Ciber Cultura

Las ‘bombas cibernéticas’ contra el DAESH no están funcionando

La lucha cibernética contra el DAESH

La unidad cibernética ofensiva creada por EEUU a principios del año aún no ha desarrollado siquiera “un conjunto completo de malware” con el que atacar de forma específica a los combatientes del DAESH.

A principios de este año, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Ash Carter, acuño el término de ‘bombas cibernéticas’ para referirse a las operaciones militares y de inteligencia para combatir la propaganda y la difusión de ideas, instrucciones y órdenes del DAESH (mal denominado ISIS o Estado Islámico) por Internet. Sin embargo, y tal y como adelanta The Washington Post y recoge el portal ZDNet, esta estrategia no estaría funcionando todo lo bien que la Administración Obama hubiera deseado.

Y es que, según parece, la unidad cibernética ofensiva aún no ha desarrollado siquiera “un conjunto completo de malware” con el que atacar de forma específica a los combatientes del DAESH. Si a ello le unimos el “sofisticado” uso que los radicales islamistas hacen de las nuevas tecnologías, la complejidad para el Pentágono se multiplica a la hora de interceptar sus ordenadores, móviles e infraestructuras de red en todo el mundo.

En concreto, el Ejército norteamericano sí está empleando exploits, virus y todo tipo de ataques digitales tradicionales contra el DAESH, aunque con escaso éxito. Una propuesta agresiva, muy poco habitual en un gobierno (dados habitualmente a defender sus intereses digitales de los ciberterroristas, no a la inversa) y con la que Estados Unidos quería interrumpir y perturbar el aparato de “comando y control” del grupo.

No es fácil la guerra digital contra el terrorismo

El Pentágono se está dando cuenta de lo complejo que es adaptar sus ‘ciberarmas’, usadas habitualmente para espiar a otros países o a individuos concretos, a un ente tan particular como es el DAESH. En ese sentido, hay que tener en cuenta que un país al uso suele tener una infraestructura fija, pero este grupo terrorista cuenta con unidades descentralizadas y en constante movimiento, lo que les permite cambiar sus servidores y hardware en cualquier momento, de forma que evitan una interferencia a largo plazo en sus actividades.

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big de Telefónica, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo y Finalista en los European Digital Mindset Awards 2016.