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Los científicos diseñan la ‘célula mínima’: sólo 473 genes

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Escrito por Marcos Merino

El biólogo y empresario Craig Venter, creador de la primera bacteria sintética, impulsa este proyecto que facilitaría reescribir el ‘código fuente de la vida’.

La ‘célula mínima’ es uno de los conceptos fundamentales de la biología sintética: se define como “el conjunto mínimo de genes necesarios y suficientes para que una célula funcione, en presencia ilimitada de nutrientes esenciales”.

Hasta ahora era un concepto meramente teórico, algo que no podíamos encontrar en la naturaleza. Ahora, un estudio publicado en Science nos permite conocer la síntesis de un genoma bacteriano mínimo, el más pequeño hasta la fecha capaz de replicar de forma autónoma cualquier célula: cuenta con apenas 473 genes y carece de todos los genes de modificación y restricción del ADN, así como de la mayoría de los genes que codifican lipoproteínas. Por el contrario, conserva casi todos los genes implicados en la lectura y expresión de la información genética en el genoma, así como en la preservación de la información genética a través de las generaciones. Curiosamente, todavía no se conocen las funciones biológicas precisas de aproximadamente el 31% de los genes del JCVI-syn3.0 (así han bautizado los investigadores al nuevo genoma).

En más de una ocasión, Craig Venter (biólogo y empresario estadounidense responsable de este proyecto) ha comparado el ADN de los seres vivos con el código fuente del software, regulador de todas las funciones del mismo… y susceptible de una reescritura que permita hallar el código ejecutable más simple posible, para facilitar la elaboración de nuevas clases de software a partir del mismo. O, dejando atrás la metáfora, la creación de nuevas formas de vida sintética.

El equipo de investigadores, liderado por Clyde Hutchison, profesor en el Instituto de Craig Venter, continúa las investigaciones publicadas en 2010 por el propio Venter, que desarrolló la primera célula bacteriana sintética tras haberlo intentado durante 15 años. Según los autores del estudio, el genoma JCVI-syn3.0 representa una versátil herramienta para la investigación de las funciones básicas de la vida. Por ejemplo, durante su proceso de creación, trataron de identificar los genes cuasiesenciales (no absolutamente necesarios para la vida pero fundamentales para un crecimiento robusto).

Vía | Agencia SINC

Imagen | Wikipedia

Sobre el autor de este artículo

Marcos Merino

Marcos Merino es redactor freelance y consultor de marketing 2.0. Autodidacta, con experiencia en medios (prensa escrita y radio), y responsable de comunicación online en organizaciones sin ánimo de lucro.