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La Unión Europea apuesta por regular la economía colaborativa

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Escrito por Eduardo Álvarez

La Unión Europea ha publicado su informe sobre la economía colaborativa, señalando la necesidad de una regulación más completa y estricta, especialmente en el sector del transporte.

La tormenta en torno a la economía colaborativa se hace cada vez mayor. Prácticamente nadie puede resistirse a dar su punto de vista sobre un sector que cada vez crece más y más rápido, con nuevos actores incorporándose a un ritmo constante. Los partidos políticos no dejan pasar la oportunidad de hacer campaña entre propios y extraños, buscando el voto de los afectados, mientras que los usuarios españoles se muestran polarizados en torno a la regulación de la misma. Ahora es la Comisión Europea quien da su punto de vista en un informe sobre la economía colaborativa.

La conclusiones alcanzadas por la Comisión son ambiguas, aunque dependiendo del prisma desde el que se miren, pueden ser consideradas hasta cierto punto tajantes. La apuesta de la UE es decidida en favor de la economía colaborativa, “un nuevo modelo de negocio que puede hacer una importante contribución al crecimiento económico y la creación de empleo si se incentiva y desarrolla de la forma adecuada.”

Es la coletilla del informe la que hace que el castillo de naipes de las primeras frases se venga abajo. Como se suele decir, el diablo está en los detalles. La Comisión Europea considera la economía colaborativa como un modelo de negocio que ha venido para quedarse, pero apuesta por una regulación más estricta, especialmente en materia laboral y de impuestos. Actualmente, servicios como BlaBlaCar, Uber o AirBnB se mueven en un limbo legal en el que se cuelan todo tipo de oportunistas dispuestos a hacer dinero.

¿De qué hablamos cuando hablamos de economía colaborativa?

La diferenciación entre profesionales y particulares es el gran fallo que el máximo organismo ejecutivo de la Unión Europea encuentra al consumo colaborativo. Ideada para que los usuarios pudieran compartir gastos de, por ejemplo, la gasolina, ha terminado dando pie a que mucha gente se gane un sueldo cobrando costes adicionales a sus pasajeros -al menos en el caso de BlaBlaCar-, todo ello sin estar dados de alta en la Seguridad Social, abonar IRPF o IVA.

De momento, el impuesto sobre el valor añadido brilla por su ausencia en algunas aplicaciones o webs que utilizan la economía colaborativa como excusa para evitar contribuir a la hacienda pública, lo que convierte en víctimas a todos los contribuyentes y a los propios prestatarios del servicio, pues sus condiciones laborales dejan mucho que desear. Los derechos van de la mano de los tributos en la Unión Europea.

“Si permitimos que el mercado único se fragmente dependiendo de la línea nacional e incluso local, Europa en su conjunto puede perder mucho. Hoy proporcionamos asistencia legal para organismos públicos y reguladores para el adecuado y equilibrado desarrollo de estos nuevos modelos de negocio. Invitamos a los estados miembros a revisar su regulación a la luz de estos consejos y a apoyarlos en el proceso.”

Invitamos a los estados miembros a revisar su regulación

Varios países y ciudades, como Barcelona, tratan de poner coto a la barra libre de la que ha disfrutado este tipo de negocio hasta el momento. La regulación de la economía colaborativa se lleva a cabo de forma aislada, al menos por el momento. Son los ayuntamientos y entidades públicas las encargadas de establecer directivas y normativas para obligar a este tipo de servicios a pasar por caja, lo que reduce mucho su capacidad recaudatoria.

Según la Unión Europea, la regulación debe avanzar hacia un modelo integral, con directivas europeas sobre el consumo colaborativo que proporcionen un marco igualitario en todos los países miembros. Esto encaja a la perfección con el objetivo de alcanzar el mercado único dentro de la Unión, idea que ya ha llegado al sector de las telecomunicaciones, entre otros.

La UE desvela las bases del mercado único digital

Se esperan acciones legislativas por parte de la Comisión Europea próximamente. Según el informe, son muchos los millones de euros que las arcas nacionales y comunitarias están dejando de ingresar por la ausencia de una legislación específica. Eso está a punto de cambiar, pues aunque poner de acuerdo a todos los países miembros suele ser difícil, a la hora de llegar acuerdos para aumentar los ingresos, no serán pocos los que se suban al carro.

Más que una directiva europea contra la economía colaborativa, lo que puede esperarse es una normativa sobre ella. La regulación de este modelo de negocio no es sólo necesario para el conjunto de la población, sino para los propios profesionales que aspiran a ganarse la vida trabajando con Uber o Cabify. Una vez que quede aclarado de una vez por todas a qué impuestos y condiciones laborales deben atenerse estos servicios, podrá ponerse en marcha su expansión definitiva bajo unas condiciones claras, sin constantes retrocesos legislativos más o menos arbitrarios por parte de organismos no continentales.

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Eduardo Álvarez