de inteligencia estadounidenses intentaron ‘tomar la temperatura’ a la reacción de la opinión pública en Facebook y Twitter. Sin embargo, tuvieron que interpretar con cautela el resultado de su análisis, puesto que en ‘el otro lado’ (Rusia) se había puesto en marcha a un ejército de bots y trolls a sueldo para influir en las tendencias y conversaciones de los medios sociales, según informa Defense One.

El éxito de estas clase de estrategias (usadas masivamente no sólo por Rusia, sino también por otras autocracias como China o Irán) produce preocupación, pues distorsiona la fiabilidad de la inteligencia aportada por las fuentes abiertas, e impide a los gobiernos contar con análisis veraces de la realidad que guíen su toma de decisiones.

Defense One recoge declaraciones de David Honey, director de ciencia y tecnología de la Oficina del Director de Inteligencia Nacional de Estado Unidos, en los que señala la dificultad para diferenciar de forma fiable entre corrientes de opinión social legítima y las estrategias de ‘astroturfing: “Si alguien va y bloguea 100 veces bajo diferentes nombres, ¿cómo nos damos cuenta de eso? Es un reto. Con cualquiera de estas tecnologías debes pensar en las formas en que pueden ser utilizadas, cómo alguien podría aprovecharse de ellas, y asegurarte de que encuentras respuestas precisas”.

Una exitosa técnica de manipulación ‘Made in China’

Los especialistas señalan a China como primera potencia que puso en práctica esta estrategia hace ya aproximadamente 5 años, con el fin de influir en la percepción de sus ciudadanos sobre la actuación del gobierno de Pekín y la situación de la región del Tíbet.

En el caso concreto que nos ocupa -el derribo del vuelo MH17- la contranarrativa fomentada desde Moscú mediante su ‘ejército troll’ promovió que se señalara al gobierno ucraniano como autor del derribo (postura también amplificada por las agencias y medios de comunicación propiedad del Kremlin a lo largo del mundo). Más recientemente, el pasado mes de mayo, el New York Post mostraba en un reportaje los pormenores del funcionamiento de este ‘ejército’, y algunas de sus consecuencias: su repercusión en las redes de países europeos como Serbia ha provocado que una mayoría de la población se haya convencido de que el gobierno ucraniano está conformado por “neonazis”.

Sanja Kelly, directora del proyecto ‘Freedom on the Net’ puesto en marcha por la fundación Freedom House, opina que las campañas online dirigidas desde estos gobiernos están teniendo éxito: “Están siendo eficaces porque la mayoría de la gente no es capaz de diferenciar entre un tuit o un comentario legítimo de los realizados por estos trolls“.

Vía | Defense One

Sobre el autor de este artículo

Marcos Merino

Marcos Merino es redactor freelance y consultor de marketing 2.0. Autodidacta, con experiencia en medios (prensa escrita y radio), y responsable de comunicación online en organizaciones sin ánimo de lucro.